Martha Elisa Camacho Alcàzar.
Caminar, por las calles hùmedas y empedradas, adornadas despuès de la tormenta con la luz violenta de un par de soles disparejos, rojizos y desgarrados en jirones por las nubes, es un mareo desvanescente, salino, solitario...
Es que toda la lluvia de Sum es asì. Sirio A y Sirio B hacen acrobacias en el cielo.
Cuando llueve, la tormenta se deja caer como cascada lisa, pesadìsima, inundante de agua gris y blanca, muy frìa; todos desaparecen de las calles de la ciudad antigua y los mismos sumitas nos miran a los pocos terrestres como gente insana, por salir a contemplar la lluvia.
El agua escurre por mis cabellos, pegàndolos a mis mejillas y entonces...
Ella.
La miro venir en medio de las ùltimas gotas, como una apariciòn fantàstica.
Lleva el pelo cortado a lo principe Valiente; sus labios estàn pintados de violeta y sus ojos van circundados del mismo color, pàlida sombra de aerògrafo, y son de un oscuro imposible. El tono de su piel es moreno; su traje de prostituta es plàstico negro y violeta vivo, las botas altas, la minifalda dejando medio muslo visible, el corpiño bordeado por un tatuaje sobre el nacimiento de los senos, cubierto el cuerpo -en apariencia- por el vestido negro, totalmente transparente, los largos aretes bioluminiscentes recargados sobre los hombros angulosos.
Es bellìsima.
Es temprano para que estè trabajando; debe ser la noche adelantada impuesta por la tormenta. O se dirige al barrio de las chicas, cercano al espaciopuerto.
La miro; me esquiva cubriendo sus ojos con las lentillas oscuras de su trabajo y haciendo una mueca de disgusto. Pasa junto a mì; su perfume varìa de las adormideras a los azahares, pasando por miles de tonos frutales y cìtricos.
Mi memoria se aturrulla; es uno de esos perfumes selectivos, que te haràn recordar a la ùltima mujer que amaste, un invento de los genetistas, para satisfacer la mas irracional de las fantasìas. Ella tendrà el aroma que yo quiera, en el momento que yo asì lo quiera.
Suspiro y la dejo perderse, en su alto contonearse, llena de gracia como una virgen intocada, caminando hacia su trabajo terrible...
Kem, uno de mis amigos sumitas, se burla de mi, cuando entro al bar
-Divina, verdad?
Miro al nativo de estas dos estrellas, con su cara de dinosaurio y sus ojos de color oro y su descarada sonrisa de lagarto y su lengua bìfida. Kem me cae bien
-La chica?
-No, tonta; seguramente la tormenta ¡Claro que la chica! Acaso hablamos de otra cosa?
-Tiene muy largas las piernas
Kem se traga el tequila de un solo golpe, como lo aprendiò de otro terrestre y sonrìe
-Mar, los dos sabemos cuànto te gusta esa muñeca...por què nunca te has decidido a seguirla y pagar por ella?
-Llàmalo decencia...o prejuicio; no sè. Me gusta, es cierto; pero me gustarìa sentirla enamorada de mì...
-Ustedes las terrestres siempre hablan de amor!!! Por eso, su raza acabarà por extinguirse!!
Me permito sonreír ante la ignorancia de Kem, cuya especie se reproduce asexualmente
-Kem, tambien nosotros tenemos polìgamos...
-Y muchos prejuicios; convierten el sexo, que es una necesidad vital, como comer, en una idealizacion sublime llena de prejuicios...yo, en tu lugar, ya habrìa ido por esa chica de las botas violeta y la habrìa seducido...con todos mis còdigos de crèdito, claro. Y si luego ella se và, cuando mi oro se acabe, ya llegarà otra...
Juan, el cantinero, me sirve el habitual, silencioso bloody mary, y le añade jugo de sihil, en vez de vodka, un lìquido cien veces mas rasposo que èste y con mucho mas alcohol en la graduaciòn. Quizà Kem tenga razòn.
Froto mis ojos, cansados de leer, de la humedad, del frìo; el sihil desciende hasta mi sangre y sube a mi cabeza, dejando todo de color violeta. Imagino el sabor de sus labios. Kem me dà un codazo que me hace atragantarme y volver a la realidad de forma brusca.
Alguien ha entrado al bar; los murmullos se mueven en olas.
Ella.
De cerca, es diez mil veces mas hermosa; su piel parece seda, el pecho de una oscura paloma...Mi garganta queda seca.
El fanfarròn de Kem le dedica una de sus mañosas sonrisas y le brinda una copa; Ella se limita a sonreìr y le muestra su brazalete de arcoiris, desdeñando de antemano cualquier oferta de sexo que no sea lèsbico
-Estàs de suerte, Mar...es de las tuyas
Casi no puedo creerlo. Ella pide una de las copas largas, de forma de alcatraz; sihil puro, sin diluìr; una cantidad de alcohol casi tòxica. Antes de que sus labios besen el borde de la copa, le tomo la mano, detenièndola. Me mira de arriba abajo, desconcertada al principio y despuès, dàndome una sonrisa que promete paraìsos completos. Se vuelve hacia mì y pone sus antebrazos en mis hombros, abriendo las piernas y acercàndose, despeinando mis cabellos; sus boca està humeda. Yo tambièn, para ser mas exactas.
-No vas a dejarme beber...o tienes algo mas interesante en mente, preciosa?
Su voz rompe el encanto. No, no es lo que dice; es el tono
con que lo dice. Su trabajo es seducir, de todas las formas posibles...y el
entrenamiento es bueno, pero se nota. No le intereso en lo màs mìnimo. Soy sòlo
un prospecto màs, una candidata que promete; ella pone la mano en la base de mi seno derecho, junto al
hombro, cubriendo la insignia de comandante naval, las barras que indican el
grado de capitana y el ideograma de
Detengo su muñeca y beso con delicadeza su mano; con todo, mi gesto es de desilusiòn. Decido portarme como lo que ella cree que soy, una mas de miles de viajantes entre las estrellas, una mas de las muchas que dormiràn un rato en sus brazos, sin regresar jamàs ni dedicarle mas miradas de las necesarias, claro, dejando el còdigo con la cantidad de su cuota prepagado y listo...
La beso sin responder de otra manera, sacando al mismo tiempo mi dorada ficha de còdigos, para que ella teclèe su cuota y quede descontada de inmediato de mi bajo sueldo, permitiendo que yo abuse de ella por una noche completa y que ella obtenga otro par de esplendentes botas violeta gracias a mi abuso...
Su beso es automàtico, increìble, me hace derretirme en verdad...pero sigue siendo reservado, absolutamente profesional. Dejo el costo del bloody mary en la barra y salimos caminando, abrazadas, a la llovizna helada de Sum.
Y, entonces, todo cambia. Sus ojos parecen brillar por el frìo y se arrebuja en la gabardina negra de vivos violeta y en mis brazos y se empequeñece y de repente, me doy cuenta de que es una mujer fràgil, demasiado hermosa para mis manos toscas, abandonada en un mundo lejano y hostil, buscando un nosequè para dar sentido a su propia existencia, al igual que yo.
La amo, de inmediato. Y me resisto a amarla.
Ya en mi areacube, me permito quitarle la empapada gabardina. Las dos hemos estado en el mas total silencio. Un silencio de frìo, y en mi caso, de temor mezclado con deseo. Ignoraba que guardara tantas pretensiones romànticas. Ella se saca las botas, dejando las medias.
Sus piès son pequeños, tiene unas piernas preciosas, de tobillos muy finos. Beso sus hombros y su nuca y llego a la parte trasera de sus orejitas; ella gime, en verdad, pues la he tomado un poco distraìda. Subo mis manos hasta sus senos y bajo el corpiño, hacièndolos saltar, libremente; su piel està frìa y mojada.
No puedo mas con este silencio. La suelto y le señalo la cama; ella se sienta, obediente, sus pechitos ateridos al aire, descalza y la falda aùn puesta
-Mira, princesa, me gustas. Es decir, siempre que vengo a Sum, estoy atenta a verte...no soy una acosadora, no pongas esa cara. Tampoco ando recogiendo chicas en todos los mundos donde paro, no soy de èsas..y nunca he pagado por una. No sè que esperaba, no te conozco ni me conoces. Nunca dejo de mirarte y me gusta soñar que eres mi enamorada, mi chica de verdad y no sòlo mi placer por un rato...supongo que has escuchado esta clase de conversaciones de otras, mucho màs jòvenes que yo. Asì que, si sòlo vamos a tener sexo, es mejor que no me hables, serà màs fàcil...y, por cierto, tienes el cuerpo mas hermoso que he visto y la cara y los ojos y...
No he podido continuar. Ella se ha puesto en piè y me ha besado, subiendo mis manos càlidas a sus pechos frìos, los pezones durìsimos, toda ella nieve morena, abrièndome el uniforme. Me deshago de la chaqueta y la camisa ajustada y en instantes estoy sobre ella, cubrièndola de besos...
-No...no me pidas que estè callada, por favor Mar...te he mirado verme, cada vez que paso por este bar y Kem me hablò de ti, muchas veces...
-Pero...conoces a Kem?
Ella ríe, cristalinamente, por toda respuesta
La tomo en mis brazos y la beso, para callarla.
Gime, en voz muy baja, bailando contra mi cuerpo, sus senos contra los mios, hacièndome temblar, el perfume de las dos me marea ¡Me enloquecen las chicas como ella, tan femeninas! Termino de desvestirla, muy despacio, llevàndola a mi cama y entonces...
Y entonces, descubro que no se trata de una chica. O al menos, no de una xx.
La chica violeta, en la entrepierna, no tiene sexo. Tal cosa funciona como un cubetazo de agua helada, con el uniforme de gala puesto.
Y ella toma a mal mi reacciòn; el contraste es increìble, entre sus largas piernas de piel suave y la ausencia de sexo al final de sus muslos...
-Neutra...-murmuro, en voz baja.
Molesta, mi ex princesa se cubre con las bragas de seda violeta y la falda, forra sus senos con el corpiño y se calza las kilomètricas botas, de forma ràpida, brusca. Aplasta con desprecio mi propio corpiño, al vestirse arrebatadamente
-Sì, neutra, si quieres. Asì es como ustedes nos llaman noto entonces la ronquera de su voz, su indefiniciòn; tuerce la boca en un gesto de ira, de desilusiòn y rechazo- pero soy màs mujer que tù y que cualquiera, sabes? He tenido a todas las mujeres que he querido y han llorado hombres por mis besos!!-rìe, de forma horrible; ignoro que expresiòn pueda tener yo en el rostro. Ella sigue hablando-¿Me consideras inferior a ti, querida? Eres patètica, con tu uniforme y tu cuerpo de mujer completa!! Estàs...demodè, lo sabes?- y riendo aùn, como una bruja despechada, se cubre con la gabardina y sale como un huracàn de la habitaciòn...no sin antes teclear de mi barra de còdigos la cifra de tres ceros, anulando su costo.
Tardo unos minutos en reaccionar y otros tantos en comenzar a reìr. Por meses he seguido a esta chica, suspirado bajo su cauda de perfume y soñado con una sola noche con ella. Por un tiempo, he creìdo que se trata de la mujer de mi vida y en el temor de que quizà no lo fuera, me he negado a acercarme de verdad a ella, para gozar mas de la espera y del temor. Por cada mes, en cada vuelta que he dado del gris hiperespacio a Sum de los dos Sirios, la he buscado, soñàndome perdida en sus ojos y en su piel completa...
Y han bastado dos segundos para perderla.
O para darme cuenta, en realidad, de que nunca la he tenido. Todo en ella me indicaba a una mujer. Y todo en ella, me decìa que ella era lo que yo querìa y necesitaba para seguir siendo, para continuar respirando.
Los engaños que uno mismo se hace tienen toda la artificiosidad propia, pero carecen del encanto con que engañamos a otros y, por ello mismo, suelen acabar en un montòn de decepciones.
Abrir mi mente a una neutra y mi cuerpo al suyo? Bien, la chica violeta no tenia razòn. No tengo nada en contra de ellas y tengo amigas y subalternas que pertenecen al gènero neutro.
Pero Alis habia existido y su recuerdo era casi un reproche y llevaba el luto por ella con una fidelidad bien dispuesta, natural. Tantos años juntas cuàntos? Dios mio, no lograba recordarlo- y no podia dejar de pensar en ella ni tampoco, lograr sustituìrla.
Y he aquí que, en mi primer y torpe intento de dejarla en el pasado, la chica que elegìa resultaba ser neutra, igual que mi Alis, que mi adorada muerta.
Mas tarde, de nuevo en el bar y mirando aburrida el rugby entre los nuestros y los sumitas, Kem murmura a mis espaldas
-...Claro que no es lo mismo beber sihil puro que diluìdo pobremente en jugo de tomates, comandante Mar...
Lo comprendo de inmediato
-Sabìas que no era una chica...y nunca me lo dijiste?
Kem sonrìe y me guiña un ojo, intentando disculparse.
-Sacarìas los pretextos del luto, querida...-diò un sorbo largo, ahorràndome el sermòn- ademàs, Yai Ei* no es cualquier chica, como lo piensas...
Traduje a toda velocidad los vocablos sumitas, Yai Ei,
Oscuridad Hermosa,
-Y bien?
Kem chasquea la lengua y acomoda su lagarta humanidad sobre el puff de cuero; sus ojos dorados cambian a tonos rojizos, por la luz del bar, e inicia
-Alguno de vuestros fundamentalistas religiosos la bautizò Raquel, por la historia aquella de Jacob, el del Libro Santo. No sè a què idiota se le ocurrirìa trabajar durante once perìodos, sin sueldo y aceptar de paso a otra esposa, para lograr tener a èsa Raquel...debe haber sido excepcionalmente bella...o difìcil. Como fuera, Raquel es de extracciòn terrestre, como ya te diste cuenta al verla, pero tiene genes sumitas, por eso el largo de sus piernas y brazos, el tono de su piel y el hecho de que sea neutra. No es una genètica programada, como otras; naciò asì. Tengo entendido que su familia perteneciò al Primer Linaje Regio, de cuando nos topamos con ustedes y alguien tuvo la brillante idea de hacer unas cuantas mezclas de genes, para intercambiar informaciòn evolutiva, de forma ràpida. Raquel fuè la ùltima princesa de los Allozah...
Involuntariamente, doy un respingo. el Clan Allozah habìa gobernado
Sum de los Dos Sirios por cientos de años. Las continuas guerras con los otros
planetas del sistema, el hallazgo de los terrestres y el tràfico de opio habìan
contribuìdo considerablemente a la desapariciòn del Linaje Regio, pese a la
oposiciòn rebelde, quienes nos odiaban y juraron guerra eterna a
Recuerdo claramente la primera vez que vì una alucinaciòn sumita; el dinosaurio frente a todos nosotros mis primos, mi abuela y otros que habìamos ido a contemplar la novedad- aspirò opio del enorme narguile frente a sì y luego, su alucinaciòn una inmensa sirena rosada, con alas de color verde esmeralda y ojos de oro- tomò forma sòlida frente a nuestros azorados rostros.
Alguna vez, Josèa, un amigo de Unamarte, fìsico, tratò de explicarme algo sobre cuerdas y como, siendo èstas las estructuras bàsicas reales de todo el universo, la mente sumita era capaz de hacerlas vibrar en diferentes tonos y asì, traer a la realidad las alucinaciones que el opio les producìa.
Con franqueza, no le comprendì mucho en primer lugar, estaba muy nervioso y en segundo, èl era claramente heterosexual y yo lesbiana y, al parecer, ese hecho le escandalizò, como pasa a muchos terrestres provincianos, para quienes la pansexualidad de las colonias sigue siendo una especie de contrasentido- pero la sirena habìa sido real, tangible por lo menos un par de horas y despuès, se habìa desvanecido.
El comercio de opio entre
-Pero...còmo..??
Kem suspirò
-No es una chica del espaciopuerto, Mar, una...còmo la llaman ustedes? Whore? Puta? Nada de eso- acomodò sus angulosos codos y apuntò a mi garganta con sus escamosos dedos verdeoro- es la ùltima de una familia noble, mixta de sangre. Le gustaste y me pidiò algo de ayuda...y por cierto, te contè alguna vez que mi familia perteneciò a los Mayordomos del Linaje Regio? Uno de esos votos de por vida...
-Kem, eres un idiota!!! Cree que la rechacè por ser neutra!!- y le contè todo en dos segundos de histeria. Los ojos del saurio se adelgazaron en una rendija oscura de astucia
-En todo caso, Raquel no sabe que tù sabes ahora que es una princesa- la frase me hiriò; la habìa llamado princesa, sin sospechar que en verdad, era una- Sòlo te estaba poniendo a prueba y yo apostè a que no la pasarìas...màs que nada por el respeto a tus normas que por otra cosa; tienes mucho tiempo atrapada en el pasado
-Mierda de Sum, Kem!!- estallè- Es la primera persona a la que me he acercado o intentado acercar desde que muriò Alis!! Còmo has podido hacerme algo asì??
-Mar, en verdad te aprecio. No es personal; simplemente, no te puedes llevar tranquilamente a la ùltima de nuestra nobleza, aunque ella se muriera por ti...
-Se muere por mi???
-Jamàs dije eso..
-Dònde puedo hallarla?
-Què te hace pensar que ella quiere que la encuentres? Que le diràs? Que la amas? Que està para borrar las huellas de un fantasma en ti? Que es sòlo otra de esas hermosas visiones que creamos para ustedes, con su maldito opio y que gracias a ellas, mi pueblo es esclavo y el tuyo, tambièn, de las mismas mentiras? Cada alucinaciòn cuesta una mente sumita de por vida, Mar!! Aunque ella se muriera por tì, jamàs te permitirìa hallarla y lo sabes!! Què le haràs?? Lo mismo que todos ustedes han hecho a Sum y a todos nosotros!!! la voz de Kem es sibilante, no tanto por el odio como por la lengua bìfida- creìste que era una prostituta y la trataste como a una!!!!!!
Su risa reptiliana me atraviesa: el rencor de Kem, de repente, no me resulta desconocido. Es como si todos estos años lo hubiese presentido en la piel, bajo su mañosa sonrisa de cìnico desprecio.
Opio. Los rebeldes independentistas siempre han hecho hasta
lo imposible por deshacerse de las naves que lo cargan.
Comprendo, de repente y corro a toda la velocidad que los dos tercios de gravedad me permiten, resbalando sobre las mojadas piedras del callejòn, hasta las cercanìas del espaciopuerto; la agitaciòn y las alarmas se escuchan desde mucho antes y el resplandor del fuego azul el opio de las bodegas, quemàndose, todas las ganancias del pesado viaje hechas cenizas- crispa los bordes de la nube que ha terminado de llorar sobre la ciudad. Me basta un segundo para reconocerla, entre los robots bomberos y los chorros de espuma mataincendios; su sonrisa es tan hermosa!! Y tan triste!!
Corro hacia Raquel y me permito besarla, pese a su resistencia, mordiendo su boca con la mìa, estrechàndola en mis brazos, aspirando su perfume hasta marearme de ella. Y, pese a sujetarla con todas mis fuerzas, se desvanece entre mis brazos, como un trozo de niebla leve, suspendida, como la alucinaciòn sòlida que en realidad es, que siempre ha sido, creada por Kem y por los otros Sirianos de Sum...
Y ya no puedo borrarla de mi mente ni quiero hacerlo màs. Simplemente, no quiero hacerlo...
-Es todo, doctora?
-Sì, señor. La comandante Mar era seguidora de la religiòn cyborg, de ahì que tenga todo grabado en su memoria Golem. Los sumitas la engañaron con una de sus alucinaciones y no hemos podido regresarla, desde entonces. Sòlo tenemos los registros de su memoria...cuàles son sus òrdenes?
El militar se irguiò, con un gesto de desaliento en el rostro y adelantò sus dedos, para firmar con su huella, la orden electrònica de extinciòn. Acercàndose a la ventana, mirò las frondosas amapolas bajo èsta; tonos blanco y violeta a la luz de los dos Sirios. Un violeta purìsimo.
fin
JUSTIFICACIÒN TEÒRICA
Antes que otra cosa, una explicaciòn; jamàs he bebido vodka ni cerveza. Nunca he fumado opio. No ataco a los que necesitan de esas cosas, pero creo que con la imaginaciòn de cada quien, basta. No le impongo mi credo a nadie; hay muchas formas de quemarse por dentro y escribir es una de ellas. Mi hija, suele decirme que parezco inventora del Straight Edge. Me declaro seguidora del SxE, tanto como del hardcore punk.
Volver una alucinaciòn tangible, cambiando la vibraciòn y el tono de las cuerdas, suena medio jalado. El diagrama de escritura de Merulan de Maia, copiado en un gen humano, tambièn sonaba asì, cuando lo escribì. Ahora, es posible. Es el quid de la historia, que parece ser previsible y noir...hasta que Raquel desaparece. Me gustó eso de poder tocar una alucinación. Es como volver tangible un sueño, al menos, de una forma más rápida que la convencional. Gracias a mis tres lectores por leerme y por su paciencia.
Namasté
Martha.
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