De pronto la tía me salta con que le he dicho que la quiero:
_Aunque quieras seguir haciéndote el duro_dice_ dijiste: "te quiero". Me acuerdo perfectamente, dirás que miento, ya lo sé, pero lo oí perfectamente: "te quiero", dijiste: "te quiero"_ No veas la cara que se me puso.
_ ¿Qué dices? Dije que si "ties fuego", para fumarme un piti, ¿estás loca, tía? "¿Te quiero?" _Vale, y si lo dije ¿Qué?, en húmedo ya sabes que se dicen muchas cosas.
Entonces sale con que está cansada de mi rollo Peter Pan y mi puto miedo al compromiso, con que si llevamos ya dos años acostándonos y esta relación no va a ningún sitio...Los libros de autoayuda y las revistas esas de mujeres esqueléticas que leen las tías...
_La relación, no sé_le suelto_ Yo voy ahora mismo al baño a hacer pis y espero que a la vuelta estés más tranquila, ¡menudo despertar!
Con al vejiga vacía uno se vuelve más sensato, ve todo con más claridad, cualquiera lo sabe.
Intento calmarla un poco, se estaba poniendo de lo más agobiante:
_ Rosa, creo que tienes razón, buscamos cosas diferentes, quizá es mejor que dejemos de vernos.
Pero ¡qué va!, las tías son puro azar, como las quinielas, nunca sabes por dónde van a salir, si dices lo correcto se cabrean, si crees que la has cagado te echan el polvo de tu vida. Salta:
_ ¿Me estás dejando? ¿Es eso? ¿No? ¿Me estás dejando? Sólo porque te jode haberme dicho que me quieres, por eso, me dejas por miedo al compromiso._Me estaba poniendo ya nervioso la frasecita esa de libro de autoayuda o de consejo de amiguita amargada.
No sé si la quería dejar por eso o por esa prodigiosa habilidad que tiene la tía para complicarlo todo. Esto, por ejemplo, haciendo un mundo de una frase estúpida. Y si quiere decir que la dejo, vale, si así se siente mejor en su papel de víctima, estupendo. Pero...no es por nada, no sé por qué dice que la he dejado. Antes de nada nunca la tomé.
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