Era un día cualquiera en la rutina de
Sato, fue al instituto, después al restaurante y salió del supermercado
dirigiendose hacía el parque de siempre. Al llegar a la entrada del
parque ve de lejos una persona sentada en el banco en el que Sato
siempre se sentaba para pensar en su día y en su existencia. El
personaje media menos que el, un metro sesenta, y llevaba una especie
de gabardina muy sucia y gastada junto a una especie de bolsa tambien
gastada, parecía un vagabundo, parece que esta durmiendo por que se le
veía como abrazandose por el frio.
-Valla, me han quitado el
sitio... da igual hay más bancos no me voy a cabrear por esa tonteria.-
dice cuando oye un maullido desde sus pies, era el gato- que, tienes
hambre ¿no?- al decir esto el gato se aparta de él alejandose un poco y
empezando a lamer el suelo.-Oye ¿qué haces?- dice Sato mientras se
acercaba al gato abriendo la lata de la comida-, si lames el suelo a lo
mejor te pones mal, yo tengo comida para....- al llegar junto al gato
se ve que lame sangre en el suelo, Sato queda sorprendido, y ve que la
sangre forma un camino en dirección al parque junto al extraño.
"¡No
me fastidies!" piensa Sato cuando vuelve en si tras ver la sangre y
corre junto al personaje en el banco tirando la lata al suelo.
-¡Oye
estas bien!- dice Sato al estar junto al extraño, puede ver un gran
charco de sangre debajo del banco, era del brazo estaba cojiendolo por
el dolor, parecía que no respondía hasta que habla una voz de chica muy
desesperada casí susurrando -.... si,... si lo estoy. -¡No me
mientas!¡No ganas nada! tienes el abrigo lleno de sangre- le dice
mientras le intenta sacar la capucha que le tapaba la cara. -¡Para!- grita la chica empujandolo con mucha fuerza y Sato cae al suelo- ¡No quiero que me mires!- dice la chica casi llorando. -Bueno
vale,- dice Sato levantandose acercandose a ella- pero tienes que ir a
un hospital- dice cuando le iva a ayudar a levantarse. -¡No!- dice la chica apartandose de él intentando esquivarlo pero sin levantarse del banco- no debo ir a un hospital. -Jajajajaja, ¿estas de broma? ¿te das cuenta de tu estado?- pregunta Sato riendose de forma hironica. -No
deben... verme los humanos- Sato se sorprende al escuchar esas palabras
de esa chica, recordaba a todos los pensamientos que pensaba sobre ese
mundo- tranquilo, descansando me recuperare. -Bueno tienes razón-
dice Sato- no me gusta mucho los lugares llenos de personas, pero no te
puedo dejar en ese estado, te vienes a mi casa para curarte, tengo
vendas y cosas de esas.- dice Sato enseñandole la mano para levantarse. -¿No me tienes... miedo?- dice la chica extrañada -¿Por que lo iva a tener?- Sato se sorprende -Si voy contigo lo descubriras -Bueno
eso da igual con tal de que no muera una persona.- la chica al escuchar
esto sorprendida aun con lagrimas en la barbilla, que era lo único que
se podía ver más o menos bien con la capucha, le da la mano y Sato la
levanta cargando con su brazo a ombros, ella coge su bolsa y dejan el
parque mientras Sato ve al gato comiendo la comida tirada en el suelo,-
que aproveche gato.
Sato lleva a la chica casi arrastrando todo
el camino durante media hora(normalmente el camino le cuesta quince
minutos) hasta llegar a su bloque de apartamentos, sube las escaleras a
tropezones y consigue entrar en su piso. Dentro lleva a la chica y la
acuesta en su cama mientras va al baño a buscar el botiquín de primeros
auxilios.
-Perdoname- dice la chica en voz muy baja con soyozos- te estoy dejando las sabanas llenas de sangre. -Eso, en estos momentos, la verdad me da igual- dice llevando el maletin poniendolo en la cama abriendolo para coger las vendas. -No hace falta- dice la chica- solo necesito descanso. -Esas
sangre me dice que tienes una gran herida- dice Sato algo cabreado- me
vas a decir donde esta para vendarte o prefieres que te desnude al
completo. -¡Eres un pervertido! -Ojala, ojala -Pero- añade ella de forma triste- no es solo por eso que no quiera enseñarte mi cuerpo. -Vale,
primero yo no quiero verte el cuerpo, quiero verte la herida; y segundo
lo vas a hacer por las buenas o por las malas- dice intentando abrirle
el abrigo para verle el brazo. -¡¡¡Para!!!- chilla la chica
empujando a Sato hacia atrás, pero al hacerlos se le quita la capucha y
se le puede ver su rostro: Pelo corto caido de media melena liso, era
extraño parecía de color violeta pero tenía mechones blancos como si
fuese la nariz, los ojos eran rojos como la sangre y tenía pupilas
afiladas, su cara era blanca, un blanco fantasmal y tenía orejas
puntiagudas, además se le veían como venas por toda ella y con la boca
abierta se le pueden ver los caninos muy afilados como colmillos. Sato
queda asombrado con el rostro y la chica al darse cuenta suelta
lagrimas e intenta ponerse otra vez con torpeza la capucha ocultandose
más de lo normal. -¿Oye que te pasó?- dice Sato asombrado pues esa cara no tiene ninguna lógica comprensible a su intelecto. -Soy
un monstruo- dice la chica llorando- soy un demonio, algo a lo que
temen las personas, por eso no quería ir al hospital, por eso no quería
ir contigo y por eso no quiero que me veas. -¿Un demonio?- dice Sato sorprendido. -Si, ahora que sabes el monstruo que soy ¿que vas a hacer? -Curarte- responde Sato tan normal como siempre. -Pero ¿no me tienes miedo?- pregunta la chica sorprendida- soy una persona horrible que trae la maldad. -Y
entonces ¿por que no me mataste cuando te moleste?- pregunta Sato y la
chica queda sorprendida al no saber que responder- ves, no eres mala
solo eres un demonio para la sociedad. Como eres diferente a los demas
seguramente te aislarían. -No, no es eso- dice pensativa -Bueno de momento sacate la capucha. -Pero, ¿no te da miedo mi rostro?- pregunta sorprendida -Ya te he dicho que no, y me molesta repetir las cosas así que sacate ese abrigo y dejame curarte.
La chica piensa durante un momento y despues se decide a sacarse el abrigo con mucha inseguridad.
-Bueno- pregunta Sato- ¿Dónde te dieron? -En el pecho, a la altura de la clavicula, antes del ombro derecho. -Bien,
pues sacate la ropa por encima de la cintura- dice Sato con decisión
mientras la chica le miraba raro por lo que le mandaba, pero se saca la
camiseta que llevaba dejando su pecho al desnudo con los mismos
estigmas que en la cara. -Soy... un monstruo- dice la chica. -¡Quieres
cayarte de una vez!- dice Sato presionandole la herida, que parece que
le atravesaron con algo perforante por encima del pecho, derecho con
algodón- ahora manten presionado eso en la herida mientras lo aseguro
con las vendas. - Eeeee, vale- dice la chica sonrojada.
Sato le venda bien para que no se abra la herida otra vez y le da una camiseta suya a la chica mientras ponía la otra a labar.
-Bien
atiende- dice Sato serio- ahora te quedaras en la cama hasta que te
recuperes, no te muevas por que se te puede volver a abrir esa herida
vale. -¿Por que?- pregunta la chica. -Pues al mover los musculos del ombro se... -No me refiero a eso, ¿por que no te doi miedo? -Bueno
en primer lugar te ayude por que nadie que me caiga bien morira delante
mia, y en segundo me caes bien por que parece que compartimos odio
contra los humanos, jojojo- rie con prepotencia finjida- no quería
decir eso, quería decir que los humanos pasan de ti como de mi. -Pero si tú- dice la chica acercandose a su cara- eres muy guapo- Sato se sonroja mirandole de forma borde- comparado conmigo -Bueno ahora descansa, mañana estaras algo mejor, esa herida parece bastante grave asi que.. -Tranquilo, no te preocupes, mañana estaré perfecta para marcharme.- dice tranquila. -Si tu lo dices, pero yo no lo creo.
Sato saca del armario un futón y lo coloca en el suelo para dormir, mientras la chica deja su bolsa junto a la cama.
-Y- pregunta Sato- ¿Quién te hizo esa herida? -No deberías meterte en mis asuntos, son demasiado peligrosos. -Bueno esta bien, pues no me meto- dice arropandose- pues buenas noches chica.
Sato
apaga la luz y queda tapado con la manta del futón, la chica se queda
mirando al techo pensativa llorando con cara de miedo, pero se fija en
Sato y se acerca la cabeza a él para hablarle.
-Disculpa- dice la chica. -El baño esta al fondo a la derecha -No,.... no es eso -Entonces ¿qué quieres? -Veras,.... puedo dormir..... contigo.-Sato se sorprende y le mira a ella -Después el pervertido soy yo.¿no? -¡Seras
tonto!- dice la chica soltando una pequeña carcajada que casi no la
escucharon- es... por que quiero saber lo que es sentir el calor humano. -¡¿Quieres sobarme?!- dice Sato sorprendido -¡No!, solo quiero... abrazarte.- Sato se queda pensativo. -Esta bien,- dice Sato mosqueado- a saber desde cuando no recibo un abrazo.
La
chica sale de la cama y se acuesta junto a Sato con el de espaldas,
envuelve sus brazos a su pecho apretando fuerte, con lagrimas en los
ojos.
-Así que esto,... era lo que se sentía.- dice la chica cerando los ojos con una sonrisa- oye, aún no me has dicho tu nombre. -Aaa vale yo soy Aoyama Sato -¿Sato? -Si, llámame así mejor jajaja. -Mi nombre es Jean,... encantada- dice mientras pone la cara contra la espalda de Sato. -Bueno, ahora deberíamos dormir vale, mañana tengo muchas cosas que hacer. -Vale, y otra cosa. -¿Que? -Gracias, si fuese otra persona me dejaría tirada. -Bueno no hay de que, ahora dejame dormir. -Vale,
vale me callo- acaba de hablar abrazandole más pegada y se quedan
dormidos,Jean pensando que esa sera una sensación que nunca olvidara.
Amanece un nuevo día y Jean abre los ojos y ve que Sato ya no esta.
-¡Sato!- grita Jean preocupada. -¡Estoy en la ducha!,- grita desde el baño- que quieres. -Ah, ¡nada!- le dice Jean ya calmada.
Tras la ducha Sato coge una manzana y se la da a Jean para comer mientras el come otra, se prepara y coje la maleta de clase.
-Bueno yo me voy ya, quizás venga a verte por la tarde pero es poco probable. -Pero- dice Jean preocupada- tenía que hacer una cosa. -Jajaja- rie Sato de forma irónica- con esa herida no te vas a mover de aquí chica. -Bueno- dice de forma triste y Sato se lleva una mano a la cabeza. -Oye que lo digo por tu bien, si quieres hazme caso- dice Sato de forma despreocupada. -Bueno, vale- Jean sonrie- me quedaré aquí. -Bueno, yo me voy, adios. -Adios Sato.
Sato
va al instituto y en el recreo se dirige a la enfermería para hablar
con el medico. Llama a la puerta y le recibe un hombre con pelo y barba
blanca con algo de calva en la coronilla.
-Hola chico, sientate aquí y dime que te pasa.- dice el hombre amablemente. -No,
no es eso- responde Sato- verá estoy haciendo un trabajo de biología
que es sobre enfermedades y sacare más nota con una enfermedad que sea
algo rara. -Vete al grano- replica el hombre -Vale, pues yo creo
haber encontrado una enfermedad muy extraña, y quiero que me lo
verifiques.-dice dandole una hoja de papel, el doctor la mira
poniendose las gafas. -Veamos.... Palidez, ojos rojos, grandes vasos sanguineos por toda la cara......- el enfermero mira a Sato con cara de cabreo. -¿¡Qué!? -Tu me estas tomando el pelo, esto no son sintomas,-dice cabreado- que pretendes dar de enfermedad la ¿picadura de un vampiro? -Eeeee vale, vale, buscare otra es que no se donde la mire. -Anda
vete por favor- le dice el medico cerrandole la puerta de golpe
mientras Sato piensa" Si no es una enfermedad conocida, ¿sera una
desconocida?,debe de ser genética... pero, y si resulta que es un
demonio como dijo ella" Sato queda pensando en eso el resto de las
clases.
Acaban las clases por ese día a la mañana y la gente se
queda en el comedor comiendo, Sato es el único que se marcha a su casa
llevando algo de comer para Jean. Mientras andaba por la calle se cruza
con un hombre que parece de avanzada edad pero con buena saludo, vestía
de blanco muy elegante Sato se fija en sus pintas un momento pero sigue
andando.
-Disculpe joven- dice el viejo.Sato se da la vuelta para mirarle. -¿Es a mi? -Si, estoy preguntando a gente que más o menos esta en la calle si an visto a una persona. -A sí, creo que no puedo ayudarle, no estoy todo el día en la calle.- responde Sato siguiendo su marcha. -Se
trata de una enferma- al escuchar eso Sato para y coge algo de interes,
gira y acercandose al viejo mirandole fijamente a su cara sonriente no
con tantas arrugas de lo normal. -Tratandose de una enferma no puedo negarme.¿Como es? quizás la haya visto. -Ira tapada, es una horrible enfermedad nueva la cual llamamos enfermedad de Dante. -¿De Dante?¿por que de Dante? -El
que la padece se deforma de tal forma como un demonio, se lo ponen los
ojos rojos, la piel se vuelve palida y sus venas se notan, los caninos
se agrandan y las orejas se vuelven picudas.- Sato se queda en silencio
al escuchar esto- si la encuentras o la ves me ayudarias mucho en
decirlo. Sato permanece cayado reflexionando"Se trata de una enfermedad
nueva, valla pues tiene algo de sentido como yo suponía, pero aún
así..."
-¡Que!, ¿sabes algo?- pregunta de nuevo el anciano. -No, últimamente llevo una vida muy rutinaria y por mi intinerario que sepa yo no paso esa chica. -Esta seguro, ni siquiera a una chica con capucha y abrigo? -Noooo, ayer y hoy hicieron muy buen día- -Bueno pues gracias por tu ayuda.
Sato
deja al viejo para ir a su apartamento mientras piensa por que le dijo
que no "¿por que coño le dije que no? dijo que era una enfermedad, por
lo menos es más creible que eso de que ella es un demonio,es que pierdo
la razón", allí Jean estaba viendo los dibujos infantiles en la tele.
-Que extraña es esta caja.- dice asombrada. -..... es una tele.-responder Sato -Una tele, y ¿para que sirve? -En ella vemos cosas que sucende en otro sitio. -Como
las pantallas de luz, se podían ver como si las personas estubiesen
delante- dice toda ilusionada y Sato flipando por lo que dice esa
chica- aaa Sato te hice una cosa- dice dirigiéndose a la cocina es un
pastel, es lo único que pude hacer con lo que encontre. -¿Un pastel? ¿y donde aprendiste a cocinar? -Mi
madre me enseño, era muy buena cocinera ademas de en otras cosas.- Sato
asiente cogiendo el pastel y entonces recuerda aquella vez que hizo un
pastel de chocolate para san valentín, la chica que siempre le gusto, y
recordo como lo tiro a la basura sin ni siquiera probarlo. Entonces
comprendió por que había dicho que no, ella es como él, y no puede
traicinarla. -A ver que buena esta- dice sonriente pegandole un
mordisco, saborea el sabor y entonces empieza a sudar- ¿que tiene?-
pregunta muy incomodamente. -Cacao, leche, mantequilla, canela, azucar... -¡Canela! ¿donde estaba? -En la estanteria -No es canela, ¡es pimienta roja!- dice corriendo a por un vaso de agua y Jean detrás de él arrepentida. -Perdón, no lo sabía lo siento- dice llorando.Acabando de beber el vaso de agua Sato le pone la mano en la cabeza a Jean. -Tranquila
un error lo tiene cualquiera, y además lo que cuenta la intención. Pero
para la próxima vez huele la especia antes de echarla vale.- dice Sato
amablemente. -Vale -Bueno te traje comida, comela. -¿De donde la sacaste?- pregunta extrañada por ir envasada -Es mi ración del comedor del colegio. -¡Tu ración! no puedo comerla, te quedaras con hambre. -Tranquila, trabajo en un restaurante y puedo coger comida ahí. La importante eres tu que eres la herida. -Yo ya estoy bien- dice sonriendo agitando el brazo para demostrar que no le dolía. -Que rapido te recuperas- dice Sato sorprendido -¡Si! -Bueno yo tengo que irme al trabajo, queda un poco lejos y tengo que entrar en media hora. -Vale no te demores.- le dice Jean y Sato se pone prepara para salir- Sato. -¿Si? -Quería decirte que.... eres la persona mas amable que conocí en mi vida. Por eso te digo gracias. -Ya
era hora ¿no?- le dice Sato sonriente y ella le corresponde la sonrisa-
pero no hables de esa forma, ni que fueses a morir o algo por el
estilo, bueno adios que llego tarde.- cuando Sato cierra la puerta
saltan lagrimas de los ojos de Jean pensando y con cara triste piensa
"Lo siento Sato".
Sato se encuentra en su restaurante en la zona
de pedidos mientras pensaba en sus nuevos problemas, quién era ese
viejo que le pregunto por Jean, que querra de ella y tambien piensa en
Jean, no se porto tan amable con nadie desde que cambio de vida, y el
se sentia a gusto por confiar en una persona después de esos tres años
de soledad. Tras atender un cliente muy gordo que pidio tres
hamburquesas dobles y dos raciones de patatas aparece una chica de la
que se asombro por un momento de su belleza, vestia de forma muy
elegante, debe de pertenecer a la clase alta y tenia un cabellos
larguisimo de color naranja muy brillante y unos ojos color turquesa de
los que uno se puede quedar hipnotizado, él no cayo a su encanto.
-Bienvenida a Mc´Ronies ¿que desea? -Una hamburguesa con queso con menu mediano y coca-cola -Marchando- dice Sato mandando el pedido. -Pero no estoy aqui por eso.- Sato se sorprende. -Es que vino para quedar conmigo -Jajaja- responde con una risa ironica- quedar con un tio de un restaurante de comida basura, puedo aspirar a más. -Entonces que quiere. -Tu sabes donde esta ella.- Sato se sorprende pero no lo expresa. -Mmmmm ¿ella? ¿habla de mi profe maciza? La verdad no tiene nada que hacer contra usted. -No te hagas el tonto,- dice acercandose a él- hablo de Jean la demonia. -Aaaaaaaaa..... ¿que es? ¿una peli?¿una luchadora de pressing catch?- la tía le coge por la cabeza y se la golpea al mostrador. -¡Te
he dicho que no te hagas el tonto! imbecil,- dice cabreada- siento el
poder maligno que desprende en tu cuerpo, eso quiere decir que tu
estuviste con ella. -A lo mejor me cruce con ella por la calle y no
me di cuenta, no crees.- dice limpiandose la sangre de la nariz debido
al golpe.- nunca des cosas por sentadas, ¡yo no se de quien me habla!¡
y si lo supiese se lo diría, con tal de que no me diera este estupido
golpe!- la chica queda pensativa, mientras Sato coje el paquete y se lo
da- aqui tiene su pedido, pague y marchese. -Solo te preguntare una
cosa más ¿viste a un viejo muy fornido que te pregunto por esa chica?-
dice sacando el dinero de la cartera. -......Si me lo encontre en la
calle y me pregunto lo mismo que tu pero sin violencia y me dijo que
ella padecía una enfermedad muy rara. -Ajam- le dice entregandole el
dinero- pues espero que este en lugar seguro, por que si le encuentra
ese hombre- dice acercandose a el- la matará- Sato se queda de piedra
al escuchar eso- quedate con el cambio- dice la chica mientras se va.
"Le
matará...... tranquilo, tranquilo esta bien segura en casa y el tio ese
estoy seguro de que no me siguió a mi piso así que no sabe donde vivo,
pero.... que pasa si hace lo mismo que esa chica y me detecta esa
energía mala.... podría seguirla" Su cara se vuelve a preocupacion y
sale de la caja para tirando el delantala y el gorro de la compañia al
suelo y corriendo a su apartamento.
Llega lo más antes posible,
las luces estaban apagadas, entra lo más rápido que puede y no ve nadie
a la vista, entra en el baño y tampoco había nadie "¿La habra matado?,
no sino dejaría algo de sangre, o es que.... se a escapado ...¡ sera
estupida!¡ le dije que no se moviera de aquí!" piensa saliendo a toda
velocidad de la casa y corriendo por las calles buscando signos de ella
y gritando su nombre. "¿Donde puede estar?, ¿donde puede estar?,.....
¡sere estupido!, el parque." dice corriendo hacia el parque, y al
llegar la ve sentada en el banco del principio, Sato esta a la entrada
del parque, la podia ver bien, aún estaba consciente y el gato aparece
acariciandole la pierna a él como pidiendo su comida, aun seguía la
lata de ayer que tiró al suelo.
Sato, enfadado, anda hacia ella con brio y se pone delante.
-¿¡Que haces aquí!?, te dije que me esperases en casa. -Lo se, no esperaba verte más,- dice llorando- quería apartarme de tí. -Pero,....¿por que?- pregunta Sato cambiando a una cara mas de pena. -Si
estoy contigo te traere problemas,- empieza a llorar en serio,- y
tu.... ¡eres la persona más importante para mi! ya te dije que tengo
muchos problemas, y no quiero que ellos te hagan daño. Perdoname por
huir, por escapar.- Sato la abraza llorando. -Estuve tres años solo
por que no quería relacionarme con nadie, todos, absolutamente todos me
traicinaban, no quería más eso, y por eso te digo Jean que tu tambien
eres la persona más importante de mi vida, aunque nos hayamos conocido
hace un día, nunca me senti tan bien con alguien.- declara Sato y Jean
llorando le abraza lentamente. -Te quiero.... Sato. -Muy
conmovedor- una tercera voz aparece. Los dos se separan para ver la de
donde viene la voz y es el viejo de blanco.- dime Jean, ¿desde cuando
un demonio puede amar?- mira a Sato- de verdad crees que un demonio
puede tener sentimientos chico, parecias muy razonable la primera vez
que nos vimos. -Un diablo puede querer a otro diablo- dice poniendose delante de Jean. -Mirala,
con todas esas marcas en la cara y en el cuerpo, ¿de verdad te ves con
ella?¿la kieres tanto que moririas por ella?- Jean se asusta. -La verdad mmmmm.... SI- dice poniendose en una postura de combate improvisada y Jean se preocupa más aún. -JAJAJAJAJAJA-
el anciano se rie sin parar- acaso sabes a quien te enfrentas, no soy
un macarra de la calle, o un mafioso, ellos con un simple golpe
contundente material pueden morir, yo soy un ser de luz. -Ni que
esto fuese Final Fantasy- al decir esto corre y le da un puñetazo en la
cara, el viejo no se mueve y Sato aparta la mano dolorida.- ¿Es que
eres de hormigón o que? -Te e dicho que los metodos mortales no
funcionan conmigo- diciendo esto le da una patada que le manda veinte
metros para atrás y choca con una mesa de piedra haciendole sangrar por
la cabeza al chocar con la esquina , dejando un charco de sangre aunque
este tapando la herida con la mano. -Seras..... cabrón....- Sato cae al suelo rendido por la perdida de sangre y queda sin conciencia.
Jean
ve a Sato en el suelo inconsciente, entre la vida y la
muerte,"no.....no....." dice llorando y sus ojos empiezan a
brillar"¡¡NOOOOO!!", y un gran aura oscura sale de su cuerpo, el cual
se vuelve más corpulento, formando como unas especies de alas de
energía negativa, sus dientes se vuelven mas afilados la expresion de
la cara se le vuelve más de locura y sus manos se convierten en garras.
-Por
fin demuestras tu verdadera cara Jean- dice el viejo cuando su traje
blanco empieza a brillar con una luz casta cegadora la cual le forma
cuatro alas como de angel, tambien va a su mano materializando una
lanza de luz y a su cabeza defendiendolo con un casco.- preparate a
caer, eres el último demonio, si mueres la guerra habra acabado.
El
viejo se lanza y atraviesa a Jean en la misma herida que tenía ayer- La
primera vez tuviste suerte, esta no tendrás tanta.- dice el viejo
riendose cuando Jean,con lagrimas en los ojos a pesar de su aspecto,
coge sus manos con sus garras y las corta, desmaterializandolas en
chispas de luz. El viejo retrocede debido al dolor y el demonio, aún
con la lanza en el pecho, de otro ataque le corta la cabeza. "Como
rayos me ha vencido, un demonio de la oscuridad a un angel de luz,
tanto poder tenía, no debí subestimarla jejeje" piensa la cabeza del
viejo cuando se desmaterializo, tras lo cual el cuerpo esploto en un
haz de luz con el que tambien hizo desaparecer la lanza que atravesaba
a Jean.
Tras la batida contra el iluminado Jean encoje y vuelve
a ser la de antes, con la herida sangrando, "esta vez me atravesó"
piensa al sentir el dolor en el pecho con el agujero de la lanza. Con
las pocas fuerzas que le quedaban fue hacia Sato y empezo a llorar
encima de él.
-¿Por qué? quería que no le pasase nada por eso me
fui, pero ahora, ahora no me lo puedo perdonar, Sato lo siento,- llora
de desesperación encima del pecho de Sato- ¡LO SIENTO!- mientras llora
ella nota una mano depositarse en su cabeza. -Tranquila- una voz muy debil salia de Sato- soy yo el imbecil por haber atacado sin pensar. -No te mueras por favor- dice ella al levantarse para verle. -Eso
es lo que intento tonta, nadie quiere morir,.... ¿y esa herida?-
observa la herida, la cual se hace poco a poco más grande y consume a
Jean,- parece muy mala. -No pasa nada, me pondre bien- dice Jean con
una sonrisa cada vez más debil, intentando cabilar una forma de salvar
a Sato, pero la única forma de hacerlo es demasiada mala.- Sato...
puedo salvarte. -No... creo- dice Sato y decae -¡Si que puedo!-
dice Jean agitando a Sato para qeu vuelva en si-, lo que pasa que....
si lo hago no me podré perdonar lo que te pueda pasar. ¿Lo debo de
hacer?
Jean recuerda cuando era más pequeña en el colo de su
madre preocupada, llorando por un chico que le traicionó, cuando le
dijo una lección que recordó en ese momento "Encontrar tu persona
especial es dificil, solo sabrás que lo es si estas segura de que
darías todo por ella y ella lo de todo por ti" al recordar esto sonrio,
ya sabe lo que tenía que hacer.
-Sato- habla con él, aunque este
inconsciente y no le escuche; sentada, tras coger su cuerpo acostandolo
sobre su brazo y acariciandole la cara con sus mano izquierda mirando a
su rostro q parecia dormido aun teniendo la sangre, la herida de Jean
cada vez era más grande- te voy a encomendar la tarea que me dierón,
una tarea que yo no pude hacer- dice llorando- pero que yo se que tu lo
conseguiras. Por favor, no me odies por lo que voy a hacer.... Sato-
dice acercando su cara a la de Sato- te amo, y siempre te amaré- Jean
besa a Sato y todo se envuelve en la oscuridad.
Sato se levanta,
se da cuenta de que esta en su cama. Toca su cabeza donde se había
hecho la herida en el banco pero no estaba y todo estaba impecable, su
cara y su ropa. "Todo esto, ¿habra sido un sueño?" dice levantandose "
Que habra querido decir mi subconsciente, ¿que me relacione con
personas?, supongo que si aunque no le haré caso para variar jejeje,
aunque Jean.... me hubiese gustado vivir junto a ella" tras decir esto
ve la bolsa que llevaba Jean en su "sueño" en el pasillo apoyada y en
el suelo junto a ella una carta con una nota. "No... me.... Jodas,
entonces Jean...." a Sato se le empiezan a salir lágrimas y corriendo
coge la nota del suelo para leerla, parecía escrita en sangre.
"Mi
amado Sato, lo siento de verdad pero tuve que hacerlo si quería que
vivieses, me encargaron una misión harto importante por el bien de la
existencia de este mundo y lamentablemente fallé, en el combate que
tubimos con el ser de luz me hirió de muerte, y alguién tenía que
seguir con la misión por eso te dí mi esencia, pero no lo hice por eso,
lo hice para que tu vivieses, solo me importaba eso nada más, gracias a
ti conocí el amor y me sacrifique por él. Por favor no llores por mi,
aunque no vallas a verme jamás no he muerto, mi esencia, mi ser esta
unido a tí asi que se puede decir que siempre estaré junto a ti
protegiendote en forma del poder que te concedí. No me queda mucho
tiempo para escribir los detalles de tu cruzada así que te pondre lo
esencial y ya te guíaran la gente que te encuetres, de momento lo
importante es que debes llevar la carta junto a esta nota a la
direccion que pone, allí la persona te pondrá al día de lo que pasa. En
la bolsa encontraras un colgante, perteneció a mi madre y te pido que
lo lleves siempre, y ademas esta Acherón, cuida bien de ella. Te amaré
por siempre y siempre estare a tu lado."
Aunque se lo pidio en
la nota Sato no pudo evitar soltar lágrimas, se quedo en silencio
durante un momento y entonces abrio un bolsillo de la bolsa y vio el
colgante, era de plata y tenia una piedra preciosa de color azul
incrustada en una especie de simbolo con alas que envolvían la piedra.
Tras observar su belleza durante unos segundos se la cuelga sin dudarlo
en el cuello y abre el bolsillo grande de la bolsa en la que encuentra
una espada de una mano cuya hoja brillaba mucho y tenía unos adornos en
la empuñadura en forma de alas tambien, la espada tenía una piedra
esferica en en centro de la empuñadura tambien pero no mostraba color
alguno "Me cago en la... ¡Dios! que voy a hacer con esto, supongo que
es Acherón, bueno de momento la guardó en lugar seguro, primero
entregare la carta y después a ver como evoluciona la situación, ella
me dio una segunda vida y pienso complacer sus dos peticiones" Sato
coge la carta y la mete en el bolsillo, despues del instituto ira a
llevarla, hoy le toca día libre en el trabajo así que no pasará nada,
que le esperará.
Mientras en un sitio lleno de luz se ven
criaturas aladas brillantes, preciosas y se oye una voz que parecé del
lider de ellos." El último demonio a sido acabado: la guerra por fin
término"