Día VII
A veces cuando cierro los ojos, todavía recuerdo imágenes del pasado. Son diapositivas que se proyectan en mi memoria: Indómitas y carentes de sonido, olor o sabor pero salpicadas de colores indescriptibles.
No me parece raro que quiera evadir la angustiante realidad que me toca vivir, a veces, (sería injusto que dejara de reconocer aquellos sucesos felices que me impactan a diario) ya que sin que estos aparecieran: ¿Como podría saborear la exquisita sensación de la pérdida, el desamor y la tristeza con todos y cada uno de sus matices?.
Creo que nunca pensé (¿Como habría podido siquiera imaginar que todos esos episodios dolorosos me iban a provocar tanta satisfacción?) que encontar la "felicidad" en un hogar bien constituído, iba a traerme tantas soledades intelectuales y sociales, rodeada de seres que no elegí, con un discurso tan distante a todo lo que pueda parecerme interesante.
Lo único que lamento es sentir que he dejado de crecer y que traicionando todos esos descabellados sueños infantiles sólo los relacionados con lo material y lo físico se cumplan cada día y también cada noche, mientras mi sed espiritual se acrecienta y es entonces cuando mi alma agoniza.
Siento que muero en forma constante y repitiendo la misma agonía...
Y cuando vuelvo a vivir un poco es para morir irremediablemente...
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Día VI
A mí nadie me dedica canciones. Las razones pueden más que las emociones, las lágrimas y los requerimientos; por eso yo misma me las dedico. ¿Por que no? Vivo en la era de los autoservicios.
Siento como si la música fuera el único lugar donde puedo estar sin sentirme virtual y puedo percibir cada partícula de mi ser material, que por cierto cada vez se hace más liviano. Cuando los médicos requieren mis síntomas, es dificil traducir en malestares físicos lo que me atormenta, por que en realidad lo que siento es como si mi cerebro de pronto empezara a crecer y todo el peso corporal que he perdido estuviera allí reclamando espacio en alguno de mis hemisferios.
Pero la música amortigua esas sensaciones, cada palabra musicalizada me restaura, me alimento de las canciones, son las únicas caricias que acostumbro recibir y las atesoro con un egoísmo enfermizo.
Entonces estoy sana, no tengo nada y aparece la palabra pivote de la ciencia para calificar todo aquello que no conoce:
La Depresión.
Seguramente, los fórceps, la asfixia; claro, un poco de genes también y la crianza autoritaria, la misma que me mantuvo alejada de todas las drogas de mi época y que me legó un campo valórico que me define como una persona honrada y honesta (justo ahora más encima donde en nuestars élites políticas, económicas, judiciales y religiosas la corrupción está "in"; a mí me viene una crisis valórica).
En todo caso sé que no es sano estar despierta cuestionando mi existencia un día Domingo a las cinco de la mañana y si agregamos que es Otoño en plena ola de frío, caigo en cuenta que estoy totalmente desquiciada.
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Día V
¿Qué si "te quiero"?...
...Sí, "te quiero". Poseo ese sentimiento que me incita a apoderarme de todo lo que me parece atractivo, esa codicia de lo hermoso, esa necesidad de sentirme dueña de algo, de alguien. El sentimiento terrible y poderoso de dictador latinoamericano, por decir algo. El insaciable sentimiento románico, napoleónico de poseer y en ciertos casos de poseer por poseer, no más.
Después de la posesión vana (esa sin sentido poético ni cualitativo) comienza a generarse inmediatamente el sentimiento de de la pérdida; empieza el torbellino de sensaciones que te orprimen el pecho y entran a jugar todos esos sentidos y órganos que vienen a aumentar la sensación de saciedad, de sentirse suficiente, de no necesitar a nadie cerca y tampoco lejos.
Nadie que te asiste, nadie que te soporte, nadie que te espere.
Y allí en ese momento justo cuando comienzas a sentirte sola y te desprendes de todas las sensaciones físicas y te internas en el vacío en que se transforma tu cuerpo...
...Y esperas.
Todavía me pregunto, cuando tomé conciencia de que quería morir y no vivir.
Cuando una cree en la vida eterna y Dios forma parte de tu vida es fácil querer morir y comenzar a vivir la vida nueva, tal vez por eso se nos dejó bien en claro que si nosotros mismos decidíamos terminar con nuestras vidas, no seríamos parte de la promesa divina y eso me detiene a atentar en contra de la vida, de mi vida...
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Día IV
Entró despacito, tal vez queriendo pasar desapercibido, pero cuando me percaté de su existencia ya se me había convertido en una cascada de agua que comenzó a anegarme ( Y yo sin poder llorar). Fué un recuerdo feliz, para variar, de mi época de liceana. Una conversación sin sentido. Desafié a un grupo de adolescentes brillantes:
"¡Ay! Que alguna de ustedes se atreva a tener una existencia común!".
Antes me acordé de esta situación y pensé en lo amenazante que fué...
Y ahora sé que autosentencié a mi existencia.
Alguna vez oí decir a alguien que el mejor regalo para una mujer que había sacrificado la mayor parte de su vida en pos de sus postulados políticos ( Que moría de cáncer justo cuando la justicia comenzaba a alcanzar a los otrora poderosos contra los que ella luchó, hoy cobardes espectros que se escudan en las instituciones que ellos mismos deshonraron) era " una vida para ella misma ".
Una vida para mí misma...
Y si yo la tengo...
¿Por que no soy feliz?.
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DÍA III
"A pesar de las pastillas que usé para olvidar"...
Me rehúso a ingerirlas no quiero ser una adicta con permiso...
Osea que el neurólogo ya tiró la esponja conmigo y pasé a ser un caso clínico. Me prometió que no usaríamos medicamentos. ¿ Y tan pronto comenzó a recetarlos?.
Entonces pude por fin llorar.
Yo una vasija llena de lágrimas y me sentí liviana, flotando...
Y si lloraba era por que sabía que había perdido irremediablemente la oportunidad de ser feliz. Y todo parece mas trivial y el cielo parece que se ha vuelto pesado con todos mis muertos a cuestas.
Por las noches el firmamento se ha vuelto más hermoso, parece como si me llamara... Me llama. Es allí cuando me siento liviana, transparente.
Camino entre la gente gris del centro y encuentro todo feo:
Sus caras, sus ropas, sus murmullos, sus aceras, los árboles, el frío...
...Tengo tanto frío. El frío que no quita el café recién preparado, la leche tibia con miel, el chocolate, el oporto...
Tengo tanto frío...
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DÍA II
Anoche soñé con él y lo supe...
Estábamos tomados de las manos sobre una roca, hacía frío pero no importaba por que estaba cerca, mirábamos ese incendio de mar y ya no sabíamos donde empezaba el cielo y terminaba el mar... Y todo tan al alcance de mi mano.
Luego me acerco al ocaso sin soltar su mano y parece que el cielo se abre y se tiñe de púrpura y otra vez soy más y más liviana y de súbito despierto al escuchar la voz de mi hija:
"¡Mamá! ¿Te duele la pancita?
¡Mamá! ¿Te duele el corazón?...
Pero estoy cerca del mar y que importa todo lo demás y corro por la arena mojándome los pies, mientras mi niña huye de cada ola que se le acerca, mientras grita:
"Me va a comer las patitas el agua, mamá, se quiere comer mis patitas"
Y al despertar, por primera vez caigo en cuenta que no están, ya no están más.
Ni él , ni la molestosa la que me ensordecía con sus gritos sin sentido, "la que no podía vivir sin mí, la que no me dejaba vivir"...
Y era yo la que no podía vivir sin ella.
Fué cuando tuve la certeza.
Mañana mismo me voy al mar.
DÏA I
Siempre supe que iba a ser cerca del mar.
¿Será por que es lo más cercano al infinito?
Es lo único que puedo percibir a través de cada uno de mis sentidos sin sentir hastío.
Sí, es allí donde me siento más cerca del infinito, por que siempre está allí esperando, fiel y enamorado acariciando la arena sin descansar siquiera.
Sí, fue premeditado.
Sí, fue en plena conciencia.
Sí, fue en plena demencia.
Me tomé las píldoras, primero una a una; luego a puñados.
Mi boca se distorsiona...
Yo entera me distorsiono y camino, camino afanosamente hasta el ocaso...
Allá al fondo el mar se incendia y yo casi puedo tocar el fuego, entonces mi cuerpo se incendia y ya no siento frío...
¡Ah! por fin se acaba el frío, cuando por fin el mar y yo somos uno y mis ojos se van cerrando a medida que el sol va desapareciendo en el horizonte...
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Fin
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