


| Escritor: | horus |
| Públicado: | 13/01/2008 |
Noche calurosa de enero sobre Buenos Aires, un imprevisto corte de luz dejó a Jorge con el sabor amargo, justo se disponía a disfrutar de el último dvd alquilado.
Encendió una vela, caminó hacia el balcón mientras encendía el enésimo marlboro del día y acomodaba los auriculares del mp3 para escuchar a Led Zeppelín, cuando una voz lo sorprende.
- Aburrido?
- Sí - respondió mirando al balcón vecino.
- Ja, chicos de ciudad, no se la bancan sin luz bromeó la sombra.
- Pero vos sos...
- Shhhh, cállate, nadie sabe que hablo, además jamás te creerían que una oveja habla, pasaras por loco. Además estaré pocos día aquí, vine de paseo y aprovecharé para organizar una reunión de Ovinos Anarquistas-
- Eh!!! Ovejas anarquistas?
- Sí claro, estamos cansadas del maltrato, y en mi caso particular que vengo de la Patagonia, estoy harta de Benetton, por eso la idea de rebelarnos, tratando de convencer a los carneros para que nos acompañen en la causa.
- Qué piensan hacer?
- Como primera medida darnos un baño con alquitrán, de forma tal que la lana que nos quiten en la esquila no les sirva y después convocar a nuestras hermanas de Australia y Nueva Zelanda para que se unan a la cruzada contra Benetton. Con las del hemisferio norte todavía no nos pusimos de acuerdo.
De repente regresa la luz, giró la cabeza y ya no divisó la sombra en el balcón vecino. Se metió a la cama tratando de conciliar el sueño pero sin dejar de pensar en ese diálogo.
Por la mañana mientras desayunaba dudo si fue producto de su imaginación, o efectos de alguna sustancia mezclada con los Marlboro, o simplemente el stress lo estaba haciendo ver y escuchar cosas irreales.
Subió al ascensor, para salir al trabajo, cuando le dicen:
- Un momento por favor! - El vecino del departamento B apurando el paso
Jorge no podía creer lo que veía, subía al ascensor con una oveja.
- Por favor no comente nada, es la oveja de un primo que tuvo un inconveniente y no tenia donde dejarla. Hoy ya se la devuelvo
Confundido asintió con la cabeza, cuando cruzó la mirada con el ovino que cómplice la guiñó un ojo.
HORUS
2008|
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