


| Escritor: | K |
| Públicado: | 09/06/2007 |
¿Que pasaría si saliera en este momento?, quizás nada, esta ciudad es cada ves mas oscura, cada ves la luz de la luna es mas predominante, quizás nada, porque quizás a nadie le importan mis pasos, no, definitivamente no lo hacen, por ello tendría que pensar en no pensar nada, o incluso en ser otro egoísta mas y andar por el asfalto como si nadie mas estuviera extraviado en el mundo.
Sin embargo, me arriesgo a salir, en mi cabeza todavía esta el sonido clásico-moderno del álbum póstumo de miles davis, casi como un recordatorio de lo que hago, casi como un recordatorio de que la bogota que piso es un mounstro blanco y negro que esta en constante cambio y que así quiera no puedo derrotar. Al salir me encuentro con los borrachos, que parecen no buscar nada, parecen estar ensimismados en su propio dolor y me recitan poemas inventados en un minuto, como una obra dadaísta de comienzos de siglo, sin embargo recapacito y me doy cuenta de que si fueran grandes genios esta ciudad seria de nuevo llamada la Atenas suramericana, los dejo atrás, no son nadie en mi búsqueda. Si, dije “búsqueda”, sin embargo es absurdo pensar que un tipo que sale en medio de la noche tenga un objetivo en mente.
Sigo caminando entre calles rodeadas de tiendas que cierran sus puertas para que sus empleados sean parte de ese ejercito que forman los borrachos que acabe de ver. En la esquina del cajero, como es habitual, me subo a un bus que lleva a cuestas dos personas que se ven tan confundidas como yo, sin embargo no me ponen atención, seguimos cada uno con nuestro propio juego invisible que no lleva a Ninguna Parte, era de esperar, pero me extraña singularmente. El bus se encamina cada ves mas hacia los cerros, al entrar al centro me bajo del bus, hay un par de gamines que pelean por un sitio en la acera para dormir y un policía bachiller hace una especie de piropo morboso a la muchacha que pasa por el frente, faltan 10 minutos para las 11 y me comienzo a desesperar…
Es mi culpa que esto pase, ya lo he intentado muchas veces, salir a la ciudad y tratar de encontrar un alma gemela, o por lo menos una persona con la cual se pueda pelear tranquilamente, pero es obvio que no sucede de esta forma, en la séptima todavía hay mucha gente a pesar de la hora, multitudes de personas entrando y saliendo de almacenes, me siento hostigado, pero me encanta sentirme así, es como he vivido toda mi vida, mirando caras en las aceras, inventando historias y ahogándome en un baño de sudor y lagrimas.
Al acercarme a la Luis Ángel Arango se me acerca un hombre educado, de unos 60 años, con sombrero negro y grande, corbata roja y el traje oscuro. Me pide ayuda con una dirección “Ninguna Calle con Carrera 0”, bastante extraña, sin embargo hago un esfuerzo pues se que los nombres en la candelaria son bien hippies, y además me suena mucho, como si hubiera estado allí, no recuerdo nada, la maldita canción de miles davis todavía esta en mi mente y no me deja pensar. “piensa, piensa” le digo a mi cerebro como si fuera un asunto de vida o muerte, no logro recordar, es imposible.
El tipo me mira extrañado, sin embargo yo sigo en mi esfuerzo mental, pero todavía no obtengo alguna respuesta, miles davis, miles davis, miles davis. “¿no me va a ayudar o que?” me dice el anciano notablemente desesperado, “espere un momentito”, le digo. “no no puedo esperar mas”, el tipo me pone una pistola en la cabeza en ese preciso momento y yo quedo frió.
“ya…espere un momento por favor…” digo, “no puedo esperar mas, dígame ya o disparo”, miles davis, miles davis, miles davis, hijuputa miles davis¡¡¡¡¡¡¡. “No, no puedo recordar, no puedo hacerlo” digo llorando. “bien, aténgase a las consecuencias”. Un sonido durísimo suena en mi cabeza y en la de los habitantes del sector, alcanzo a ver unas caras desde los balcones que señalan hacia donde estoy, sin embargo mis ojos se cierran y no puedo hacer nada.
…
Esta sonando la canción numero 4 el CD póstumo de miles davis, una de las mas animadas de todas, suena como una avenida llena de carros que están vitoreando la victoria de algún equipo de fútbol. Voy al teléfono y escucho los mensajes: “¿estuviste dormido toda la noche?, ¿Qué paso, te estuvimos esperando dos horas en la Luis ángel Arango?” cuelgo el teléfono, no importa el mensaje, afuera en esquina de mi casa hay un letrero verde del distrito que dice: Ninguna Calle con Carrera 0.
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