Interesante descripción, aunque preferiría terminar mi idea con la siguiente parte.
Pero es que las mejores travesuras se realizan en familia jajaja, espero la segunda parte de esta historia
Te sigo
Besos
¡Qué placer me propició esta lectura,Minerva!Entre la dulzura de la miel y la de la travesura...Muy bien contada,con diálogos intercalados de manera dinámica.Fue un gusto pasar por acá,Mine.Un beso muy grande...GABRIELA.
Hermoso... que bello relato, en una escenografía no del todo favorable has montado una escena tierna y càndida. Muy bien contado, amiga. 1 beso. CUNI
Amiga me hiciste recordar viejos tiempos cuando mi madre para saciar la hambruna de sus retoños salió de noche en busca de algo para alimentar a sus hijos, no encontrando nada y al pasar por una colmena de abejas le pego una patada y se trajo a casa los paneles de miel con algunas de sus abejas, la suerte de ella es que lo hizo en invierno y las abejas estaban adormecidas, no obstante no se libro de algún que otro aguijonazo, me gusto amiga, un beso CONEC
Qué bueno! Congratulaciones.
Minerva, entretenido relato , claro que tu bendición no la inmunizó contra las picaduras- mientras tu mirabas, ( chi- la amiguita).-. saludos omn.-.
Ah, mi Señor, las diabluras de la niñez me las hiciste recordar. Historia bien hilvanada, relato que se desliza tan suavemente que llegas al final del capítulo casi sin darte cuenta. Muy liviana, con humor suave y la inocencia de la niñez. Veremos que sigue, que yo sé lo que es la picadura de las abejas por examinarlas, ja, ¡Cómo chillé la primera vez! Un beso fraterno.
Excelente relato como de costumbre, lo haces ameno y fácil para el lector. Espero la continuación. Un abrazo
INTERESANTE RELATO, Y ATREVIDAS Y PELIGROSAS TRAVESURAS, RESULTA BASTANTE AMENO, IMAGINO QUE HABRA UNA SEGUNDA PARTE, DE LA QUE ESTOY IMPACIENTE POR LEER.
TE FELICITO.
CON CARIÑO.
TOMÁS