


| Escritor: | angla |
| Públicado: | 12/12/2008 |
Si miramos los ojos de todos los extranjeros que van a diario en el metro, si nos dedicamos unos minutos a dejar de leer nuestros libros (habito que admiro en este pais) y nos dedicamos a estudiar la fisionomia de nuestros vecinos encontrariamos mas historias fisicas reales que la que nos venden las editoriales y seguramente mas enriquecedoras.
De heroers esta escrita la vida, pero de heroes anonimos, unos huyen de la guerra,perseguidos por multiples circunstancias, madres que dejan hijos al cuidado de desconocidos, jovenes que vienen por ignorancia, padres buscando solucionar sus vidas....en fin....que es un martir?
Los heroes los veo a diario y por lo general de otros paises...
Un dia cualquiera, me encuentro sentada en el metro 10 con destino a mi trabajo en calle Princesa, estaban reparando una de las multiples paradas, cuando se abre la puerta de el vagon y entra un hombre moreno con un overol amarillo, casco blanco y en el cuello un simpatico chal, rojo, mustio; era mas que un chal un trapo que este hombre puso a buen servicio, llevaba en su mano un canasto verde de plastico de esos que usamos para las compras y en la otra una cuerdita que salia de este. El hombre no se sienta, sino que se para al frente de la ventana y se arregla con sumo respeto ese trapo que lleva atado a su cuello y lugo saca con sumo cuidado del canasto un carrito hecho de carton....en mi vida, he visto, un trabajo manual como aquel. Tenia de todo, hasta ruedas y sus puertas se abrian, que se puede pensar de los juguetes sofisticados que compramos para nuestros hijos, al ver a aquellla figura sencilla, pero que resplandecia con luz propia, simple y rica a la vez.
Pense en ese niño que pronto recibiria ese magnifico regalo, su carita y su sonrisa, que cuadro mas perfecto para un hombre engullido en un bocanal del metro haciendo su trabajo.
Una noche de esas que suele hacer un frio glacial en el mes de enero, tuve la oportunidad de ver la reaccion de varias alegres pasajeras, españolas todas, conversadoras y dichalacheras, cambiar de postura y callar al entrar varias musulmanas y hacirse del unico pasamanos desocupado de el vagon, sus miradas trataban de ignorar a las nuevas compañeras de viaje. Se sentia como el frio de afuera se iva apoderando de el vagon entero.
He tenido la oportunidad de viajar a varios paises y en carne propia he sentido el desprecio a mi raza. Fue en 1990 viajaba de Paris a Londres y por cosas de la vida me toco de compañera de asiento, una chica punk, llena de aretes, cabello rubio casi como el sol, rapado de un lado, ropa extravagante y negra....era el inicio de una nueva decada.
A mi en lo personal, me parecio llamativa y hasta valiente.
En el despegue, el avion coleteo de una forma violenta, que por mucha sangre fria que se tuviera.....te tenias que agarrar de cualquier cosa. Asi, que yo lo hice, me agarre del brazo de la sillla y sin querer me tope con su mano, que ella inmediatamente solto como si la hubiese tocado una llama de fuego y me lanzo una mirada fria y llena de escrupulos....bueno... pense.
Durante el viaje trate de no molestarla, me pegue a la ventana, pero asi son las cosas, el avion, a la media hora entro en una turbulencia que empezo a simbrar todo, a caerse el equipaje de todas partes, los gritos, la azafata que volaba textualmente por los aires con carrito de refrescos incluido y todo, me encontre ahogada y no entendia el por que. Miro buscando alguna pieza de el fuselaje que se hubiese incrustado dentro de mi para poder analizar mi situacion y me encuentro a la rubia disparatada y racista prendida a mi como garrapata. Por poco me lleva a el otro mundo. Cuando todo se calmo y deje dse sentir sus palpitacionesa de panico ahogadas con las mias que eran solo de sobrevivencia, se encontro con mi mirada, que ya hacia rato que habia dejado de ser de desconcierto para sacra esa parte maternal que siempre he tenido. No sabia la pobre chica, como afrontarlo. Me miro, yo la mire....se incorporo y me solto y voltio su mirada a el pasillo como si nada.
Seguramente, como yo, jamas olvidara ese incidente, solo espero que haya aprendido a valorar toda la raza humana. Al final todos vamos para el mismo hueco.
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