...Pasar por pasar no quiero. Hasta aquí todo había concluído. Nada le predisponía para seguir su camino. Ese era un ángulo recto, nada más faltaba, ni menos sobraba. 90º exactos, ese era su destino, 90º que harían de su vida un ángulo recto.
Pero había otra materia, otro espíritu, quizá, un tacto desconocido, una textura innovadora. Materia y espíritu unidos en una misma ¿cosa? No..., podría llamarse cosa pero sería tan deprimente. Algo así no es una cosa...Ya sé, menos lo es una persona. No, no quise decir que lo fuera, aunque tampoco estoy muy segura de que no lo sea. Pero no sería justo, las personas..., bueno, las personas son de carne y hueso. Ya sé, sé que algunos tienen poco cerebro, su espíritu brilla por su ausencia, ¿su alma?, ¿eso qué es? Pero, al fin y al cabo, personas. Esto no, no era una persona, pero ¿qué clase de cosa? ¡No!, una cosa es un objeto... No, no es posible que sea un objeto... Continuemos caminando.
Aquí fu donde le ví hace dos días. Exactamente en este sitio, en este recodo, en este preciso ángulo. Aquí, parado delante de mí, como una aparición. Ni siquiera sé de dónde salió, por dónde venía, cómo llegó a parar aquí. No le vi venir, tan sólo apareció delante de mí.
Retrocedí, me eché hacia atrás un par de pasos, le miré titubeante...Quise decirle "hola" por mostrarme amable, más por miedo que por otra cosa, pero la voz no salía de mi cuerpo, mi garganta se había secado y no era capaz de articular palabra, ni siquiera un simple "hola".
Su cuerpo era como el de un humano, musculoso y fuerte. Pero no era humano, lo sé. Era pétreo, marmóreo, como una estatua, pero se movía y caminaba, aunque no como lo haría una persona. Era una especie de autómata. Sus movimientos eran rígidos. Sus articulaciones se plegaban siempre formando ángulo recto. Sus facciones eran sumamente angulosas. Su mirada fija y helada. Su extraña cabellera, definitivamente de un tacto diferente al del pelo humano, en un tono claro, se recogía en una coleta, en lo alto de la cabeza, protegida por una especie de malla terminada como en un candado. Las entradas y la nuca, desprovistas de cabello, como rapadas formando también un perfecto ángulo recto.
Vestía como una especie de coraza que dejaba asomar unos poderosos y pétreos pectorales..., de debajo salía como una falda hasta los pies abierta por detrás en una especie de raja que le permitía el amplio movimiento de sus piernas al caminar. La falda era como de tela, como cualquier falda, claro, pero no de un tejido normal. Conozco cantidad de clases de tejidos porque he trabajado con ellos, pero la materia de éste era diferente a todos los que conozco. Sus hilos no eran de procedencia natural, pero tampoco de una fibra artificial conocida. Y el material de la coraza, rígido pero a la vez flexible, semejante al cuero, pero tampoco era como los que yo conozco.
No habló, al menos durante el tiempo que le tuve frente a mí. Tenía boca, semejante a la nuestra, pero sus labios parecían estar pegados entre sí.
Ahora, al cabo de los dos días, no sabría decirlo con exactitud, pero tuve una sensación, extraña, como de recibir unas palabras, pero no a través de mi oído, sino directamente en mi cerebro. Pero, de cualquier manera, palabras o no, fue algo que no entendí. Tal vez si hubiera prestado mayor atención..., pero el nerviosismo me impedía cualquier atisbo de concentración. Además el extraño ser me miraba tan fijamente que el único sentimiento capaz de reconocer en mí en esos instantes era miedo.
De repente todo se tornó como en una especie de remolino. Todo a mi alrededor giraba y giraba dando vueltas sin cesar. Un estridente sonido se apoderó de mis oídos. Mi cabeza parecía irme a estallar. Desapareció el cielo, el camino, aquel paisaje. Me vi rodeada como de muros y techos, y... tal vez suelos. Como una especie de bóveda confusa que me impedía distinguir lo vertical de lo horizontal. Fue un momento sumamente confuso y dañino. Era como una especie de vértigo insostenible. Me sentí morir. Estuve a punto de vomitar, y entonces creo que fue cuando perdí el conocimiento. Sí, creo que me desmayé.
...No recuerdo nada más, hasta que desperté en aquella cama del hospital.
Oh sí, ahora recuerdo, tanto de su vestimenta como de esa especie de sable que portaba, colgaban una serie de hilos terminados en una especie de...les llamaría anillos, pero no lo eran, no eran anillos, eran como una especie de pompas, como pompas de jabón, pero planas, no esféricas. Por supuesto no eran pompas ni eran de jabón. Qué eran y de qué material, no lo sé, pero sí puedo decir que vi alguna caer por aquí, y no se deshacían como las auténticas pompas de jabón...No, llamaron mi atención precisamente porque se quedaban en el lugar que caían, no se rompían ni encogían su tamaño, permanecían como eran, aunque su transparencia dificultaba su visión. Es muy probable que todavía quede algún rastro de ellas por el terreno, debemos encontrarlas, eso nos dará alguna clave.
Pero tal vez debamos dejarlo para otro día, creo que hoy ya no nos permitirán más paseos, por allí viene la enfermera con su jeringa, creo que debemos volver a nuestra celda...
Cuando me atan a la cama sólo percibo un ángulo de 90º que formo en unidad con la cama y las paredes lisas, sin adornos. El otro día se atrevieron a ponerme la camisa de fuerza y me ataron a los barrotes de la cama. De nuevo mi única percepción fue el ángulo recto que formaba mi cuerpo, que se mantenía en la verical, con mis piernas, estiradas, estiradas a lo largo del suelo. Sé que los 90º acabarán conmigo, con mi vida...
Seamos dóciles esta noche, dejémonos hacer y mañana regresaremos a buscar las anillas, las pompas o lo que sea que fueren aquellos circulitos. Sé que en ellos está nuestra salvación. Debemos encontrarlos como sea.
Ahora nos harán dormir en nuestra celda, nos dirán mentiras como siempre, nos inyectarán ese líquido irritante que quema nuestras venas mientras lo notamos penetrar en nuestro interior y unirse al cauce de nuestra sangre.
Nos sumirán en la perfección del ángulo recto, en su exactitud, en su equilibrio. Y nuestra mente ya no será capaz por mucho tiempo de asimilarlo...
Dejémonos hacer, durmamos hasta mañana y regresemos al lugar del encuentro, es nuestra única salvación, nuestra uni ... ca..... sal........ va ........... ci.
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Brom
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