-``¡Señoras y señores! Muy buenas noches Como cada año es un placer saludarles, para celebrar el gran certamen nacional. El gran concurso de la risa. Donde los mejores y peores cómicos de nuestro país se presentan en cuerpo presente, en vivo, en el más absoluto directo.´´
-``Su nombre es Eduardito Ribera, y esto es -¡MORIRSE DE LA RISA!-´´
-¡PLASH. PLASH, PLASH!-
-¡Gracias! Desde el gran teatro de los sueños, donde todo puede realizarse. Hoy descubriremos quien es el verdadero genio del monologo, de los chistes, de la palabra cómica en su más puro extremo.
El teatro estaba repleto de gentes ansiosas de reír, de disfrutar, de pasárselo en grande. Cada año las mismas reglas de juego, el público traía cestas de toda clase de hortalizas, huevos, etc. Todo para lanzárselo al peor, eran regalitos para el menos gracioso.
-Amigos sin más dilación, comienza nuestro concurso. El mas vestía, salvaje, adorable el que más risa nos da .-¡MORIRSE DE LA RISA!-
La gente enloquecida, en pie aplaudía a rabiar -¡PLASH. PLASH, PLASH!-
-Y un servidor, -Eduardito Ribera- como todos los años les guiara por la senda de las carcajadas.
-Ya saben las reglas -¡COMO DICE NUESTRO ESLOGAN!...
Todo el público al unisonó agarro algo con su mano y gritaron a la vez
-¡FUERA, FUERA, FUERA, QUE SE LO COMA LA FIERA!-
-Así es, ese es el grito de guerra. Ustedes le lanzan sus regalitos y nosotros abrimos la trampilla. Esa puertecita que llevara a los sin gracia a la jaulita de nuestra fiera come -BOBOS.-
-¡Pero amigos! También saben ustedes a lo que se arriesgan -¡SI!-
A morirse de la risa. Estos años anteriores solo hubo un muerto, y muchos meones y llorones. Esperemos que en esta nueva edición, nuestro querido público caiga como moscas.
-Y por eso nuestros patrocinadores lo tienen todo a punto:
*Pañuelitos -MOKITEX,- para esas personas que no paran de llorar y se le cae el moquillo de tanta risa.
* Pañales -EL NIÑO MEÓN,- para espectadores flojitos, de vejigas meonas ávidas en el diluir de emociones.
-Y mi querido público, tenemos la participación y apoyo de cruz roja, médicos de la risa sin fronteras para ataques tremendos, de tos y del flujo respiratorio.
-Y Aquí esta nuestro primer concursante
-Como se llama amigo
-Roberto Pasmao
- Con todos ustedes, mi sabio y sonriente publico ........-ROBERTO PASMAO-
_Doctor, doctor ¿Cuántas autopsias ha realizado usted
sobre personas fallecidas?.
Todas mis autopsias las realicé sobre personas muertas.
-¡UH,UH,UH,UH!
El abucheo fue tan fuerte, y las ganas de lanzar productos alimenticios era tan grande, que una lechuga de las grandotas le pego un golpe en la nariz al tipo. Este se tapo con sus brazos el rostro, mientras volaban tomates, pepinos, huevos.
Al momento se abrió la trampilla bajo sus pies. Solo se escucho el grito del pasmadito al caer y un gruñir de la bestia hambrienta de carne fresca.
-Amigos míos, el primero no paso la prueba. Pero esto solo ha comenzado porque aquí tenemos al segundo participante.
-Su nombre
-Angelito
- Amigos para todos ustedes venido desde el norte............-ANGELITO-
_Había una chica tan, pero tan, pero tan fea que después de ella seguía la más bella.
-¡UH,UH,UH,UH!
¡Malo! ¡Fuera! ¡Que lo quemen! Todas las barbaridades posibles se fueron escuchado. Los concursantes iban entrando y saliendo con pasmosa facilidad
_¿Un niño le pregunta a su madre: Mamá, ¿Los
escorpiones son venenosos? A lo que su madre le responde: -Sí.- Y el niño
contesta:
Esta bien, entonces háblale al doctor, porque ahí viene uno a picarme.
_¿Quién inventó el bidet? Los Atlantes, porque quisieron hacer una ducha.
_¿Qué llega primero al suelo tirándose de un
rascacielos?
Un hombre, porque la mujer se queda fregando a la mitad del camino, limpiando
los cristales del rascacielos.
Todas las mujeres de la sala, lanzaban con fuerza toda clase de verduras. Una le lanzo un ladrillo al valiente machito y con tan mala suerte que le arranco una oreja y esta salió disparada quedándose enganchada en un bafle.
Poco a poco se fueron terminando los concursantes. Entro el ultimo tragando saliva.
-Aquí tenemos el último de la noche. ¿Cuál es su nombre amigo mío?
-Pedro Picón
- Señoras y señores, aquí tienen al último valiente del día .......-PEDRO PICÓN-
_ Cariño, tengo dos noticias, una buena y otra mala, he dejado las drogas, pero no sé dónde.
-¡UH,UH,UH,UH!
-Esperen tengo uno mejor
_Un señor llega al doctor con su bebe en brazos.
Doctor, doctor, mi hijo tiene 6 meses y no abre los ojos.
El doctor le hace un chequeo al bebe y le dice al padre:
Señor, el que debe abrir los ojos es usted, este bebe es chino.
-¡UH,UH,UH,UH!
Un huevo le dio en todo el ojo. El hombre tembloroso y agobiado pedía otra oportunidad -Por favor, el último-
Mientras le chorreaba el huevo por su rostro y le iba ensuciando la camisa a cuadritos, el tipo muy nervioso fue lanzando palabra tras palabra en un último intento de robar una risa
_Había un bebe gateando, y de pronto se encontró con una hormiga, y el bebe le pregunta: ¿Hormiguita a dónde vas? La hormiguita le contesta: A mi casa. Y el bebe la aplasta y dice: ¡Ibas!
-¡UH,UH,UH,UH! -¡UH,UH,UH,UH!
El vocerío fue tremendo, volaban los restos de la cosas que el público llevo para tal disparate. Se escucho el sonido de la trampilla y el alarido de la bestia.
-Estimado público aquí presente, esto es todo. Otro año sin que un participante allá logrado robarles una sonrisa.
El presentador puso su mano en el pequeño auricular que llevaba en su oreja derecha. Y fue escuchando algo que le decían desde control.
-Mi querido público, me dicen desde el centro de realización del programa.
Que tenemos un valiente de última hora -QUE VIENE A POR TODAS-
La gente aplaudía, gritaban, reían y tenían ganas de tirar lo último, junto con los cestos.
-¡FUERA, FUERA, FUERA, QUE SE LO COMA LA FIERA!-
-¡FUERA, FUERA, FUERA, QUE SE LO COMA LA FIERA!-
-¡O.K.! Amigos míos, me dicen que ya está entrando por el escenario.
Cuando apareció aquel hombre, la gente se comenzó a reír con su aspecto.
Hacia metro treinta, vestía como Forrest Gump, camisa a cuadros, pantalones sobaqueros, calcetines blancos. El cuello de su camisa abrochado hasta el último botón.
Su cabeza medio agachada, paso dudoso. Rezumaba timidez por todo su pequeño cuerpo.
-Cuál es su nombre compañero. Le pregunto Eduardito Ribera.
-Mi nombre es Agapito Comdón
-Me dice Agapito ¡COMDÓN!... No será ¡CONDÓN!...
La gente comenzó a reírse por el chistecito estúpido del presentador.
-No señor, es Comdón por parte de mi madre.
-¡EJEM,EJEM! Una leve tos forzada izo que Eduardito diera rienda suelta a la presentación de aquel personaje.
-¡Damas y caballeros! Tengo el enorme placer de presentarles al último valiente de la noche. Un aparecido por la luz divina, un hombre que les quiere hacer reír. Sin más preámbulos les dejo con ..... -AGAPITO COMDÓN-
Todo el público comenzó a aplaudir y reírse con sorna y cachondeo.
Poco a poco se izo el silencio. El hombre levanto la cabeza, se quito unos pequeños lentes redondos como culo de sifón. Miro fijamente al público y comenzó a soltar su discursito
_Bien, yo vine para explicarles mi vida. Ya de pequeño tuve
mis primeros problemas. En mi casa teníamos una niñera que me cuidaba, y me
sacaba de paseo. Un día al regresar del parque cuando yo era bebé, llegamos a
la casa y mi madre sorprendida ve que la niñera traer a otro niño y angustiada
le pregunta: ¿Que sucedió? ¿Por qué no traes a mi hijo y traes a este bebé?
Y la niñera le contesta: Señora usted me ha dicho, si el bebé se ensucia lo
cambias.
Se escucharon unas leves sonrisas -¡JA,JA,JA!
_Mi casa no era muy normal, a mi padre le gustaba, diríamos -Repostar el depósito- Un día que iba alegre, como cada día Se encontró con un amigo de la infancia. Este le vio y le pregunto ¿Muchacho, que te paso en la oreja izquierda que la tienes en carne viva?
Mi padre le contesto, es que mi esposa se le ocurrió dejar la plancha encendida al ladito, y sonó el teléfono. Agarre la plancha por equivocación y ya te imaginas que paso.
Pero, ¿Y la otra, la derecha?
Y mi padre le contesta: El maldito imbécil volvió a llamar y por no contestar con la misma
¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA!
La gente comenzó a reírse sin parar, solo imaginarse al borrachín con las orejas escaldadas y medio bobo.
_Hombre, parece que la historia de mi vida les hace reír. Pero mi abuela era peor, una lianta. Siempre lo liaba todo, más que las sandalias de un romano. Que alguno de estos se daban tantas vueltas al tobillo que con la presión no les circulaba la sangre y les tenían que cortan la pierna por gangrena y dársela a los leones.
¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA!
¡Bien! mi abuela un día se apunto a un viaje de abueletes, un autobús repleto de viejecitos. Era una gira especial a Lourdes para gente de tercera edad. Va y le toca el hombro al chofer y le regala un buen puñado de cacahuates (maní) sin cáscara. El chofer sorprendido le da las gracias y se los come con agrado. Cinco minutos después, mi abuelita repite, el chofer vuelve a agradecerle el gesto y se come los cacahuates. Cinco minutos más tarde, la anciana viene con otro puñado. El chofer ya no puede comer más y le pregunta: -Dígame abuelita, es muy gentil de su parte atiborrarme de cacahuates, pero ¿usted no cree que, a lo mejor, sus cuarenta amigos y amigas querría también unos pocos?- ¡No se preocupe joven!, no tenemos dientes para masticarlos y sólo chupamos el chocolate que los cubre!
¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA!
Todo el público se descojonaba de la risa, empezaron las primeras toses y lagrimas. Lloraban tanto que parecían estar pelando cebollas peleonas.
Los primeros pañuelos -MOKITEX,-comenzaron a repartirse. Hipos, y casi no poder respirar ya empezaban hacer mella entre los presentes.
_Se encontraron mi hermano Luis y su amigo Fernando, este le dice a mi hermano: No sé qué hacer con mi bisabuelo, se come las uñas todo el tiempo.
Al mío le pasa igual, y le quite la manía en un momento. ¿Cómo? ¿Le amarraste las manos? ¡NO! Le escondí los dientes.
¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA!
Aquello ya tomaba tintes peligrosos, la gente lloraba, reía, tosía. Los primeros Pañales -EL NIÑO MEÓN,-se comenzaron a entregar. Las personas comenzaban a mearse de la risa.
El presentador Eduardito Ribera, estaba medio encorvado agarrado a la cortina del escenario. Las primeras cuadrillas de cruz roja, y médicos de la risa sin fronteras, estaban con sus batas blancas y botellas de oxigeno preparados y dispuestos para las emergencias.
Aquel pequeño hombre, estaba impasible, concentrado, serio, con cara de jugador de póker.
_ Un día mi madre se fue a la iglesia a confesarse
y aprovecha para hablar con el cura y le dice: Padre tengo dos loritas que lo
único que dicen es
-¡Somos prostitutas y queremos gozar!- Me da una vergüenza cuando van visitas a
mi casa y las loras lo único que dicen son esas palabrotas.
El padre le dice: No se preocupe, tráigame a las dos loras que yo tengo dos
loritos los cuales están muy bien educados, rezan y leen la Biblia.
Lo más probable es que los loros les enseñen cosas buenas. Mi madre le dice: Muy buena idea. Al día siguiente llega mi madre con las loritas y el cura le dice: ¡Démelas!
Las metió en la jaula con los loros que estaban rezando y las loras diciendo, -¡Somos prostitutas y queremos gozar!... En eso se levanta uno de los loros y le dice al hermano: ¡Deja esa Biblia y el rosario que nuestros rezos dieron resultados!.
¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA!
¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA!
Imaginaros ese teatro repleto de gente tirada por el suelo sin parar de reír, llorando, riendo, jadeando sin poder respirar.
El presentador con respiración asistida, medio morado. La cruz roja no daba abasto en bocas a bocas, y masajes cardiacos.
Entre jadeos y toses la gente gritaba -¡NO, NO, NO MÁS! ¡COFF! ¡COFF!-
_Para terminar, les dejare una historia muy hermosa y entrañable que le ocurrió a un antepasado mío.
Este anciano muere y va al cielo. Allí es recibido
por San Pedro.
¿Me puede decir cómo se llama? Pues, es que no me acuerdo.
A ver, le pondré algunos nombres, y me dice si le suenan. ¿Carlos? ¿Luis? ¿Juan?
¿Antonio? - No creo que no, ninguno me suena, aunque podría ser uno de esos. San
Pedro, desesperado, va a ver a Jesús. Al que le cuenta el caso del anciano.
Entonces Jesús acude a hablar con él. Mire, le
haré unas preguntas, intente recordar, ¿de acuerdo? El anciano asiente. ¿En qué
trabajabas? Creo que era carpintero. ¿Estabas casado? Creo que sí, era una
mujer muy buena, casi una santa, creo recordar. ¿Tenías hijos? Sí, uno, pero
era muy independiente.
Entonces Jesús llora de alegría, y corre a abrazar al anciano. ¡Papá, soy yo tu
hijo! Entonces el anciano llora también y exclama emocionado.
¡PINOCHO!
¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA!
¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA!
El final fue apoteósico, brutal. La gente tirada por los suelos, rojos, morados de tanta risa. Algunos de ellos comenzaron a caer muertos, la cruz roja y los doctores no daban crédito.
Para Eduardito Ribera, ese fue su último concurso como presentador.
Se lo llevaron con los ojos saltones y una risa dibujada de oreja a oreja.
El patio de butacas se convirtió en un campamento de la cruz roja.
Los desfibriladores sacaban chispas entre los pechos de la parroquia. Las bocas a bocas no paraban de regalar aire.
Por una punta del escenario salió el realizador del programa con los cascos puestos, jadeando, con un micrófono en la mano y en la otra un maletín con el soñado premio que hacía años no obsequiaban.
Llorando y encorvado con dolor de estomago -¡JA,JA,JA! ¡SEÑORAS Y SEÑORES! ¡JA,JA,JA!- Tengo el enorme placer -¡JA,JA,JA!- ¡BUFFF!
¡JODER! No puedo parar -¡JA,JA,JA!- De entregar el suculento premioooo
-¡JA,JA,JA!- para este pequeño gran hombre -¡JA,JA,JA!-
Quiere decir algo, está contento -¡JA,JA,JA!- ¡Joer! Que me meoooo
Agapito Comdón abrió la boca, y soltó un -¡GRACIAS POR LA OPORTUNIDAD!-
El realizador se puso la mano en la boca viniéndole arcadas por el mal aliento del pequeño concursante. -¡POR DIOS!- No puede ir al médico que le mire la halitosis.
-¡SI! Ya fui
-Y que le dijo
-Me abrió la boca, me miro con una linterna. Se vomito encima y me dijo que ya sabía cuál era mi problema.
-¡SI!
-¡SI! Resulta que como soy tan chiquito me queda el culo detrás de la campanilla de la boca.
¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA!
¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA! ¡JA,JA,JA!
-¡PLOF! -El pobre realizador fue la última víctima del impasible cómico.
Las luces de las sirenas juegan con la fachada del teatro. Ambulancias, carreras de sanitarios, policías. Nunca antes se recuerda tal drama cómico, con tantos accidentados por reír. Calle abajo se va diluyendo la silueta de un pequeño hombre agarrado a un maletín.
-HASTA EL AÑO PRÓXIMO, ¡JA,JA,JA!-
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