OTRA VERSIÓN DEL GÉNESIS (II)

Categoría(s): Relato bíblico.

 Apuntes para la historia crítica de la humanidad.

 

     El creador desterró a Adán y parece que el haber obrado así, tanto por recelo como por cólera, fuera un estado de ánimo por cierto extraño en un Dios omnipotente. Ello puede significar, simplemente, que la tradición del Edén, tal como la conserva la epopeya babilónica, no se había desprendido totalmente aún de los mitos mesopotámicos en que dioses y hombres se confrontaban en cierto grado de igualdad. La narración bíblica expone el alto precio –en sufrimientos, trabajos y muerte– que los hombres deben padecer por saber y comprender.
    En la generación siguiente, la familia humana se ve mancillada por el fratricidio. Cuando Caín y Abel, los hijos de Eva, hacen ofrendas a Dios, éste acepta las de Abel, pero no así las de Caín que le ha llevado meramente “los frutos de la tierra”, en tanto que aquél le ofrece lo mejor “de los primogénitos de su ganado”. En un acceso de celos Caín mata a Abel. Su crimen simboliza la denigración del hombre alejado del Creador.
    Pero el aspecto de Dios que el Génesis subraya es su justicia. Los dioses mesopotámicos se interesaban poco por el hombre, pero los escritores hebreos bucearon en las tradiciones antiguas para sacar conclusiones éticas y poner de manifiesto la severidad de Dios junto a su misericordia. Así sucedió con Adán y Eva, a quienes, previsor, dio ropas para su destierro. Así sucedió con Caín, a quien, después de maldecirlo, puso una señal protectora “para que nadie que encontrase le matara”. Y así sucedió en los otros dos famosos relatos bíblicos: El Diluvio y La Torre de Babel.
     Las inundaciones figuran frecuentemente en las leyendas populares; tal vez como recuerdos ancestrales de catástrofes que en efecto acaecieron. La Mesopotamia, siempre expuesta a las inundaciones, produjeron un relato clásico de un gran diluvio en otro poema babilónico: La epopeya de Gilgamesh, que sirvió de modelo para el del Génesis. En ambos un héroe es elegido para que salve y construya un arca; las dos embarcaciones quedan varadas en la cima de un monte, y en la dos versiones se envía una paloma en busca de tierra. También en este caso la Biblia infunde un sentido moral a la narración: el diluvio se interpreta como un castigo de Dios por la maldad humana; con Noé volvió a fundar, literalmente, la familia del hombre. Los descendientes de aquél repoblaron la tierra con tribus cuya enumeración ofrece un cuadro sorprendentemente exacto del mundo antiguo. Luego, y casi como un pasaje cómico de alivio, encontramos el relato de la torre de Babel. Una vez más el Génesis vuelve la mirada hacia Oriente: Babel es el nombre original de Babilonia, donde se alzaba uno de los templos en forma de torre escalonada que salpicaba la llanura de Mesopotamia. Tenía el jactancioso objetivo de “tocar los cielos”, propósito que dio a los austeros hebreos la idea de un intento impío de subir  a lo más alto a desafiar a Dios. En el Génesis el Creador lanza sobre los constructores de la torre la confusión de lenguas, para que no se entiendan y no puedan seguir cooperando en la empresa. La historia de la torre de Babel ilustra el castigo que espera a quienes pretenden igualarse a Dios y sirve para explicar el origen de los diferentes idiomas, pues hasta entonces –dice el Génesis– “era la tierra toda una sola lengua y de unas mismas palabras”. Con este relato termina la historia primigenia del linaje humano y queda dispuesto el escenario para la aparición del hombre a quien dijo Dios: “Yo te haré un gran pueblo”. Viene entonces el momento en que el Creador elige la que sería su familia. Pero esta obra maestra que es el Antiguo Testamento y combina lo sublime con lo cotidiano ya es otra historia, que bien pudo, claro está, haber comenzado así:
     Parecía ser una jornada más en el valle de Jaran [hoy territorio turco]. Amanecía un nuevo día y los campos se animaban con el rumor de los pastores arreando sus ganados y los labriegos marcando el surco con sus herramientas. Pero no era una jornada más. No para el patriarca Abraham que vivía allí con Sarai, su mujer, porque ese día le llamó Dios para hacerle una promesa que habría de transformar al mundo...

    Hasta entonces Dios, al parecer, no tenía planes definitivos para el hombre. Al primigenio Adán lo había puesto simplemente a cuidar un huerto; a Noé lo depositó, a raíz del Diluvio Universal, en lo alto de un monte, sin un verdadero programa de rehabilitación; y a los pecadores de Babel los dejó librado a su vano parloteo. Pero con Abraham, uno de los descendientes de Noé, Dios tomó un sesgo distinto: le dio órdenes concretas; le habló de fundar nuevas naciones y le prometió guiarlo y cuidarlo en su misión. Le dijo “Salte de tu tierra (...) De la casa de tu padre, para la tierra que yo te indicaré”. Con estas palabras dirigidas a Abraham, Dios inició una de las más grandes epopeyas de la humanidad, la forja del vínculo más importante de todos: el de lo humano y lo divino. No fue poca cosa para el patriarca; pero como dije, ya es otra historia.
 

 


BIBLIOGRAFÍA:

 

*       La ciudad de Dios, de San Agustín. Biblioteca Pública Nacional. Buenos Aires, Argentina.

 

*       Apologética elemental, de Nicolás Marín Negueruela. Segunda edición (1932). Tipografía Católica Casals. Barcelona, España.

 

*       La Santa Biblia (Dios habla hoy). Apostolado Bíblico Católico. Bogotá, Colombia.

 

*       70 Preguntas acerca de La Santa Biblia, de E. Sálesman. Octava edición. Librería Saleciana. Bogotá, Colombia.

 

*       20 Datos curiosos acerca de La Santa Biblia (Compendio del Apostolado Bíblico Católico), del archivo parroquial de General Pico, La Pampa, Argentina.

 

*       Los apócrifos y otros libros prohibidos (Compilación de José María Kaydeda) , Edición de Grupo Libro 88 S.A. Madrid (España).-

 

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Comentarios:

Escrito por: Norberto       23/10/07 02:05
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Lino: Mi madre falleció hace tres años y nos turnábamos en la familia para cuidar de ella en sus últimos meses. Vivía en La Pampa y yo viajaba semana por medio, quedándome varios días. Mamá era muy creyente y tenía a mano la bibliografía que acuso en la fuente. De ninguna manera fue un gran trabajo de investigación, sino la circunstancia. Mamá dormía y yo leía y escribía "desguazando" y analizando esos textos bíblicos que me hacían reflexionar, escribiendo lo mío. No soy erudito, más bien un escritor desespecializado, por tanto leer cuanto cae a mis manos.
Escrito por: Linosangalli       21/10/07 22:27
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Norberto, hoy que los peruanos estamos encerrados en casa por decreto del gobierno porque se realiza un censo, me he dedicado a leer y me encuentro con tus dos interesantes versiones del Génesis. No tengo que decirte que están muy bien escritas y la interpretación muy simpática. Las referencias a la creación de la humanidad, al diluvio y a otros asuntos los podemos encontrar no solo en la biblia y en la historia babilónica, sino también en muchas de las civilizaciones orientales. Es más, hasta en los más antiguos grupos humanos que llegaron a alcanzar cierto grado de adelanto, se pueden hayar referencias que más o menos coinciden con esos eventos y curiosamente todos los sitúan por la misma época.
Ciertamente amigo, leerte es una experiencia enriquecedora.
Un abrazo
Escrito por: Norberto       19/10/07 16:54
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Ysa. No tengo religión, pero respeto a todas las que enseñan un buen camino para ser feliz. No siempre lo logran, como aquella que mencionas y transitaste (por algo ya no la sigues). En cuanto a la mujer... ¡Qué absurdo! Es amor o es placer o es ambas cosas. Está en nosotros corresponderles con la misma pasión. Es belleza.
En cuanto a mí, intento ser cada día mejor persona. Para nada un santulón. Me interesa la Biblia como fuente literaria y de investigación. En ella (Antiguo Testamento) están las mejores leyendas y creo en las enseñanzas de Cristo (Nuevo Testamento). Creo también en el bien y en el mal en este mundo, y en la posibiliadd de la reencarnación. Soy lo más aproximado a un agnóstico.
Gracias por tu comentario. Un abrazo.
Escrito por: ysaiasnunez       19/10/07 06:25
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Dios... me ha gustado mucho, tenía tiempo que no leía algo así, más que nada es un trabajo periodistico.

No sé a qué religión pertenezcas, pero, tengo entendido que la Mujer, fue la que se llevó la peor parte. Haciéndola sufrir cada mes, y sentir fortisimos dolores al parir. Pertenecí a una religión, donde prácticamente denigraban a la mujer, decían que ella (s) siempre iban a hacer caer en pecado al hombre, siempre persuaden a este así no quiera.

Yo de verdad que no creo que el hombre haya aparecido de esa forma en el muendo, no tengo la respuesta, pero me gusta pensar en esta teoría y dejar de pensar en otras...

Espero ver otro trabajo de este tipo de ti y/o de otros compañeros.

Ysaías
Escrito por: Norberto       18/10/07 00:56
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¡Oh, Geraldine!... Mi exclamación me recordó un viejo fox-troc de similar nombre que el tuyo... ¿Así que renegabas del catecismo? Fíjate que yo, a diferencia tuya (ambas reacciones son comunes en la niñez), tengo presente ese tiempo con simpatía. Por vivir entonces mis padres en una región de La Pampa y no tener buenas opciones, me educaron en un colegio religioso, igual que a mis tres hermanas mayores. Las monjas nos obligaban ir a misa con misal y el mío era de tapas nacaradas. Hasta recuerdo a mi madre planchándome un traje de monaguillo que muchos domingos usé ayudando al cura en la ceremonia. Eso me hacía sentir más interesante ante las chicas de mi edad (al menos eso creía), aunque ya no tanto ante Dios, lo confieso... De cualquier forma y por ello soy un agnóstico converso, aunque creyente de Dios (¿paradoja?), a quien imagino un Ser Superior omnisciente y omnipresente. De hecho, descreo en las iglesias como útiles para mí, comprendiéndolo si lo son para otros. La verdad absoluta, como la perfección, no son de este mundo. Es la quimera facista y no es para mí. Sí creo en la excelencia como búsqueda... Lo dejo ahí. Disculpa la demora en contestarte, confundido estaba de haberlo ya hecho. Gracias por tu comentario.
Escrito por: Norberto       18/10/07 00:07
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Gracias Jorge Luis, y muy linda la nueva foto de tu perfil; siempre original y creativo como en tu obra...
Escrito por: animalson       17/10/07 17:09
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Un excelente relato Norberto como ya nos tienes acostumbrados.
De fácil lectura, ameno, y claro en el decir.Todos los ingredientes para un excelente relato, siempre fiel a las fuentes.

Un abrazo.
Escrito por: Norberto       16/10/07 01:11
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Gracias, sombreroazul. Sin duda soy un gran conversador de la palabra escrita. No soy persona que asiste a iglesias, a no ser por el estilo de su edificación, pero las respeto y, de alguna manera, mal o bien, creo que cumplen su función; alguna tal que vez entro a alguna por curiosidad y confieso que no me siento mal... pero soy agnóstico; me es imposible asumir una verdad absoluta. Veo a la Biblia como la mayor obra literaria (igual que Borges). Gracias por todo, sombreroazul, viniendo de un artífice poeta me honra, lo considero y me digo a mí mismo como el esclavo al gladiador triunfante, en la máxima latina: "cave me cadas"... cuida de no caer. Envanecerme sería mi lápida. Lo sé. Todos los narradores somos colegas de las letras, con un camino a recorrer cada uno. Hasta muy pronto.
Escrito por: Geraldine       15/10/07 05:17
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Vaya, qué interesante! Me he leído ambos relatos, creo que hashecho un muy buen trabajo. Me gusta esa parte, me hiciste recordar el catecismo, odiaba ir a el, pero hasta cierto punto también me atraía, ahora no me intersa nada que tenga que ver con religión. Salvo que sea para investigar, y esto que has hecho me ha gustado sobre manera, muy bien amigo.
Un placer leer tus textos.
Escrito por: Norberto       14/10/07 02:41
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Gracias Marión y bienvenida a mi rincón literario. Desde tras los Andes te saludo.
Escrito por: marion       14/10/07 02:28
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la claridad del texto me asombra; no es fácil comentarlo sin caer en la tentación de hacerlo desde nuestra propia perspectiva, en verdad me gustó mucho y seguiré leyendo lo que escribes. un abrazo para ti.
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