Estaba pensando en ti, justamente me desperté y recordé tu bello rostro, tus labios suaves y dulces. Si, lo se, es absurdo confesarte que en este preciso instante te tengo en mi memoria. Si, lo se, ya es demasiado tarde para pedirte que materialices mis pensamientos, pero ¿Qué puedo hacer? Bien sabes que siempre he estado sujeto a esperanzas inútiles y sin fundamento. Desde que te conozco he sido excesivamente pasional y extremista, todos y cada uno de mis sentimientos hacia ti no van más allá de la simple sensación, de la mundana explicación.
En fin, solo quería escribirte por que hoy, precisamente hoy se cumplen veintiocho años puedo recordar ese día perfectamente, como si con cada detalle revivido lograra estar allí de nuevo, pero luego pasan como un destello fugaz todos esos días y siento en mi cuerpo la carga del tiempo, por momentos me cuesta creer que solo desde hace 336 meses conozco la profundidad de tu nombre. A veces me gusta pensar que nací en el preciso instante en que te vi, juego en mi cabeza a imaginar que mis primeros pasos fueron esos que me llevaron hasta ti, mi primera palabra, mi primer contacto con el mundo.
La hermosa casualidad de ese día me hace sentir joven aun, a pesar de las arrugas, de las pequeñas necedades de la edad madura. Ya se que odias que te escriba para desempolvar viejas historia y que detestas ese sentimentalismo mío, que tanto adorabas antes. Perdóname si destruyo momentáneamente tu vida de ensueño para decirte que mi vida de ensueño fue contigo si, la vida misma suele ser injusta.
(NACIMIENTO)
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