


| Escritor: | Lord_Sapphire |
| Públicado: | 21/08/2007 |
Nelly: Ojos misteriosos
2ª parte
Una joven enfermera, que había oído los gritos, entró rápidamente en la habitación. Se encontró con la madre, la cuál no levantaba la mirada del suelo. Estaba de pie junto a la ventana. Tenía la cabeza tapada por su largo cabello y parecía haber estado llorando. El bebé estaba tumbado en la cama, llorando.
- Señora, ¿pasa algo? La joven enfermera se acercó a la mujer- No debería estar levantada. ¿Necesita algo?
La voz de la mujer sonó furiosa.
- Llévesela.
- Perdone, ¿llevarme qué?
- Llévesela. No quiero volver a ver esa cosa nunca más.
La enfermera se dio cuenta de que se refería a la niña.
- Señora ¿Ha pasado algo? He visto a su marido
La mujer se dio la vuelta bruscamente, mostrando una cara furiosa y, a la vez, llorosa.
- ¿No me has oído, estúpida? Gritó, causando que la enfermera casi se cayera de la impresión- ¡He dicho que te la lleves!
- Pe Pero No puede abandonar a su hija
- ¡Esa cosa no es hija mía! ¡Largo! ¡Llévesela!
La enfermera dudó un poco, pero al ver que la mujer parecía dispuesta a matar a la pobre criatura, agarró al bebé rápidamente y salió de la habitación.
- ¿Pero que demonios ha pasado? Preguntó un enfermero que pasaba por el pasillo que daba a la habitación.
- No No lo se. Oí unos gritos, vi a un hombre enfadado salir corriendo y entré a mirar que pasaba La enfermera aún estaba algo asustada-. Esa mujer se ha vuelto loca. ¡Creo que es capaz de matar a esta pobre criatura!
La enfermera echó una ojeada al bebé, y al ver sus ojos, soltó un gritito de sorpresa.
- ¿Qué pasa? Preguntó el chico.
- Ven, mira esto.
El enfermero se acercó y se sorprendió al ver los ojos de la niña.
- ¿Habías visto esto alguna vez? Preguntó él.
- No Nunca ¿Qué deberíamos hacer?
Ambos decidieron, tras un rato, poner a salvo al bebé. Estaban de acuerdo en que dejarlo con su madre sería muy peligroso después de los visto en aquella habitación. Cogieron sus abrigos y salieron del hospital. Tras media hora caminando, llegaron a una enorme iglesia.
- ¿Estás segura de que es lo correcto? Preguntó él.
- No queda otra opción. Aquí al menos le darán un hogar.
- Pero, ¿cómo entraremos? Se supone que la puerta está cerrada.
Él intento empujar la puerta para demostrar lo que había dicho, y se encontró con que la puerta estaba abierta.
- ¡Vaya! Alguien se la debe de haber dejado abierta esta noche.
Entraron a la iglesia, que estaba desierta, y dejaron a la niña en medio del altar, dentro de una cesta. Después, salieron corriendo de allí.
Continuará...
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