:: Operación Retrete (reloaded) ::

 

“Grabando.
Bien, no tengo mucho tiempo así que me remitiré a los hechos que me trajeron hasta aquí…

Anoche, el encargado de la oficina me invitó a cenar. Le caí bien al tipo, y como es mi supervisor, a mí también me cayó bien a la fuerza. Aunque sinceramente no me cae nada bien. En fin, fui a cenar, sonreí falsamente varias veces, elogié la comida fea de su mujer fea. Y cerca de medianoche, después del postre, me fui.

Camino a casa, dicho sea de paso iba caminando, disfruté de la noche. Un clima de esos que son para remerita y pantaloncito corto, o bucito y jeans. Veintidós grados. A pesar del clima agradable, por el barrio no andaba nadie. Ni a pie, ni en moto, ni en auto. Una hermosa soledad. Así que seguí por un par de cuadras disfrutando del clima y de la soledad.

Llegando a la esquina de Corrientes y Callao lo vi. Como venía solo durante las cuadras anteriores, empecé a caminar por arriba de los bancos y los canteros para no aburrirme, y no prestaba atención a la calle. Pero en ese momento justo en que normalicé mi paso, noté por el rabillo del ojo una silueta inusual en el medio de la calle Corrientes. Así que enfoqué mi mirada y ahí estaba. Un inodoro. Sí, un inodoro, con todo y mochila, en el centro exacto de la calle.

Bueno, en primera instancia no detuve mi marcha y me puse a pensar que algún desubicado lo había puesto ahí para joder. Pero reconozco que no podía dejar de mirarlo. Seguía caminando y mi cuello se doblaba cada vez más hacia atrás. Entonces me frené y me senté en el banco de cemento de una casa. Quería ver si pasaba un auto para ver qué hacía el conductor. Pero no hubo caso, esperé cinco minutos y nadie.

La curiosidad me venció, y a riesgo de parecer un tonto, inventé una excusa para acercarme a verlo de al lado. Si alguien me preguntaba algo, yo me iba a hacer el preocupado por la seguridad de los transeúntes y a decir algo como “qué locura, quién puso esto acá”, o “vamos a correrlo para que nadie se lastime”; pero la verdad que me acerqué por mera curiosidad.

Mientras me aproximaba al objeto, me constaté de que era real. Se podía percibir, ya de más cerca, la porcelana blanca que brillaba. Lo inspeccioné por los cuatro costados con la vista y el tacto y sí, no cabían dudas, era un inodoro común y corriente. Pero… “¿Qué es lo raro?” me pregunté, y no me daba cuenta qué era lo que no encajaba. “¡Ah claro, tiene agua!”. Tenía agua el inodoro. Pero no podía ser, pensé. Entonces me puse a analizar con los ojos cerrados cómo era que funcionaban estos aparatos.

A ver… el agua entra en la mochila por el caño de agua fría del baño, y cuando ésta se llena, un flotador cierra la entrada de agua para que no rebalse. Cuando tiro la cadena, abro la boca de salida hacia la mochila con la palanca, el agua limpia cae de la mochila hacia el inodoro, y el agua sucia se va por el desagüe. Por último, al vaciarse la mochila, el proceso comienza de nuevo cuando el agua vuelve a llenarla.

Bien, aquí en medio de la calle, no se veía ningún caño. Así que no entendía cómo era que el inodoro estaba lleno de agua. “Debe ser un truco”, pensé, y tiré la cadena para asegurarme de que no pasaba nada y quedarme tranquilo. Pero, como una gacela salvaje, mis sentidos se alertaron al ver que la cadena funcionaba. El agua se vació, y de a poco se volvió a llenar. Di un salto hacia atrás alertado. Miré hacia todos lados pero no había nadie en ninguna parte. Todos dormían. Volví a pensar que era un chiste, entonces tiré una moneda y volví a tirar de la cadena. Sorprendentemente se la llevó el agua. “¡Mierda!” dije en voz alta con los ojos bien grandotes. Otra vez miré para todos lados, y de pronto me tranquilicé. “Soy un boludo, esto es una joda para la televisión, y yo caí como los mejores” pensé mientras sonreía buscando alguna cámara oculta en los techos o en algún poste de luz. Como último intento quise levantar la tapa de la mochila, pero estaba pegada. Quise mover el inodoro entero, pero no pude, imposible. “A mí no me van a cagar” dije, y a pesar de no querer, me vine a mi casa.

Llegué, pensé en el inodoro, abrí la puerta, pensé en el inodoro, tomé un trago de leche, pensé en el inodoro, apagué las luces y me acosté, pensé en el inodoro, intenté dormir durante una hora completa pero no pude, pensé en el inodoro. “Ahora van a ver, hijos de puta, de mi no se van a reír” me dije mientras agarraba un bate del armario.

Me fui corriendo hasta la calle corrientes y ahí estaba. El inodoro. Yo había jugado softbol durante unos años así que sabía batear bastante bien. Desde lo profundo de las tripas le asesté un golpe en el asiento como para matar a un toro. Las manos me temblaron en un dolor espantoso, y el bate se partió en dos. El inodoro no tenía una rayita. Una terrible furia, que había estado subordinada durante veinte años dentro de mí, estalló de repente. “¡Ya está! ¡Ya se rieron bastante! ¡Me rindo!” grité ahora mirando para todos lados. Nadie contestó.

Abrí el teléfono celular y busqué en la agenda para llamar. “Hola cacho… si ya sé perdoná, escucháme bien. Veníte ya para Corrientes casi esquina Callao… No hay tiempo gordo, hacéme caso ¡Vení urgente!” y corté. A los diez minutos llegó con cara de dormido en el coche. “¿Qué pasa?” me dijo sin notar el inodoro que estaba ahí al lado. “¿Cómo, qué pasa? ¿No ves lo que hay ahí?” dije con cara de loco señalando el objeto contundente. “Sí un inodoro ¿Y qué? ¿Para eso me llamas a las dos de la mañana?” dijo ahora el gordo medio enojado.

En ese momento mi ira se duplicó. Consideré que no había tiempo para explicar y salí corriendo subiéndome a su auto en marcha. Mientras me gritaba sarta de insultos, metí la marcha atrás y retrocedí hasta la esquina. Aceleré a fondo y encaré, mientras las ruedas chirriaban y sacaban humo por los lados. Justo antes de impactar contra el inodoro, recuerdo que sonreí babeando venganza. Después no me acuerdo qué pasó.

Abrí los ojos y estaba repleto de gente alrededor. Yo estaba tirado en medio del asfalto, mirando hacia arriba, y todo raspado y dolorido. Estaba la policía, la ambulancia, el gordo Cacho agarrándose la cabeza mientras miraba a su auto destrozado, un motón de chusmas, y el inodoro intacto.

Me levanté como pude, por suerte no tenía nada fracturado. La policía había cerrado la cuadra y examinaban el inodoro con atención. Al rato me interrogaron, justo cuando llegaba una grúa enorme dando vuelta a la esquina. “Hagan lugar, abran paso” decía un oficial a la multitud para dar paso al armatoste motorizado.

Yo miré todo desde un costado, sentado y envuelto en una manta porque tenía todas las ropas rajadas por el choque. Enlazaron el inodoro con unos cables de acero, se alejaron todos, la grúa se puso en funcionamiento, y cuando el tipo que manejaba tiró de la palanca, supongo para levantar el brazo mecánico, un ruido estrambótico se escuchó, y el brazo hidráulico completo se desprendió de la grúa causando un caos total. El inodoro seguía impecable e inmóvil. Varias personas salieron heridas.

Después de eso evacuaron la manzana completa y rodearon todo con unas cortinas enormes. Nadie daba explicaciones de nada a las miles de personas y prensa que rodeábamos la zona. Cuando amaneció, aterrizaron dos helicópteros y bajaron corriendo unos hombres vestidos de blanco y otros de militar con armas de guerra. Algunos periodistas me entrevistaban pero esa era toda la información que les podía dar. No se entendía que estaba pasando. Esta mañana todo el pueblo estaba parado.

Tres camiones inmensos llegaron cerca del mediodía y se metieron atrás de las cortinas que rodeaban el perímetro. El gordo me preguntaba a cada rato quién le iba a pagar el arreglo del auto.

Bueno, el tema es que hace un rato, cerca de las tres de la tarde, el ejército evacuó el barrio entero, y por lo que tengo entendido, más tarde quizá evacúen toda la ciudad completa. Yo ahora estoy juntando alguna ropa en un bolso porque tenemos que salir de la zona lo antes posible. La calle es una locura. La gente corriendo, hombres, mujeres, chicos, y los soldados arrinconando todo y apurando a las personas. A los que no tenemos auto, nos van a llevar en colectivos que ya tienen preparados en el hospital. La televisión está cortada, no hay nada en ningún canal, lo mismo pasa con la radio.

Ahora tengo que dejar de grabar, un soldado está golpeando la puerta…”



-Señor presidente.

-Sí, general. Cuénteme de inmediato las novedades.

-Bueno, señor. Me temo que la fase final está comenzando. Los artefactos siguen apareciendo por doquier. Pero esta vez fue terrible, señor. Un verdadero caos.

-¿Qué sucedió?

-Apareció uno en medio de un pueblo, en Latinoamérica. Tomamos en custodia a un testigo que tuvo un encuentro cercano, incluso tomó contacto directo con el objeto. Nuestros hombres ya evacuaron la zona.

-Bien, general. Dios se apiade de todos nosotros. Interrogue al testigo y manténgame al tanto de todo.

-Sí, señor.

-¿Cómo van con la prensa?

-Bueno, señor. Ya se están enterando de las evacuaciones y los operativos. Pero no tienen idea de lo que sucede.



Buenas tardes, mi nombre es Margarita Sánchez, informando para el noticiario vespertino de Canal Azteca. Buenas tarde Carlos. Buenas tardes Margarita, pasamos de inmediato con una noticia de último momento. Luego de los impresionantes operativos militares montados en el día de ayer en los desiertos de Australia, y en campos de Granada, España, uno nuevo se ha levantado en la madrugada de hoy, en Argentina. Cronistas colegas de la ciudad, nos han enviado este material exclusivo. Así que aquí va esta nota inédita. Adelante:

“…Esto es una verdadera locura, vemos gente corriendo por todos lados. Hace cuestión de media hora llegó el ejército y evacuó toda la manzana completa. Vemos como cubrieron todo el perímetro con estas… especies de cortinas. Aún no sabemos qué pasó, pero estamos acercándonos a unos testigos… Permiso… Permiso por favor. Bueno es un caos completo como verán, cuesta mucho trabajar en éstas condiciones. A ver… ¡Oficial! ¡Oficial! Por favor, estamos transmitiendo para el noticiero de Canal Tres ¿Podría informarnos qué está ocurriendo? Circulen por favor, lo lamento no estoy autorizado para divulgar ninguna información. Lo único que puedo decirle es que hace un rato llegaron algunos soldados en estos helicópteros que ven aquí, y tomaron el control de la situación, así que no estamos enterados de mucho más que eso ¿Pero hay heridos? ¿Es una situación de riesgo? Hay un accidentado nada más, vecino de la zona, pero está fuera de peligro. Aquél muchacho de allá. Gracias, oficial. Vamos a dirigirnos entonces… Permiso… Hacia uno de los testigos presenciales, para ver si puede darnos algún otro dato. Buenas noches, somos del Canal Tres ¿Qué le ocurrió señor? Hola. Bueno, yo choqué en el coche de mi amigo contra el inodoro y salí despedido por el parabrisas ¿Cómo dijo? ¿Contra un inodoro? Sí, un inodoro. Estaba en el medio de la calle… y bueno, en un acto de furia, porque no lo podíamos mover para ningún lado, lo embestí con el coche de mi amigo... Hola, yo soy el dueño del coche, y nada más quiero decir que esto es todo un montaje del gobierno, que son todos una manga de corruptos que buscan distraernos para seguir afanando… ¿Y ahora quién me paga el coche a mí? ¿Eh? Bueno, tranquilícese señor ¿Y usted también vio este inodoro? Sí, él me llamó por teléfono y vine a ver qué pasaba. Después lo intentaron mover con una grúa, y nada che. No hubo caso, no le pudieron hacer nada al coso ese… ¡UY! ¡Pará, loco! ¡Bueno! ¡Ustedes lo están viendo, como nos están echando a todos del lugar! ¡Están reprimiendo los militares! ¡No, no, dejá esa cámara, che! ¡No me toques la cámara!...”

Bueno Margarita, imágenes escalofriantes en verdad. Cabe informar también, Carlos, que hay un silencio total con respecto a estas situaciones. Las autoridades de todos los países, se rehúsan a dar algún tipo de información, y el ambiente está cada vez más tenso. Así es, Margarita, ahora vamos a una tanda comercial. Ya regresamos, y los mantendremos informados. Carlos Gutiérrez, para Canal Azteca.



-¿Usted es Franco Garcete?

-Sí señor. Pero ¿Por qué me trajeron acá? Le juro que yo no hice nada, yo no sé nada señor.

-Limítese a responder las preguntas, por favor ¿Usted dice que encontró al objeto cuando retornaba a su hogar?

-Sí. Yo volvía a mi casa y lo vi ahí en medio de la calle.

-¿Y qué hizo entonces?

-Bueno. A lo primero no le presté atención. Pero después me causó mucha intriga y me acerqué a tocarlo.

-¿Y lo tocó?

-Y… sí. Y tiré la cadena.

-Ya veo. Con razón. Bueno, señor Garcete, ahora lo van a escoltar hasta una sala en donde unos doctores le realizarán unos estudios. Y una cosa más ¿Está seguro que no había nadie más en la zona? ¿No vio a ninguna otra… persona, o… ser?

-No, no, nadie. Completamente solo. Pero no me asusten, se los pido. Por favor dígame ¿Qué está pasando?

-No se preocupe. Ahora vaya con el guardia, son unos análisis rutinarios.



Está confirmado. A diez días de la aparición del primer artefacto en Australia, el gobierno de los Estados Unidos, cedió ante las presiones, y confirmó que, efectivamente, se trata de obra extraterrestre. Es correcto Margarita, pero a pesar de ello se negaron a dar más información al respecto. Por lo pronto, les informamos que las escuelas, y todas las entidades públicas, continúan sin actividad. Recomendamos, que por prudencia se queden en sus hogares y sólo salgan lo mínimo y necesario. Sí Carlos, y ahora veamos éstas imágenes que nos llegan desde los diferentes países del mundo. Podemos ver a miles de personas congregadas en Roma, Madrid, Sídney, Moscú, Buenos Aires, y demás, como si estuvieran de fiesta con sus carteles de bienvenida apuntando al cielo, Carlos. Es increíble Margarita, se me pone la piel de gallina. La gente está muy esperanzada y unida, a pesar de no haber aparecido ninguna nave por ninguna parte. Sólo estos ¿Cuántos van ya? Noventa y seis retretes que aparecen mágicamente por todos lados, incluso algunos en la Antártida, y que ya están todos controlados por las fuerzas militares y científicos. Así es, Carlos, y ahora vamos a la tanda, mientras los dejamos con las imágenes de los entusiasmados grupos de bienvenida.



“Grabando.
Al fin me dejaron volver a casa. Pensé que no me iban a soltar más esos desgraciados. Me tuvieron dos semanas en total. Los médicos me analizaron de arriba abajo, vestidos con trajes que le cubrían hasta los ojos. Al final parece que no me encontraron nada raro.

Pero mientras estuve ahí, pude escuchar algunas cosas que no sabe nadie. Por el poco inglés que sé, entendí que los extraterrestres se estaban preparando para el ataque. Decían que los inodoros están ubicados estratégicamente, que son como un mapa o algo así.

Mientras me sacaban de ese bunker militar, vi que entraba una fila de camiones interminable, cargados hasta el tope de civiles. Hoy me enteré que el gobierno secuestró a todos los plomeros del mundo. Incluso se llevaron a Pablito, el de acá la esquina. Parece que les iban a dar alguna clase de entrenamiento especial para combatir contra los inodoros. Que se yo, se ve que era más fácil enseñarle a pelear a los plomeros, que enseñarle plomería a los militares. Estos tipos se las saben todas.

Y parece que ya empezó la cosa. Ésta mañana pasaban en el noticiero, que cincuenta de los noventa y pico de inodoros entraron en acción. Era increíble ver eso, hicieron erupción. Salía un chorro de agua hacia arriba, que dicen llegaba hasta la estratósfera. Pero no supe más nada después, porque se cortó la luz y no volvió más. No puedo creer que esté pasando esto.

Yo por las dudas ya tapié todas las ventanas con maderas, y puse algunos colchones y muebles delante de la puerta. Ahora ando con esta linternita para todos lados porque no se ve nada. Si miro para la calle por las rendijas de la ventana, es la oscuridad total casi. No anda nadie, están todos refugiados. Lo único que se ve son algunas luces de linternas y velas en las ventanas de los vecinos.

Pobre Adela. La viejita de acá al lado no tiene a nadie, está sola. No sé qué hacer. No me atrevo a salir a buscarla…

¡UY! ¡Mierda! ¡¿Qué es eso, Dios santo?! ¡Hay cosas! ¡No, no! ¡Están intentando entrar! ¡Ay! ¡El portón del garaje, me olvidé!”



Los extraterrestres huyeron. Sí Carlos, el día de ayer, al entrar en erupción el último retrete, los alienígenas comenzaron a descender por los chorros de agua y a salir por las alcantarillas de las ciudades y demás drenajes. Tenemos entendido que muchos de los plomero-marine preparados por el gobierno ya los estaban esperando abajo, pero no pudieron hacer nada para detenerlos. Los seres resultaron ser muy “escurridizos”. Aún no se sabe qué es lo que buscaban éstos, porque no se registran heridos ni muertos entre los informes de la ONU. Sin embargo, grupos de rescatistas del gobierno, ya recorren las viviendas una por una en busca de algunos suicidas o demás damnificados por causas ajenas. La Casa Blanca dio una conferencia esta mañana, informando la causa de la retirada de los extraterrestres. Al parecer, el punto débil de los sistemas de defensa de éstos, era una simple aleación de cobre y bronce. Al ponerse en marcha los retretes, una moneda que descansaba en uno de ellos, arrojada por algún héroe involuntario, causó el colapse total en el sistema de la nave nodriza, obligando a los seres a retirarse inmediatamente. Los retretes comenzaron a estallar, y muchos de los alienígenas no alcanzaron a subir a su nave, por lo que, literalmente, se evaporaron en la Tierra. Ahora los dejamos con algunos videos grabados por aficionados de diferentes partes del mundo.



Está atrancada, vamos a tirarla abajo ¡Vamos! ¡Uno! ¡Dos! ¡Tres! Uy, parece que éste se había atrincherado bien ¡Hola! ¿Hay alguien? López, revise por allá. Baldivieso, busque en la cocina… ¡Acá lo encontré! ¿Dónde López? ¡Acá, en la despensa! ¿A ver? ¿Está vivo, López? No, señor, lleva un par de días ya ¿Qué tiene en la mano? Es un grabador señor. Préndalo, López:

“Día siete. Me acabo de comer la última lata de atún. Estaba vencida. Una sola pregunta recorre mi mente todo el tiempo ¿Por qué no le habré puesto picaporte del lado de adentro a esta puerta de mierda? Tengo que cortar, se acabó la cinta.”


Registrarte y comentar la historia

Comentarios:

Escrito por: animalson       17/03/08 05:38
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Gracias Mantis, gracias Telin. Un placer que lo disfruten. Yo también lo hago.

Un gran saludo. Hasta pronto.
Escrito por: MANTIS       04/03/08 22:45
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Bacano como la primera entrega jajajaja me sigue gustando.
Escrito por: animalson       04/03/08 07:12
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Compañer Momo, gracias por pasar de nuevo, sí había comprendido tu primera apreciación, solo fue un comentario personal. Y Oscarcito, gracias también por tomarte tu tiempo de leer y comentar, siempre con tus análisis tan apetecibles, gran compañero. Un gustazo, como siempre.

Un abrazo grande
Escrito por: Oscarhugo       04/03/08 02:55
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Excelente historia, con ese humor negro que te caracteriza. sólo a ti se te podía ocurrir una invasión de platos, digo de tazas de water o retretes no voladores. Me pregunto qué clase de E.T. tan escurridizos pueden ser que no los pudieron atrapar y los otros se evaporaron en el medio ambiente; tendré mucho cuidado al sentarme en el retrete de mi casa, no vaya a ser cosa que ahora sobrevivan en las alcantarillas, en espera de refuerzos. Qué ironía la tuya, al único héroe que lanzó la moneda dentro de un retrete, salvando a la humanidad muere intoxicado por una lata de conserva. Hay tanto donde sonreír, pero no quita derecho a decir que es entretenida, que al momento de inciar la lectura ya no puedes dejarla hasta leer el final. Un comienzo casual, que poco a poco va subiendo el suspenso, un suspenso que incluye humor en cada nueva situación; el climax se disuelve lentamente hasta llegar al final irónico, el héroe muerto por una lata de atún. Excelente cuento, muy bbien relatado como es tu costumbre. Felicitaciones gran Animalson.
Escrito por: Momo       03/03/08 11:47
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Animalson, quiero hacerte una aclaración. A mí la primera parte me encantó, además creo que fué el primer relato que leí cuando entré aquí y me sorprendió. Por eso me gustó mucho cuando vi que lo continuabas. Un abrazo. Chares (soy "amba")
Escrito por: animalson       03/03/08 03:30
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Gracias a ambos por pasarse, me alegra mucho que les haya agradado esta obra... uhmmm simpática diría. En primera instancia la complete de su versión original para mí; porque sinceramente me había quedado con la intriga de qué pasaba después. Bueno, luego de unos cuantos meses decidí colgarla para compartirla. Debo decir que estoy conforme con ambas versiones.

Gracias por sus lecturas, un abrazo.
Escrito por: Momo       29/02/08 22:17
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
¡¡Vaya derroche de imaginación!!. Me he reído y me ha gustado ver -porque lo haces ver- el agua saliendo de los inodoros disparada hasta el cielo. El final me ha parecido muy bueno y tremendo. La verdad es que me ha cortado la risa. Me ha encantado la historia (al alargarla, la has mejorado). Un saludo. Chares
Escrito por: kaylita       29/02/08 20:58
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Que bárbaro amigo, me has dejado sorprendida con tu increíble manera de narrar, jajaj apenas puedo creer que un escusado en medio de la calle arme tanto revuelo, y lo peor sea obra de extraterrestres…está tan bien tu historia que por un momento se deja lo chusco y pasa al miedo colectivo de imágenes por medio del noticiero, toda una buena película… gracias animalson por entretenerme grandemente.
Besitos amigo…
Páginas: 1

Imprimir

Enviar historia
© Historias, poemas y otras contribuciones pertenecen al autor, el resto pertenece a Escribe Ya.
Condiciones    -     Privacidad    -     Acerca de Escribe Ya    -     Anunciar    -     Publicar relatos