Perdon deste servidor por la doncella de Lima

En el año de nuestro señor mil setecientos tres, arrepentido de facer entuertos y humilde a las gracias que de la virgen hubo de dejar mi destino, he de dejar testado para mi descendencia la presente confesión y entrega de lo terreno en aquesta vida mía. No creo que sea la sombra del demonio que me persiga tras los talones, pero arrepentimiento por los pecados cometidos contra nuestro señor afligen y causan bastante sufriemiento a mi alma.Muchos años ha, vuestro siervo del señor era solo un mozalbete llegado de nuestro reino, ansi la península y las orillas del Duero llenaban mis recuerdos cuando fui llamado por el Virrey para asumir buen consejo y prepararme para los cargos que la majestad de Don Fernando, Rei sabio, tenga a nombrar para sus designios tengan a bien llevar. Los honorables sacerdotes habían empezado la inquisición con gran cuidado de las enseñanzas divinas y conocimiento claro de la Biblia, palabra de nuestro Pastor santo, y en los domingos de primas a nonas salíamos con reverencia y atendiendo la verdad teníamos gran devoción, la posibilidad de abrir nuestro corazón a Dios y limpiar pecados, ignominias y facer en nosotros almas agradables para la llegada del reino de los cielos.Confiesome  arrepentido haber caydo en la tentación del demonio y en las tinieblas de mi corazón solo se que tome de carnes a la esposa de mi protector, el virrey, no justifico en la conducta de la señora, sino en la mia propia de no ser guiado en sensatez y buen comportamiento, mas  con neste arrepentimiento hice penitencia durante una semana sin probar bocado, solo agua y comunión, pero gran sufriemiento encontré al auto de fe en el dia de pentecostés del año mil seiscientos noventa de nuestro señor, cuando llevado por el tormento de mi alma.Neste día fice mandar al mulato Marcio para que prepare paños de agua para mis calenturas y fiebres de remordimiento, sin que el santo enjuiciamiento de mis pecados pudiera contener, debia confesar mi crimen, mas el misecordioso mulato guardo silencio de mim y mis entuertos para proteger mi vida de los terribles castigos divinos, mas cuando fuera de sometimiento a mi verdad una jornada dolorosa antes del venidero pentecostes, el mulato me dijo temeroso que sabia de una doncella que con mirarlos ojos y tocar las manos curaba de fiebres y aun podía saber la naturaleza de los males del alma de los mortales. Cedí a las palabra del mulato Marcio y así hube de conocer a la doncella. No tuve que decir nada ante su presencia y por las calle delos panaderos cerca de la plaza mayor, la delgada niña solo me miró y agarró delas manos y sin que yo dijera nada, fui librado de confesión laica y moral, me dijo que la calma venga a mi corazón y que si podía enfermar en el auto de fe, y recibir los oleos del obispo podría evitar la hoguera de los pecadores y herejes, entonces mi vida estaría en manos de buena providencia me llevara a conducir mas almas para nuestro señor Jesucristo, nacido de María siempre virgenNo se si fuera obra del demonio, pero esa niña no hablaba lenguas y convulsionaba, era de muy humilde condición de vestir y solo cuando tosía un paño blanco tela con sangre de su boca, su mirada se quedó en mi memoria y así fue que al día siguiente vine en fiebres y pedia mi protector que perdonara mis pecados para facer confesión de mis pecados y llamara al Obispo de Lima, no recuerdo mas de los fechos y asuntos que hubieron de ocurrir, hasta que tres días después de Pentecostés, me dijeron que hube de estar muy dolido y calenturado, que encomendaron mi alma  a Dios y a  la virgen porque pocas esperanzas quedan de seguir entre los vivos, y por ello  para tanto sufriemiento el perdón  y las puertas del cielo pueden ser consuelo a mi alma. Ese  día nuestra ilustrísima majestad, dijo haberse ordenado el regreso de  los inquisidores por  orden de nuestro Rey y señor de Castilla, y que ante los graves conflictos de guerra con la Corona Inglesa tenia que nombrar responsable de los asuntos del Virreynato hasta que el rey de la gracia noble caballero que pueda suplir en su función.No tuve mas calenturas ni fiebres para días posteriores al Pentecostés, así las mañanas ante el débil paso de mi camino y temblor en mis rodillas me así apoyarme en el mulato Marcio me ayudaba a vestirme para presentarme ante el Consejero del Virrey para una audiencia especial, me dijo que la niña fallecería muy pronto y aquella doncella quería pedirme una gracia, apresurado salí con sigilo en albas para poder llegar con agradecimiento, llevar alimento, calzado y una seda a la niña, asi como el rosario de plata, para que arrenpetida de sus pecados pueda dejar esta vida de tormentos.      La doncella me miró y me dijo que Dios apiadose de mim y habia perdonado mis pecados y que solo me daba oportunidad de enmendar rumbo en mi vida, y aquella tenia que partir, no me dejo entregarle los regalos, y expiró diciendo que su alma salvaría muchas almas de los infiernos y que solo pedía un sepultura cristiana. Nuestro señor y sus misteriosos caminos fizo que un alma buena burlase al demonio entregando su vida enmendar el camino deste siervo del señor que fuera salvada de la muerte de los hommes y de la ira de nuestro señor. Mucha gente humilde y muchas personas lloraban al entierro que todo costo dispuse a mi peculio, y cualquiera podía haber pensado que la doncella era hija mía y ahijada por bautismo, no aclare ninguna disculpa y concluyó la misa de cuerpo presente y marcha al cementerio no deje de llorar, antes entregué al cementerio una cruz                                           de mis ancestros sobre el pecho de la  niña, que resplandor vi al ponerlo, sobre su corazón, pero no quise causar alboroto o escándalo y callé hasta ahora questa historia  para faceros conocedores.Treinta años después morir sobre este mi lecho no he cometido grandes pecados ni tentaciones, pero nadie es agradable al señor si no reconozco que quizás el poder que en gracia se nos concede no siempre nos da el entendimiento para tener cardad, piedad y otras virtudes de la santa iglesia .Hoy antes de morir he pedido la cruz de la niña para cargarla sobre mi en mi lecho de muerte.no tengo mayores bienes para mi descendencia, si algo pudiera dejar a mis hijos será solo mi pedido por cristiana sepultura y todo patrimonio y pensión de viudez sea entregado a los pobres indigentes de la Calle de los Panaderos de la ciudad de los reyes, y así no cargo en mi conciencia mayor peso que la historia que les cuento y que Dios en su infinita piedad purgue mis culpas y su misericordia tome mi alma si es que con todo lo dicho aun mereciera entrar al reyno de los cielos, y evitar purgatorio para dolor de nuestro espíritu débil que me hizo facer lo bueno y lo malo, como una única naturaleza pecadora el hombre. Firmo ante los testigos.....
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