


| Escritor: | Loreto_Silva |
| Públicado: | 23/08/2007 |
Recién publicado en http://herederosdelcaos06.tripod.com/index.html
Cuando trabajé en esa empresa, mi cargo me hacía interactuar con los diferentes gerentes, debido a ello me integré fácilmente a nivel ejecutivo, donde las mujeres estaban en minoría.
Parte del grupo de gerentas se reunía mensualmente y me invitaron a incorporarme al equipo, cuyo objetivo era conversar y hacer alianzas. En la primera reunión que asistí, me quedó claro que se trataba de descuerar e intercambiar información confidencial acerca de todos los ejecutivos. Ese día uno de los temas fue Peter Pan, con este apodo llamaban en forma despectiva a un gerente estancado, años en su cargo, los comentarios de su intelecto eran de amplio espectro, desde tarado hasta brillante.
Lo conocí a poco andar, estaba separado, era un seductor nato y según aprecié lo mejorcito de los ejecutivos en cuanto a físico, ni siquiera representaba su edad, su espíritu juvenil lo mantenía amante de las motos caras y de las jovencitas, con esa prioridad. Las mujeres que le atraían solían tener facha de bailarinas exóticas, físicos exuberantes, llamativas para vestirse, colorinas y crespas; esto resultaba en un contraste con su aspecto de niñito bien, alto, delgado, rubio cano y de ojos celestes.
En relación a su trabajo lo hacía muy bien y no se molestaba en mostrarse para progresar, su veta competitiva la aplicaba en el deporte.
Varios intereses comunes: las edades de mis hijos y de sus hijas, sus caracteres parecidos; mi interés por las motos; el cruce obligado de nuestros trabajos; y la ausencia mutua de interés erótico; generó inicialmente amistad y luego una complicidad que nos mantenía bastante cercanos.
Conocí a casi todas sus conquistas y noté que sus relaciones terminaban por la misma causa, él lograba victimizarse de su pareja por cualquier motivo y luego ellas lo corrían, lo abandonaban o lo echaban a la calle.
Era claramente un tipo inmaduro que lograba no comprometerse gracias a su actitud, según creo, de premeditada desidia.
Aseguraría que seguía enamorado de su ex esposa, eternamente soltera, con quien mantenía una relación extraña, extremadamente civilizada, era como un marido puertas afuera, por las hijas, según declaraba.
Ella, pese a llevarse muy bien con él, no le tenía confianza emocionalmente hablando y se dejaba querer, con seguridad capeaba el temporal esperando a que este jovencito, fuese al obligado retiro de los cuarteles de invierno, donde con seguridad, cariñosa lo esperaría y pasarían la vejez muy juntitos.
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