


| Escritor: | carloskstillo |
| Públicado: | 23/07/2008 |
Entrè a mi casa, mirè fijamente cada objeto que adorna mi casa, me diriji al sillòn despuès de sentarme saquè de mi bolso un cigarrillo y lo encendi, no podìa màs, los nervios iban a matarme, mientras fumaba, en mi mente trasncurrian los momentos en los que matè a Mauro aun que por un lado estaba tranquila ya que èl ya no iba a molestarme, por otro lado pensaba en mi conciencia su muerte y el miedo a que me descubrieran me hacìa temblar toda... tratè de tranquilizarme asi que mirè al reloj que se encuentra en la barda de enfrente de mi sala, lo observaba con el deseo de que el tiempo retrocediera para no haber cometido esa locura, pero me parecìa que cada segundo que pasaba era una eternidad, una eternidad llena de miedo a que me encontraran culpable... En ese instante recordè que en mi bolso tenia la pistola y eso representaba una prueba en mi contra, por lo que en cuanto antes quize deshacerme de ella, la saque de mi bolso y me diriji al jardìn, para enterrarla y que nadie la encontrarà.... Justo cuando terminè de enterrar la unica prueba de mi delito, se escuchò cerrarse una puerta, me pareciò algo sospechoso, no niego que me diò miedo, la puerta era la de la sala, por lo que comenzè a caminar hacìa dentro de la casa, cada paso que daba podia escuchar mi corazòn latir como si me estuvieran siguiendo para matarme, al entrar a la sala no podìa creer lo que veìa....
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