"Durante toda mi vida, desde que tengo
uso de razón, solo quería caerle bien a la gente, era bueno con ella y
lo hacía todo con buena intención, asta los catorce años, conoci a una
chica se llamaba...... no quiero recordarlo, le dije que me gustaba y
que quería estar con ella, como todos los chicos en esa edad no podía
pensar en otra cosa, y me dijo que le gustaba otro, un chulo de
secundaria alta, la trate tan bien, todos los días hablando con ella
mientras comiamos el almuerzo dandole mi ayuda y prefiere a ese
cabrón..... cuanto materialismo. Desde entonces recorde todas las cosas
que hice por la gente y no me molestaba que no lo recordasen, ellos se
llevaban los meritos y yo quedaba a la sombra y cuando les pedia un
favor pasaban del tema... malditos egoístas. Y me di cuenta de que no
importaba, todos me traicionaban, mi opinion no contaba, yo era el
mierda al que nadie hacia caso y por eso me convertí en lo que soy.
Mi
nombre es Sato Aoyama, estudiante de secundaria alta, nacido el treinta
y uno de octupre de 1990, por lo tanto tengo diecisiete años de edad,
signo escorpio, grupo de sangre 0+, metro ochenta y tres de altura pelo
castaño despeinado, ojos tambien castaños miopia de 3´45 en un ojo y 4
en otra, tengo que usar gafas todo el tiempo por ello hobies... pues el
dibujo, a lo que agrego tambien el comic y la escritura, forma de
vestir.... no me rayo combino con lo que tengo, como no crezco la ropa
me duro estos tres últimos años, música favorita...mmmm gótica y
clásica, como odio el pop.
Desde los quince años me mude de mi
pueblo a la ciudad para tener mejor educación, fue idea de mi madre y
estaba de acuerdo quería dejar esa vida con esos falsos. Vivo solo en
un apartamento, esta bien, no me importa que sea pequeño con tal de que
tenga baño y cocina. Todos los días me levanto a las siete y media para
ducharme, desayunar y hacer mi ejercicio antes de ir al instituto.
El
instituto Seyrin, dicen que es uno de los mejores del país, a mi
sinceramente me parece igual que cualquier otro, la misma escoria de
siempre. Estoy en la clase 2-A me siento en el lado derecho mirando al
encerado, junto a la ventana atras de todo, donde nadie me puede ver.
Así
es, desde ese acontecimiento, cuando me di cuenta de que todos los
humanos eran iguales, decidi aislarme del mundo, no relacionarme con
ellos. Es una tarea harto complicada, no debo dar opiniones, no debo
destacar ni por lo bajo ni por lo alto en todo lo que hago, no
acercarme a nadie, evitar a todo el mundo hasta que olviden de que
existo. Asi sera mejor.
Esta clase es normal, primero llegan los
cerebritos, unos miopes que se ponen en primera fila para caerle bien a
los profesores buscando su admiración por lo que hacen, nunca vi tanto
lameculismo junto; pero tambien estan los grupos de toda la vida: los
deportistas, solo piensan en como hacer para humillar a los demas en
los deportes que controlan; los gamberros son tres, buscan un respeto
inmerecido y humillan a los demás de esas formas más violentas ya que
no conocen otro lenguaje(seguro que acaban en la carcel unos añitos);
los pijos y pijas, los que solo hablan de objetos que si se les quema
ya carecen de valor y solo piensan en ir de tiendas; los otakus, gente
que escapa de la realidad para sumergirse en mundos fantasticos donde
todos los tios y tias son lo más bello del mundo, que ilusos; y las
guarras, podrían unirse al grupo de las pijas si no pensasen en
follarse a todo ser vivo, me da pena la más pequeña, una chica solo
quiere amistad y no se da cuenta de que esa que tiene es falsa, a la
primera pifia la van a echar de su grupito seguro. No me se su nombre
ni me se el de ninguno de la clase, no me interesa conocerlos, y además
seguro que ni conocen el mio.
Todos los días la misma rutina,
clase, clase,clase, recreo, clase, clase ,clase. La tutora es buena
persona, la señorita Murasaki, tiene el pelo negro y gafas, tiene muy
buena figura, parece la mítica profesora de un historia hentai, que
grandes las tiene, pero la verdad no me fascina, no soy como esos
pervertidos, seguro que se masturban pensando en ella, siempre salgo el
último, y ella siempre me llama la antención por no relacionarme con
los demás (es una de las pocas personas que saben que existo) pero yo
siempre la ignoro, mi plan no lo va a cambiar nadie.
Después de
las clases, al acabar de limpiar la clase, salgo del instituto para
trabajar. Trabajo en un restaurante de comida rápida el jefe me trata
como su hijo, aunque haga solo lo suficiente se porta muy bien con sus
empleados, y no se por que especialmente conmigo, le recordaré a su
hijo supongo.
Al salir de trabajar paso por el supermercado para
comprar suministros para mi despensa, tengo que hacerme yo solo la
comida, no tengo a nadie. Voy pocas veces a comprar esto ya que casi no
como, pero siempre compro una lata de comida para gatos para el parque.
Todos
los días, cuando se me sube la soledad a la cabeza voy a un parque
cerca del puerto que tiene vistas para la bahía de la ciudad, son
preciosas, pero tambien esta mi amigita, una gata negra que un día vi
en este parque y la verdad la note flacucha, desde entonces le traje
comida todos los días. Se que solo viene por la comida, así es la
naturaleza de los gatos, pero me da igual por que es una compañia que
me gusta tener.
Aunque algo triste, este es el resumen de mi
vida, es como las demás vidas, rutina incansable: levantarse trabajar
comer y acostarse, para mucha gente le resultaria un infierno esta
forma de vida, pero para mi es la forma más tranquila que conozco: sin
mala leche, sin rumores, sin complejos, sin traiciones; cierto que
tambien tiene pegas pero la verdad no me importan mucho. Pero lo que
más echare de menos es hacer algo emocionante, lo tuve que sacrificar
ya que no quiero la fama, todos te miran por conveniencia cuando la
tienes. Pero todo cambio ese día, el día que la conocí."