


| Escritor: | horus |
| Públicado: | 15/12/2007 |
Las campanadas del Notre Dame ingresan sin permiso al atelier, junto a una brisa fresca embriagante del ambiente convirtiendo las cortinas del gran ventanal en amigables fantasmas envueltos en una danza mística.
Princesa, su título nobiliario del corazón más valioso que el de cualquier casa real, acomoda su caballete, su lienzo, sus colores. Intenta mirar el exterior, los techados de tejas, hojas ocres y marrones como marionetas del viento sobre ellos, la torre Eiffel iluminada por la pronta navidad, las luces verdosas de los jardines parisinos. Pero no ve eso, es la danza de las cortinas que invitan a imaginarse enlazada con su soñado príncipe.
Azules luminosos, blancos radiantes, rojos pasión en la paleta, se dejan acariciar por el pincel de Princesa, para plasmar sobre el lienzo la belleza idealizada por ella.
Tres golpes en la puerta interrumpen la creación. Por la mirilla solo divisa hermosas rosas rojas, al abrir la puerta estaba él sosteniendo el ramillete. Una algarabía sin precedentes llenó el corazón de Princesa, solo se habían visto una vez, compartiendo sueños, fantasías y alegrías en esas charlas profundas que sólo se dan cuando dos sentimentales se cruzan.
Él no dijo nada, sobraban las palabras, las miradas decían mucho más, y la danza sensual de los cortinados los invito a unirse. Y en sus oídos sonaba el gorrión de París, mientras profundos besos inclinaban la balanza hacia la pasión carnal. Suaves caricias, besos cálidos, los cuerpos unidos entrelazados. El recorrió con sus labios cada centímetro de piel de su amada. Ella extasiada dejaba que su cuerpo expresara todo, se dejaba llevar en ese baile que era observado cómplicemente por los amigables fantasmas. El ritmo lo imponía la pasión, ya no eran las melodías de Edith Piaf,
se amaron como nunca.
La tibia luz del sol, entraba por la ventana, la mañana los encontró abrazados, abrieron los ojos y mágicamente sobre el caballete el lienzo mostraba los cuerpos de dos amantes iluminados por una hermosa luna sobre un blanco y sedoso lecho.
HORUS
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