
Pedro
Parecía extraño verlo caminar en círculos, recorriendo mecánicamente el mismo trayecto una y otra vez; con las manos tomadas por detrás de la espalda por momentos, y, a ratos, el mentón apuntando en cuña a la muñeca izquierda (donde antes ostentaba un reloj de marca que, dado el alto índice de inseguridad, había quedado relegado a retirarse en el cajón de la mesita de noche para ser reemplazado por el teléfono celular de turno que, además, daba la hora)
_No te impacientes, Pedro.
_No estoy ansioso, estoy molesto; cansado, aburrido de todo y de todos.
_ ¿Tanto?_murmuró ella confundida tratando de desviar la atención y romper el automatismo marcado por los pasos de Pedro.
_Es que... podría hablarte hasta el cansancio, o decirte algo como para dejarte tranquila, pero no es mi estilo.
_Lo sé.
_Será _continuó ahora sentado frente a su mujer- que para existir, tengo necesidades (algunas más básicas que otras), preciso el alimento que me nutra, y por qué no, el placer y el deseo; mi instinto de supervivencia en aquella fuerza que me socorra y me secunde en mi impulso de actuar y descansar (sin llegar a rozar la apatía y la desidia).
_Si
como cualquiera. Me gusta escucharte y creo entender a dónde quieres llegar _le respondió ella con disposición a continuar dialogando.
_Si me enriquezco, es en una autoestima construida con el principio de mi individualidad (y no bajo las expectativas de quienes hoy me envanecen y mañana me entierran) El valor que nutren quienes me ven con transparencia, como soy (y no como desean que sea). ¿Me seguís?
_Acá estoy.
_Requiero apetencias
apetencias de crecimiento (personales) y sociales. Me interesa lo que le pasa al otro. Y en ese interés aparece la capacidad de admiración hacia el otro; pero ejerzo mi derecho a guardarme sentimientos, pensamientos y tiempos para mi y para quienes elija; reconociendo cómo, cuándo y con quién caminar
_Está bien si para vos es así.
_Pero
en mis limitaciones básicas, puedo llegar a encontrarme con mis demonios (son siete) y fantasmas: excesos y omisiones (y es en los extremos donde el caos saluda
)
_Ya alguien planteó alguna vez
_Si, lo de los excesos y omisiones
sólo que personalmente lo internalizo de esta manera. Y más hacia el centro, el equilibrio (planchado
liso
estable
derecho
la mesura) Si, ahí; justo ahí, entre el todo y la nada de mi ser, entre mis confinamientos humanos
balanceándome sin querer rozar la mezquindad, o el exceso
pero sabiendo que existen
y a veces te tocan por la espalda.
_Que miedo
_No seas irónica, que estoy hablando en serio.
_Dale, sabés
seguí contándome.
_Y pienso
(y siento mientras pienso) que en integridad puedo conectarme con una naturaleza íntima al disfrutar sin tratar de entender
aunque escupa alguna queja por ello y otras, reciba en mi piel las estrías del anzuelo del lamento de otros que , como yo, v
vi...ve
viven.
_Lo que escuché me toca en parte. Y supongo que será porque lo que dices es íntimo pero también universal. Pero tú dirás a qué vas con todo esto, porque se me escapa algo.
_ Estoy decepcionado mujer.
_ ¿De mí?
_ De la gente, de la vida. Y no quiero transmitirle eso a nuestro hijo.
_ Te regalo un recuerdo de Diciembre entonces. Y ahí estaba él, compartiendo el sueño de muchas vidas que apenas estaban comenzando
todas únicas
¡Qué contraste! él con experiencias agradables y nutridas pero un corazón vivido (con lo que ello carga de agregado) y un rostro detrás de una inmaculada y tupida barba. Pero sólo Gabrielito permaneció callado, se retiró a buscar su foto con Santa y su chocolate; soltó bruscamente la mano de su madre para regresar a compartir la mitad del mismo con el señor de traje rojo. Es el espíritu navideño enunció rápidamente uno de los padres mirando con ternura la escena. Puede ser
pueden ser tantas cosas como testigos de la anécdota haya. Para mí
para mí fue un gran gesto que me devolvió las ganas de seguir creyendo
Comentarios:
¿Cuántos Pedros llevamos por dentro? El Pedro cansado, molesto y decepcionado. Son momentos en los cuales todas las preguntas vienen al caso.
Me ha gustado la forma como describes al hombre con sus necesidades.
Un buen diálogo con toda la profundidad de la vida, fue un gusto leerlo.
Un abrazo.
Escrito por:
DILCIA
14/02/08 14:34
Debo estar muy atravesada, pero se me escapa algo que no logro comprender, como todo aquello que dicen los demás, lo he leído tres o más veces, y me pierdo, me pierdo en ese párrafo último, "te regalo un recuerdo de diciembre...", y no entiendo nada, "Y pienso…(y siento mientras pienso) que en integridad puedo conectarme con una naturaleza íntima al disfrutar "sin tratar de entender"…aunque escupa alguna queja por ello y otras, reciba en mi piel las estrías del anzuelo del lamento de otros que , como yo, v…vi...ve…viven". Esto me pasa.
Y sí amiga, ya es una costumbre, lo que escribes es para leer y releer te diría la Sra. escritora que nos hace ante todo gustar de las delicias que nos presenta, pensar,reflexionar y esperar ansioso la próxima entrega, gracias amiga.
Guadalupe
Escrito por:
Rina
09/02/08 23:54
Me gusto mucho el final,mejor dicho todo, por que al fin y al cabo se siente una nueva esperanza, no se como que te anima...Como dice Jadi, yo tambien apoyo mucho a los sueños...especialmente si son sueños que nos van a ayudar a mejorar el mundo...
Me encanto tu historia, de principio a fin, la segunda lectura es fascinante, porque ver cosas que tal vez pasate por alta en la primera
Nos estamos leyendo
Besoss
Escrito por:
Jadi
08/02/08 10:51
Mientras en nuestro corazón existan los sueños por un mundo mejor, que la lucha no ceje en su empeño amiga.
Me gustó tu historia.
Un abrazo,
Jadi
Siempre te cuento como siento cuando te leo,primero,no llore, me dio una presion y dolor en la boca del estomago , me costo hilar porque vengo de un descanso, y entonces con lo que me llega de ella pense:la pucha ,los adultos nos creemos tan importantes y damos tantas ,pero tantas vueltas....para aceptar lo que sentimos
Amiga Mia:
Magistral forma de profundizar en la psiquis masculina en todos los sentidos.
Felicidades.
Escrito por:
lorebl
06/02/08 05:11
Excelente historia para meditar...En principio vi en Pedro acumulada toda la decepción del mundo y luego sentí su gran deseo de ser como es, con total sinceridad, sin dejarse llevar por los parámetros de comportamiento que quiere impornerle la sociedad. El final es encantador, llevando al crecimiento personal, a la idea que estamos en el derechos de comunicar nuestros sentimientos con un estilo propio, pero ojalá con transparencia para no perder la fe en lo que proyectamos ni en nosotros, bueno, eso es lo que más rescato...Un abrazo.
Escrito por:
kaylita
06/02/08 00:23
En los pequeños detalles existen las inmensas alegrías.
Me sorprende el razonamiento del personaje en cuanto a su filosofía de vida.
Muy bien hecho amiga…
Hay momentos que valen una vida.
Muy lindo amiga.
Besitos
Lili
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