Después de cuatro salidas te vés en el brete de invitarlo a cenar. No darle hamburguesas con papas fritas, si es defensor de la comida sana, estás crucificándote, si no es un pendex lo matás con el colesterol, si pensó en un futuro juntos, dirá: si el primer día me da esto qué quedará para después. Nosotras sabemos que el delivery, pero no es el momento.
Unos buenos medallones de merluza sin espinas, no vaya a ser cosa que se atragante, pues estarás frita. En una cacerola rehogá en aceite dos cebollas cortadas, ajo y perejil picado y todas las hortalizas que se te ocurran, zanahorias, morrones, puerros, chauchas, los que consigas, jugáte, que cuántas más sean, más suculento el plato, agregás agua para la cocción, una cuchara de conserva de tomate, revolvemos y vertemos una lata de tomates al natural. Un toque de especias: pimentón y ají molido, no mucho a ver si el picante te lo descompone, al candidato me refiero. Colocamos los medallones, cocinamos durante media hora, le agregamos una lata de arvejas y listo.
Exquisito, el aroma que percibirá cuando esté llegando a tu casa le rememorará la cocina de su mamá, esto significa un paso de la victoria
Lo que viene después queda a tu criterio, no olvides una botella de excelente vino blanco que puede llevar él, no lo acostumbres mal desde el principio.
Lo de la noche salvaje queda en tus manos, eso sí producíte, perfumáte y que tengas buena suerte.