


| Escritor: | gloriadelejos |
| Públicado: | 02/04/2008 |
Día en positivo. Algo bulle, armonioso, calentito. Un algo indescifrable, placentero, me acompaña donde quiera que vaya. Como no me decido a continuar el libro, seguiré con estas hojas dispersas testimoniando el fluir de la vida. Descubro con alegría un nuevo y asombroso estadío. Hallé respuestas a preguntas gastadas de tiempo, consumidas de insomnios y hasta algunas tronchadas por desalientos. Una de ellas era sobre la felicidad. ahora se que está, ES. No es cierto que solo existen momentos felices como creí. Es uno de los diferentes planos. Algo así como un lugar muy, pero muy apacible y placentero al que solemos acceder cuando nuestro espíritu se eleva. Vuela. Generalmente solo visitamos ese lugar. Pero descubrí que es posible permanecer en él. Vivir en él. El espíritu se queda allí mientras la mente - sobre todo el hemisferio izquierdo- continúa las tareas cotidianas.
Hace poco escuché a periodistas comentar con asombro que Darwin, en una autobiografía, habia confesado que el logro que más le interesó y al que más se dedicó fue el de hallar la felicidad. ¿Acaso no es a eso justamente a lo que venimos? No comprendo el asombro de los "normales profesionales que siempre hacen lo politicamente correcto" . Segúramente Darwin descubrió ese lugar -porque existe-, como otros que evitaron mencionarlo por temor a ser tildados de anormales.
Cuando pienso en estas cosas, la otra yo, la que sensura siempre, opina que es muy soberbio crerme feliz. -Es que no me creo, estoy en un lugar que ES la felicidad.-
Claro que también hay otros planos, otros lugares. El Dante los describió minuciosamente en su Divina Comedia. También existen, pero uno elije´cuáles visitar, dónde permanecer y cuáles evitar. Uno decide qué valor adjudicarle a cada cosa, a cada afecto, a cada momento. Uno fabrica la pirámide de las própias prioridades y actua e interactúa en consecuencia.
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