
Perro a la vizcaína
El cumpleaños del mayor, había logrado reunir a veintidós del grupo Los Miserables, un récord, pues normalmente se excusa casi un tercio de los miembros, muchas veces yo mismo, pero es tal la simpatía y el poder de convocatoria de Lauchín que casi nadie faltaba esa vez. El ágape se realizó en el restaurante de la explanada principal del club, frente al mar, que posee una vista privilegiada pues está en el segundo nivel. Poco a poco fuimos llegando, reuniéndonos en el bar y mientras nos saludábamos y poníamos al día de las últimas incidencias, nos refrescábamos un poco con bebidas cargadas de mucho hielo, pues el tiempo estaba espléndido con un sol radiante, que después de varios días de cielo gris y encapotado, por fin aparecía con todo la fuerza que tiene en el verano. El cielo estaba celeste y despejado, tanto que permitía divisar perfectamente La Punta con sus islas.
Al llegar la hora de pasar a la mesa, nos apuramos tratando de coger los mejores lugares, que evidentemente son los que quedan con frente al mar y los más cercanos al centro, lugar de privilegio que ocupa siempre el presidente flanqueado por el homenajeado. Aquella vez tuve la suerte de quedar casi frente a éstos aunque de espaldas a la playa.
El menú que había encargado nuestro autonombrado maestre, consistía en un exquisito salmón a la plancha con papa dorada y salsa ácida de eneldo y menta como plato principal, servido luego de enormes fuentes de delicioso ceviche de corvina a la toronja, tiradito de mero al rocoto, pulpo ahogado en su tinta, hueveras de bonito en chicharrón acaramelado con cebolla blanca y pepino encurtido con un cerro de conchitas a la parmesana, todo esto regado con generosos chorros de aceite de oliva. Para acompañar estos manjares se sirvieron unos espléndidos riojanos argentinos, ya que en nuestro círculo está prohibido consumir marcas de procedencia sureña.
Las cosas se desarrollaban con toda normalidad, las conversaciones, bromas y chistes fluían como de costumbre, y realmente estábamos pasando una hermosa tarde hasta que apareció el Perro Olarticoexea y estacionó su flamante BMW cupe, justo al pié de la escalinata de ingreso al restaurante, lugar prohibido por el reglamento interno, y subió a encontrarse con un grupo de sus amigos que lo estaban aguardando.
Nadie había notado el hecho que pasó desapercibido, pero no para Cicuta Denegri que desde su esquina privilegiada observó toda la maniobra, clásica en el Perro, de palabrearse al vigilante de seguridad hasta convencerlo de que como la playa de parqueo se encontraba casi llena, no habría mayor inconveniente en que él estacionara su vehículo allí. Es un tipo simpático el Perro, muy sosegado y sumamente elegante. Le gusta estar correctamente vestido, casi siempre con corbata a pesar de que por el calor y el ambiente deportivo del club, él sea uno de los pocos que la utiliza, aparte claro está, de los que deben regresar directamente a su trabajo, que no es su caso pues nadie hasta ahora ha podido descubrir a ciencia exacta a qué se dedica, hasta el punto que se rumorea que el día que fallezca le practicarán la autopsia, no para conocer el motivo de su muerte sino para saber de qué vivió.
Cicuta es muy tranquilo, más bien callado y trata de llevarse bien con todos cuando se encuentra sobrio, pues en cuanto prueba licor las cosas cambian. Se produce en él una transformación, lenta pero segura, y se va convirtiendo en otra persona. Se pone bromista, juguetón y hasta cuenta chistes. Él que es prácticamente mudo, se pone a conversar con todo el mundo de cuanto tema se toque. Cuando soy testigo de estas extrañas mutaciones, lo miro fascinado, e invariablemente me recuerda el infortunado caso del doctor Jeckill y el señor Hyde. Bueno, aunque su transformación no sea tan dramática, a veces llega a ser bastante incómoda, por decir lo menos. Después de todo es mi amigo, ¿saben?
Bien, cuando Cicuta vio al Perro, ya iba por su cuarta copa, lo que quiere decir que se encontraba en plena metamorfosis. Esperó un rato como para darle tiempo a su víctima a saludar a sus amigos y tomara su lugar en su mesa, esperó aún a que se sirviera un trago y conversara un poco y cuando calculó que ya era la hora, decidió atacar.
Coco, dijo dirigiéndose al presidente, qué bonito está tu carro, te felicito hermano ¿es negro o azul oscuro? Gracias Roberto, contestó el aludido, pero es gris metálico. ¿Cómo no es ese que está allí abajo? Insistió Cicuta. No hermano, el mío es más moderno que ese, recibió como respuesta. Pero Cicuta no había acabado y agregó; Ah, como está parqueado justo al pié de la escalera pensé que era el tuyo, para que no tuvieras que caminar. Entonces Coco se fijó de nuevo en el auto y se percató de que éste ocupaba un lugar prohibido y dijo; ¡qué tal conchudo de cuadrarse allí! ¿Alguien sabe de quién es ese carro? Del Perro respondí, que ya había caído en cuenta lo que tramaba Cicuta y decidí seguirle el juego. Está allí al fondo con un grupo almorzando. Denegri agregó; ¿Sabes que le dicen aguarrás? No, contestó Coco sonriendo, y le dio en la yema del gusto cuando aún preguntó, ¿por qué le dicen así? Porque de lejos parece solvente, dijo en voz muy alta para que escucharan todos. La ocurrencia provocó una carcajada general y luego de algunos comentarios irónicos, pues el Perro no es digamos, demasiado popular, las conversaciones continuaron en forma normal. Pero la cizaña ya estaba sembrada y Cicuta esperaba con paciencia a que germinara, lo que no tardó mucho.
Al rato noté al presidente que con un gesto de fastidio llamaba por radio al supervisor de seguridad y le ordenaba que ubicaran al Perro y le indicaran que mudara su vehículo hacia un lugar apropiado. Antes de que pasaran tres minutos el señor Olarticoexea se acercó a nuestra mesa saludando a todos y se dirigió al presidente en voz alta; Coquito disculpa, pero hoy es mi cumpleaños y estoy con unos amigos y como el parqueo está lleno he tenido que dejar mi carro allí porque se me hacía tarde y me esperaban. Y con la mejor de sus sonrisas añadió, yo no tengo la suerte que tú tienes de contar con mi propio espacio privado, discúlpame por esta vez ¿OK?
No debió haber dicho esto último y se dio cuenta, pero ya había metido la pata y agregó que iba a buscar otro sitio, retirándose.
Cicuta no pudiendo disimular lo bien que la estaba pasando me dijo que apostaba a que no movería el carro. No le quitaba los ojos de encima al Perro. Tenía razón, lo conocía bien. Luego de dar un par de vueltas alrededor de su carro, sin la menor intención de moverlo de sitio, éste volvió a subir al restaurante y fue directamente a su mesa confiado en que ya nadie se acordaría de él, pero la maquinaria ya estaba en marcha y uno de los miembros de la junta disciplinaria que estaba con nosotros, llamó al Perro y le insistió en que había parqueado en un lugar prohibido. El trasgresor se acercó nuevamente a nuestra mesa a conversar con quien lo había llamado y mientras duraba el coloquio, Cicuta se divertía de lo lindo y me dijo; Si le habla un ratito más, lo convence. Pero Charlie se mostraba inflexible y no daba su brazo a torcer. A estas alturas, varios otros conductores habían seguido el ejemplo del infractor y se habían parqueado delante y detrás del BMW, originando una congestión vehicular de consideración, pues impedían la correcta circulación por la zona, obligando a los que debían pasar por allí a realizar maniobras complicadas para continuar su camino.
Finalmente el Perro se dio por vencido, viendo que los ánimos se caldeaban y que las cosas podrían ponerse difíciles para él y con la ayuda de algunos de sus amigos, que ya habían intervenido, ubicó otro lugar donde dejar su carro.
Al regresar se acercó nuevamente a Coco y le dijo, por fin pude cumplir y encontrar otro lugar Jorgito, discúlpenme caballeros pero el parqueadero está abarrotado y no tenía lugar para moverme, buenas tardes a todos y se retiró después de regalarnos la mejor de sus sonrisas.
Cicuta añadió cuando se fue; qué tal conchudo, hace lo que le dá la gana y desacata las indicaciones que le dan los directivos máximos y después quiere quedar como si nada.
Nunca he visto a nadie disfrutar tanto como a Cicuta cuando devoraba su pastel de manzana con dos bolas de helado imperial.
El perro fue citado a comparecer ante la junta disciplinaria. Cuando se presentó, se acercó a saludar a Charlie Schultz que presidía, con un cordial apretón de manos y una de sus mejores sonrisas, gestos que fueron respondidos con una fría y teutona inclinación de cabeza. Seguidamente Charlie ordenó al secretario que diera lectura al Parte Disciplinario correspondiente. El Perro sintiéndose en peligro de ser sancionado, trató de mitigar la situación y dijo; Vamos hermanito, si no fue nada, reconozco que estacioné mi carro en un lugar prohibido pero en cuanto me lo indicaron lo moví, vamos que no es para tanto Charlie, tú mismo estabas allí.
Señor Olarticoexea tenga la bondad de permitir que el señor secretario continúe con la lectura del informe y después podrá usted efectuar sus descargos, respondió secamente el aludido, dejando muy en claro el carácter oficial de la reunión. El Perro tomó conciencia de que las cosas no pintaban nada bien para él, tragó saliva y escuchó al secretario: Informe de Seguridad número 017-07. Siendo las catorce horas del doce de los corrientes, el automóvil perteneciente
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El Perro no volverá por el club hasta que el verano termine.
Comentarios:
Escrito por:
Daanroo
03/04/08 04:58
No estoy muy segura de donde me extravíe, tal vez fue en la necesidad de reírme a carcajadas, porque la abertura era amplia y hasta jocosa tal vez, pero caer en el juego del hombre, por el simple placer de marcar el machismo del momento salió a flote en la simplicidad de un juego que paso de serlo, a convertirse en comedia...
La vida es curiosa, su cuento no sé si se me quedó inconcluso, o tal vez, fue lo injusto del castigo, cuando se sabía de antemano que el castigo no estaba en la vanagloria del otro, sino en la conciencia de su propia acción...
Sr. su cuento es un pandemonio de creencias que se me agolparon de pronto, duras y psicológicamente cuerdas, pero también paradógicamente insensibles, lo suficiente para reirse de si mismo al notar nuestros errores más superfluos, pero a la vez más condensados del hombre adolorido...
Hermoso cuento, aunque duro por su estilo y creame, no se porque puedo diferenciarlo del resto que he tenido la oportunidad de leer...
Suele ser...
Muy entretenida narración, no sé como logras encajar elementos tan innecesarios de manera tan eficaz, lo que hace finalmente que resulte bastante entretenido. Saludos cordiales.
Asomobroso como llevas adelante una historia que podríamos catalogar de trivial o, simplemente anecdotaria, a un buen relato e interesante. Creo que eso es lo que hace a un buen escritor, la capacidad de hacer interesante, por medio de su forma de narrar, algo que quizás no lo es, y esto no desmerece el texto sino todo lo contrario.
También creo que hay algo garciamarquesiano dando vueltas.
Muy buen texto, me gustó.
Victorhugo
Gracias Ysa por tu comentario. Revisaré tu consejo y desde ya, creo que tienes razón y quedaría mejor.
Saludos
Pobre Perro, este cuento sin duda tiene un estilo narrativo muy latinoamericano, me hizo recordar a cierto cuento de Gabo, donde no usa los diálogos como tal, algo parecido a lo que vos hace.
Al final son tres puntos suspensivos, y a creo en mi opinión lo de cuando se explica el diálogo, hay muchas "puntos y comas" sería bueno, que fueran dos puntos y seguido:
Cicuta se divertía de lo lindo y me dijo; (y así hay varios)
Muy bueno el relato, y por lo que veo tenía tiempo sin publicar...
Hasta luego, que esté bien...
Escrito por:
arturo
10/11/07 22:41
Hay algo en tu literatura que me llama mucho la atención: la verdad que aun no lo advierto, facilmente podria decir que es la prosa o las historias que convocas, o bien, al suma de ambas, pero desde que leo tus cuentos, me quedo sorprendido. la fluidez del lenguaje, las palabras necesarias, ajustadas, y al final, el cuento de excelente ambientacion, que me hacen extrañar el verano, pero con una playa y una fiesta como la del cuento, seria muchisimo mejor.
Maestro!!, una vez mas aplaudo con sinceridad y alegria tus letras, tienes razon ya se te extrañaba, y mira con que buenbas regresas, pareciera por la fluidez del relato tan perfectamente descrito que nos estas contando una experiencia, los detalles cuidadisimos, y esa descripcion de la comida es perfecta, (tambien por un momento pienso que eres chef), una inmejorable historia de los conflictos del ser humano pero ahora en un status privilegiado, se me cae la baba de leer esta excelente historia, y no puedo evitar presentarte mis respetos de nuevo por ser magnifico en lo que haces.
Un fuerte abrazo.
Escrito por:
marion
03/11/07 02:10
sabes, la simplicidad de un relato puede llegar a cautivarme, logras mantener toda la atención ahí, viva. me encanta la facilidad que tienes para describir. cuidate, un beso.
Escrito por:
CAMILLE
01/11/07 01:19
Reitero que uno de tus muchos méritos es la ligereza, el tono ameno, la facultad para sostener la atención del lector. Al final me quedó una sensación de que algo faltaba, de que el final estaba apresurado, sin embargo, eso no significa un detalle que importe mucho. Así hay muchos relatos en el mundo de la literatura. Parecen inconclusos pero no lo son. Un beso.
Un excelente relato, bien lograda la ambientación y los personajes, tipos que encontramos en todos los grupos de personas.Un humor realmente muy bien ligrado:Me encanto lo de la autopsia.
Muy bueno en verdad...aunque esperaba un final más sorprendente.
Un abrazo.
Escrito por:
Mariela
31/10/07 19:29
Muy buen cuento, muy original y excelentemente narrado.
Además, lo leí con hambre.
Ricardo, Zumm, Abedul y Jadi, muchas gracias por sus comentarios y por darse el tiempo de leerme.
Un abrazo.
(Abedul, no tiene nada de malo que no te guste el vino)
Escrito por:
Jadi
30/10/07 12:45
Es tan buena la historia que, como todas las que los son, siempre dejan la sensación de que falta más. Felicidades por tener el don de una narrativa que atrapa al lector y que, los momentos más triviales, los convierte en aventura, drama, en emoción.
Un abrazo Lino,
Jadi
Escrito por:
Abedul
30/10/07 01:19
A mí también se me hizo agua la boca con la comida que describes.
Aunque no con el vino, no lo bebo, no me gusta y ya.
Me interesó tu narración, me gusta tu minuciosidad al escribir, se agradece, ya que nos haces cómplices de tu aventura.
Buen relato Lino simpático y divertido personajes como el Perro y Cicuta hay en casi todos los grupos. Un abrazo amigo
Sí Aurelio tienes razón en lo de la puntuación al inicio, porque la introducción salió muy abrupta y atolondrada. Voy a ponerme a trabajar en eso.
En realidad fue un divertimento hecho a la ligera que escribí hace tiempo, pero que decidí colgar ahora para que no se olviden de mí. Como tantas veces se ha escrito y discutido, todo lo que un escritor plasma en su obra, tiene algo de su experiencia personal, aunque sea un ligerísimo resquicio, aderezado con una buena dosis de imaginación.
Gracias por tu tiempo
Un abrazo
Escrito por:
kaylita
29/10/07 20:26
Que relato tan divertido y bien escrito, me gusta l forma que tienes de plantear el ambiente muy detallado. Muy ben.
Escrito por:
Aurelio
29/10/07 20:04
La trama, como la de tus demás escritos, representa el ambiente de clase alta, el cual detallas muy bien; una historia divertida, bien llevada (aunque me pareció que debieron haber algunas comas al inicio para hacer más pausada la lectura), y enriqeucida con el humor que te caracteriza. Muy buena la parte de la autopsia, muy original, al igual que la de "aguarrás"... sólo me queda una duda, y es respecto al apellido Schultz; ¿es una de tus anécdotas personales, Lino?
Un placer leer algo tuyo después de tiempo; saludos.
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