POCOLLO

Categoría(s): CUENTO

  No se bien como llegue a este mundo, simplemente un dia abrí los ojos y me vi rodeado de semejantes, éramos alrededor de 5, yo había nacido primero, de mis hermanos no recuerdo mucho, fuimos separados a corta edad, esa fue mi primera decepción, la primera vez que empecé a odiar a las personas, nunca entendí el por que de la separación pero jamás volví a ver a mis hermanos, fui el único que quedo al lado de mama, la recuerdo bien, echada sobre un pedazo de trapo que nos había servido como abrigo en esos días fríos. A pesar de que siempre nos dejaban las sobras de sus alimentos a mi nunca me gusto la forma en que nos trataban  los humanos, sobre todo el mas pequeño de la familia; Iván, 10 años y   media legión de demonios encerrada tras esa fachada  angelical que desprendía sonrisas a la menor provocación, el cabello un poco rubio, piel blanca,  risa contagiosa como la risa de todos los niños, en pocas palabras el sueño dorado de cualquier padre de familia, era encantador, pero el encanto desaparece cuando te llamas pocollo y  eres perro, recuerdo la primera vez que “jugamos” ; el quería que yo le regresara un pedazo de madera que el lanzaba, y a cambio de eso me podía ganar algo que ahora es todo un manjar, pero que en ese tiempo yo despreciaba; croquetas,  recuerdo varios lanzamientos, pero yo aun no comprendía el objetivo de dicho juego, lo que paso después no lo olvidare, movía la cola, seguía sus pasos, pero la risa de angel se torno siniestra, en menos de un segundo me vi aullando de dolor, no parecía ser el mismo, me vi, envuelto en fuego, descargaba su ira en mi hocico estrellando una y otra vez ese pedazo de madera, lo hizo tantas veces y yo aullé con tanto dolor, esa fue la segunda vez que se rompió el lazo que me unía a los humanos, y la primera vez que me rompían el hocico. No volví a verlo en todo ese dia, no quería ver a ningún humano en ese dia, solo las palabras de mama me tranquilizaban, ella me decía que viven en un mundo diferente al de nosotros,  para ellos no es tan simple despertarse y simplemente vivir cosa que yo hacia muy a menudo, abrir los  ojos, jugar, comer, jugar, creo que esa fue la única etapa en la que fui feliz, era feliz al lado de mama, siempre atenta, dispuesta a todo, como dije, esa fue una de las pocas veces en que fui feliz, la casa donde nací era gigantesca, tenia un jardín que en ese momento me pareció el jardín mas grande de la tierra, yo corría libremente sobre el césped, a veces tras de alguna mariposa, a veces simplemente correr por que si, por que soy un perro, correr y correr, hasta que un dia vi como el papa de Iván abrió la puerta que yo siempre veía, siempre me había preguntado que era lo que había atravesando ese pedazo de lamina, y lo que vi me deslumbro, una calle amplia, humanos caminando, y mas casas, y jardines mas grandes en cada una de esas casas, y tambien tenia al jardín que había roto todos los records hasta ese momento,  donde los niños se divertían,; era un parque, lo supe después.  No lo dude, quería saber lo que era correr en semejante lugar, simplemente me deja llevar por la emoción de la libertad, los ojos de mama nunca se despegaban de mi, y ese dia no iba a ser la excepción, recuerdo que corri, hubiese sido mejor no salir, era la primera vez que me asomaba a  la libertad, corri, atravesé la parte negra que separaba la casa de los humanos con el parque, mama venia tras de mi,    por una vez en la vida no me iban a importar los regaños, los esperaba, pero haber conocido un lugar mas grande que aquel donde nací, hacia que todos los regaños del mundo valieran la pena, sin embargo nunca llegaron, lo que llego a mis orejas fue el rechinar de neumáticos, era un ruido terrible, inmediatamente escuche un golpe seco, di la vuelta, lo que vi, era terrible, era mama, corri hacia ella para ver lo que le había pasado, algunos humanos hicieron un circulo alrededor de ella, me vi corriendo entre un mar pies, esquivando pisotones que en esos momentos no me dolerían, mama yacía en el piso, una especie de saliva roja  emanaba de su boca, era de color rojo, parecía que el color rojo le daba vida por que mientras mas salía, ella respiraba con mas dificultad, me miro, por ultima vez, no dijo nada, cayo en una especie de sueño, dormía con los ojos abiertos, pero en un charco rojo, había muerto, y por mi culpa, pero tambien por culpa de un humano, esa fue la vez en que mi odio por los humanos creció tanto, me sentí el perro mas infeliz del mundo,  todo por aquel maldito parque,  todavía me recuerdo, ladrándole a las personas que estaban alrededor de mama, les escupía todo mi odio en ladridos, pero ellos no me entendían, y tampoco entendí que a partir de ese momento estaba completamente solo, los brazos de Iván me arrancaron de el pavimento donde yo culpaba a todo el mundo de lo que había pasado, volví a casa, al mismo lugar donde había nacido y donde mama me creció, todo era diferente, el ambiente olía a culpa, incluso ya no corría por el pasto donde acostumbraba correr todos los días.
No quise saber nada de nadie,  no supe nada de mama, a partir de ese dia comenzó la parte mas cruel de mi perra vida,  huía de la presencia de Iván a pesar de que el siempre llegaba hasta ese rincón donde siempre me escondía, pasaban los días, poco a poco crecía, y al ser mas grande tenia la oportunidad de salir al lado de Iván,  muchas veces pase por ese lugar donde mama murió, y sentía como en mi nacía y crecía la y tristeza, una de tantas veces que salí Iván intento un juego “divertido”; demostrar que su miserable perro era el mas fuerte de todo el barrio, había  un lugar donde el se encontraba muy seguido con otros niños, siempre me había preguntado el porque de mis colmillos, siempre había buscado respuestas a muchas cosas, y ese dia descubrí que puedes hacer muchas heridas, y que tambien te las pueden hacer, como las que “elvis” me hizo, no quería pelear, no sabia pelear, pero no se de que parte de mi salio esa rabia, esa furia que siempre reprimía hacia los humanos, recuerdo como tome a “elvis” por el cuello, y lo sacudí, con todas mis fuerzas, enterré mis colmillos en su piel, y sentí como el enterraba los suyos en mi cuello, eso provocaba la risa de todos los amigos de Iván, el me alentaba a seguir, a morder y a ser mordido, fueron muchas veces, casi siempre salía vencedor, y casi siempre me llevaba un buen recuerdo a casa, eso por asi decirlo seria la primera parte de mi vida, la otra parte comenzó cuando me echaron a  la calle, de repente el rostro sonriente que me alimentaba, se volvió duro, frio, como una mascara de hielo, había pasado de ser la mascota de la familia a ser el estorbo de la familia, por las noches me paseaba libremente por toda la casa, a ellos les gustaba el que yo le ladrara a las personas en la noche , les inspiraba confianza, pero  no se en que momento la confianza desapareció, pase dos días sin comer, nadie se acordó de que a los perros tambien les da hambre, eso me hizo recurrir a mis tesoros, a desenterrar cada uno de esos huesos toscos y secos que recibía,  ese fue el principio, después me echaron a la calle, eso fue lo mas duro, sin techo, sin comida, abandonado a mi propia suerte, desamparado en un pedazo de calle al lado de media docenas de perros que habían pasado por la misma situación, apenas habían dejado de ser cachorros fueron arrojados a la calle,  muchas veces sentí los colmillos de los demás en mi piel, rasgándome, desgarrando cada pedazo de mi, a veces por comida a veces por alguna que otra hembra que provocaba en nosotros un cúmulo inexplicable de cosas, te ves caminando detrás de una manada de perros ansiosos. varias veces me libre de la perrera, varias veces me salve de todo, con mis ojos vi como algunos perros corrían, alocadamente, como caballos sin freno, iban de un lado a otro,  como si estuvieran ardiendo por dentro, los vi pasar frenéticamente, parecía que todos los demás no  importaran para ellos, vi morir a muchos perros asi; envenenados, a otros los vi aplastados, con media llanta sobre el cuerpo, no se si soy el único que piensa, pero no entiendo el porque de las cosas, por que si nos quieren tanto nos dejan en la calle, por que si algunos dicen que somos los mejores amigos del hombre nos tratan asi, muchas veces Iván arrancaba aullidos de dolor con sus juegos, muchas veces fue jinete, vaquero, cazador y muchas otras cosas mas que se le ocurrían, pero nunca entendí por que a pesar de tanto dolor que el provocaba en mi, nunca me atreví a hacerle daño, no entiendo porque después de molerme a golpes y pasar todo el dia debajo de alguna cama, cuando lo veía algo en mi hacia que yo estuviera feliz, algo en mi hacia que yo moviera la cola como si el nunca me hubiera lastimado, incluso moví la cola cuando lo volví a ver después de que el había intentado hacer un nudo con ella, esas son las cosas que no entiendo, he visto pasar muchos perros, de todos los tamaños y razas, los veo felices caminando al lado de su humano como si el hambre no existiera, pobres ilusos, días después los veo andar completamente solos, mirado para todos lados como buscando una explicación lógica,  vagando de un lado a otro, si, los he visto, de hecho hoy vi a  varios, ellos no me vieron o no quisieron verme, claro a quien le importa un perro que se llama pocollo,  caminaba lentamente por la calle, siempre con cuidado mientras veía pasar los carros a toda velocidad, después de lo de mama el verlos me provocaba algo de miedo, caminaba, hasta había dejado mis huellas en un árbol recién plantado cuando sentí un dolor fuerte en mi costado, me vi en medio del pavimento, un humano enojado me había pateado desquitando su ira en mi, y la fuerza de sus pies me envió a mitad de la calle, fue terrible el rechinar de las llantas, sentí un golpe fuerte, después sentí como si medio mundo pasara sobre mi, eso fue lo mas doloroso, no podía mover mis patas, lo intente muchas veces pero no responden, aullé como loco, un segundo antes todo estaba bien y un segundo después un automóvil había dejado sus huellas en mi piel, nadie se detuvo a mirarme, nadie bajo del auto, lo vi huir, solo un humano se atrevió a arrastrarme y a dejarme en un lugar seguro, llevo mas de medio dia aqui, sin moverme, con dolor, con hambre,  ¿por que? ¿Por que? . 
 

Mi primera historia, no soy bueno con los diálogos pero ya estoy intentando una que si los trae, esta pequeña historia nace de repente, viendo la televisión , nunca entiendo el por que si queremos tanto a nuestras mascotas las abandonamos, es duro ver las imágenes, “hombres”  haciendo su trabajo, entre aullidos y azotes encierran a cada perro que se les cruza, eso evita muchas enfermedades, lo mejor seria si cambiaran sus métodos de captura, no es agradable ver como una bolita de peluche es lazada como si fuera un tiranosaurio y enviada a toda velocidad al fondo de la jaula, como si arrojaran piedras, los perros sienten, busquen la mirada de uno sentenciado a muerte y sabrán a lo que me refiero  , quizás lo mejor que podríamos hacer es evitarles tanto dolor evitando tener mascotas que después no podemos mantener, respecto al nombre, es por el perrito de una buena amiga “pocollo”  jajajaja, cuando ella lea se va a sorprender del protagónico que le di, en fin,  es mi primera historia, gracias al que me lee, y gracias al que deja algún comentario, mas tarde me paseare por sus escritos  y dejare alguno, gracias.
Armando.
Registrarte y comentar la historia

Comentarios:

Escrito por: S_Bustamante       07/08/08 15:56
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Tierna historia con un final..., como de vida de perros.
Escrito por: rattcia       20/07/08 20:40
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Hola,
tu relato está muy bien...! Mantiene el interés hasta el final, cuando se descubre que se trata de un perro, por ello me parece que la explicación al final del cuento, está de más...
Yo también estoy a favor de los "bichos"...!

abrazos
Páginas: 1

Imprimir

Enviar historia
© Historias, poemas y otras contribuciones pertenecen al autor, el resto pertenece a Escribe Ya.
Condiciones    -     Privacidad    -     Acerca de Escribe Ya    -     Anunciar    -     Publicar poemas