Perdón, ¿Serias mi esposo? Capitulo 6

6.

Soluciones.

A la mañana siguiente.

Claudia y Elena están tiradas en el piso, luego de una noche en la que se bebieron todas las botellas del mini bar.

Elena es la primera en despertar.

— Mi… cabeza… mi… cabeza esta reventando… — dice intentando ponerse de pie, pero solo logra gatear en dirección a Claudia a unos metros. — Claudia…, amiga… ¿estas viva?

— Si…, estoy viva, pero quiero morir… me duele todo —  dice ahí acostada.

Elena se acerca a gatas donde ella.

— Tuve una… una pesadilla horrible anoche, amiga… Horrible de verdad…

— Si es que le dijiste a tus amigas que estas casada en secreto con Legarreta y prometiste el International para la fiesta de esta… no es pesadilla, es una horrible realidad… — dice Claudia.

— Ya lo se, tonta ebria… soñé que mis amigas se daban cuenta que era una farsante… y se burlaban porque era yo una fracasada… — dice recostándose sobre su amiga ebria.

— Eso es más como una de las visiones de Cassandra…

— Si, y me asusta…por que seguramente se van a burlar de mi y bien feo… ayúdame… debes aydarme…

— ¿pero como? Estas metida hasta el cuello, solo te falto decir que tienes un hijo con el… — levanta su cabeza — ¿no dijiste eso verdad? — pregunta preocupada.

— No, no…claro que no, aunque les dije que el está ansioso por tenerlo…

— Vaya… — se reclina y comeinza a levantarse.

Elena se pone de pie y camina hacia la cafetera. Claudia se sienta en la silla frente al escritorio.

— ¿quieres un café? — pregunta Elena.

— quiero un medico, me duele todo…

— Un café entonces…

— que dolor de cabeza, ni mas tomaremos así, ¿de acuerdo? No tuvimos control…

— Vamos, queríamos olvidar…

— pero solo olvidamos cuando detenernos…

— ayer fue un día horrible — dice Elena sentándose a su escritorio —… por mi regresaría el tiempo y no iria a esa reunión con esas brujas…

— Vamos, la culpa no es de ellas, tu fuiste… muy débil y no aguantaste la presión, y ahora estas hasta el cuello…

— No me lo recuerdes…

— Pero descuida, algo se nos tiene que ocurrir, algo se nos va a ocurrir….

— ¿Qué tienes en mente? Tu eres buenas maquinando cosas raras…

— Espérate, el alcohol no me deja pensar con claridad… dame unos segundos al menos…

— esta vez si estoy hundida… no me queda mas que decirl la verdad y aceptar que se burlen y piensen que soy una patética gorda solterona…

— ¡ya se! — exclama Claudia.. — Oooouuuuuu mi cabeza…

— ¡oooouuuuuu y la mía…! No grites… — le dice Elena.

— Si, fue un error, pero… s eme ocurrió algo…

— Dime… — dice Elena reclinandoce y acercándose a Claudia.

— ¿Qué tal si te vas de vacaciones una temporadita a Nueva Zelanda?

— Ay por favor…

— ¿pues que quieres? Esta situación es muy grabe, lo mas que se me pocurre es evitar el matrmonio…. O pedirle a Legarreta que se haga pasar por tu marido unos días y que… nos regale una recepción en el International… lo que esta difícil…

— tenemos cerca de 12 demandas de sus abogados… lo emos maltratado en Waoy! Como…

— 134 veces…

— ¿134? ¿tantas?

— Si, contaditas…

— Faq….

— Así que eso va a estar complicado, pero… quizás si vamos y le pedimos perdón, le lleguemos al corazón…

— le vamos a llegar a otra parte… — dice Elena sarcásticamente.

— Si,  pero… podríamos intentar….

— Si, ya me veo yo preguntándole: perdona, ¿podrías ser mi esposo? Hasta suena a nombre de comedia romántica…

— Si, pero esta es la realidad… así que mas vale que vayamos pensando algo bueno… creo que… podríamos intentarlo, no se, preguntarle… quizás nos ayude…

— ¿quizás? No nos va a ayudar…

— Entonces no queda otra…ve alistando tus mejores escotes y ve a casa de tu amiga… ¿Brenda, verdad? … y seduce a su prometido…listo, caso cerrado, señores… — se pone depie y se acerac a la cafetera —… eso es todo…

— ¿estas demente? No hare eso… — responde Elena.

— Ok, ok… lo hare yo… , préstame unos escotes entonces…

— No, no se trata de malograrle su matrimonio…

— ¿entonces que, mujer? — dice Claudia sirviendo unas tazas de café.

— No lo se, otra manera…

— Pues si no quieres ir donde Esteban y rogarle que nos ayude, no quieres impedir la boda seduciendo al novio, no quieres viajar a nueva Zelanda, que por cierto esta muy bonito en estas fechas… — le da un café a Elena —… pues no se me ocurre nada, amor.

— Si tan solo hubiera… no sé, alguna forma de que él nos ayudara… — elena bebe de su taza.

— ¿hablas a chantajearlo? — pregunta Claudia — esa idea me gusta…

— Pero chantaje suena feo…

— llamamemosle… convencimiento forzado…

— Eso suena mejor…

— es la misma cosa, por favor… somos unas brujas…

— Si, pero pues…  tenemos que hacer algo… no quiero quedar como una loca ante mis amigas…

— ¿y no te importa quedar como loca ante mí?

— tu eres como mi hermana… no mi amiga…

— Si, ¿verdad? — dice sarcásticamente. — solo porque me necesitas…

— Vamos, sabes que te adoro, pro eso se que me ayudaras… — le sonríe.

— Ok, pero… ¿Qué tenemos de Legarreta que podríamos usar para chantajearlo? — pregunta Claudia.

— Pues… nada hasta ahora, esta limpio, esta cuidando mucho su imagen desde el mes pasado…

— Si es verdad…

— pero debe tener algo que podríamos usar…, no se, un hijo escondido, un amante, una cuenta en el extranjero… quizás haya ratas en el Intenational…

— AY por favor  he ido a ese hotel para conferencias internacionales… hasta el piso esta tan pulcro que si se me cae una pizza ahí mismo me la como sin levantarla… — bebe de su café.

 — todos tenemos secretos… así que debe tener algo… algo que podríamos usar para chantajearlo…

— Convencerlo a la fuerza…

— verdad,… piensa, ¿algo haz visto?

— No, está muy bien cuidado últimamente… y no tenemos mucho tiempo, la boda es en unos 30 días… así que… si de verdad vamos a buscar la forma de… convertir tu mentira en una verdad… pues… tendremos que trabajar duro… tienes suerte que mis vacaciones comienzan esta semana… así que tendre tiempo de pensar en algo y… a ver que hacemos pues…

— Tus vacaciones comenzaron hace 3 semanas… estas aquí todos los días por tu gusto… eres adicta al trabajo.

— No me juzgues, en mi apartamento me siento forever alone… además la foografia es mi pasatiempo…

— Eres la mejor..

Claudia sonríe.

— Ok, — se pone de pie — déjame ir a cambiarme, y regreso mas tarde para planear bien que haremos…

— ¿entonces si me ayudaras ya en serio? ¿Nada de viajes y seducción? — dice poneindoce de pie.Claudia deja su taza y regersa con una cara de seriedad.

Claudia mira fijamente a Elena.

— dime algo…¿confías en mi?

— la verdad no, me das miedo… sobre todo cuando me miras así…

— pues confía en mi, por que Claudia Ponens se encaragar de este caso y… aun no se como, ¿ok? Pero voy a hacer que en estos 30 días, ese petulante y guapísimo magnate hotelero sea tu esposo… al menos para que engañes a esas gallinas gordas de tus amigas…. Así que prepárate, ¿si? Por que vas a tener que darme control total de ti, estaras a mi merced, haras lo que yo quiera lo que yo diga… ¿estas de aceurdo? — pregunta.

— si…

— ¿¡estas de acuerdo!? — pregunta mas eufóricamente.

— ¡¡si!! — responde Elena algo espantada.

— Ok, ahora si me voy… tengo que cambiarme estos pantalones… creo que me hice encima… espero que sea whisky…. — dice y se va de la oficina — ¡¡¡nos vemos mas tarde, Eli!!! — fita desde fuera de la oficina.

Elena se sienta nuevamente en su silla.

— Dios… no se si me asusta mas… que me descubran mis amigas, o… que ella me ayude… lo que si es que cuando esa loca se propone algo… pues… siempre se las arrregla para hacerlo realidad… ¿será un error esto? Ya no se…. — se coloca de cara contra su escritorio — como mamá dice… las mentiras nunca son buenas…

 

Continuara... 

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Comentarios:

Escrito por: mayca       31/05/12 02:31
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Buena, simpatica y agradable, me recordo las novelas que yo leía a los quince años de Corin Tellado y Teresa Sese, romantica y llenas de cierto misterios. Buena narrativa, voy por mas. Un abrazo.
Páginas: 1

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