Todo comenzó caída la media noche, las agujas del
reloj marcaban las mil siento treinta horas; con paso decidido y firme el joven se dirigió
a su destino. Una noche oscura cubría los cielos, sin estrellas que la
adornaran; y con el viento frio soplando en su contra, como queriendo evitar su
partida.
Para él, todo estaba consumado, su cita estaba
pactada a las cero horas, no se veía confundido en su andar, con el ceño fruncido y la frente en alto cruzaba la
primera esquina. Hacia dos días que había llegado al pequeño pueblo; conoció a
su contacto por la red y lo condujo hasta este lugar para cumplir su deseo y
satisfacer sus más profundos sentimientos.
No había dinero de por medio, según su contacto solo una foto era suficiente para satisfacer
su alma, vengar su orgullo y recuperar su corazón; reviso su bolsillo para
percatarse del objeto, y con su mirada inconfundible siguió su camino.
No encontró a nadie por las calles; como un perro
fue olfateando el camino que lo conduciría a orillas del pueblo. La noche era
demasiado oscura, el silencio la hacia mas tenebrosa, con una linterna fue
alumbrando su camino, desacelerando su andar en medio de la oscuridad para
evitar tropiezos.
Con cada paso que daba, iba recordando las palabras
de su contacto, << tendrás todo lo que desees, con una pequeña oración a
media noche lo obtendrás todo de nuevo >> repitiéndose cada vez mas en su
interior.
Parecía no sentirse solo en medio de la noche; sin
duda la presencia de los ángeles enviados por su contacto lo presentía en su
ser, aun estando en una dimensión inferior al de ellos y sin poder verlos, los sentía
oscilar cerca de él. Su alma entregada a su deseo carnal lograba llevarlo cerca
de estas sensaciones.
Para muchos será solo energía vibrando en la quinta
dimensión y observando a nuestro mundo, pero él lo sentía como una presencia humana
siguiéndolo. No lo seguían para cuidarlo, querían hacerle daño pero alguien los
detenía.
Él joven seguía con mirada fija, en sus manos
estaba su futuro, aun podía cambiar de opinión; solo debía de dar un paso hacia atrás y
retroceder, nadie podía obligar su alma
a seguir porque alguien a quien los ángeles temen lo cuidaba de verdad, y
durante todo el camino le gritaba << no temerás al terror nocturno ni a
la saeta que vuele de día, caerán a tu lado mil y diez mil a tu derecha, mas a
ti no llegaran >>, mas su obsesión era mucha y a sus oídos no llegaban
estas palabras.
Cruzo hacia su derecha alejándose del camino, se
interno entre los arboles y llego hasta un lugar mas llano. Llego justo a
tiempo, el tipo gordo y canoso a quien había
contactado lo esperaba de rodillas quedando de espaldas a él, Se inclinaba besando el suelo, él
joven se dirigió hacia él, lo observo por un instante; __Estas listo?__ pregunto
el anciano, movió la cabeza indicando un si. De pronto el anciano se levantó colocándose
frente a él y le extendio la mano.
__No te extiendo
la mano para saludarte sino para que me entregues la foto__ le espeto el
anciano; el joven que había empezado a sudar busco entre su bolsillo la imagen
y la sacó; era la imagen de su amada, bella como una flor que flórese en
primavera. La observo por un instante antes de entregársela.
__Es hermoso lo que deseas__ murmuro el anciano, arrodíllate
y cierra los ojos, deja todo para mi. El joven sin decir una palabra obedeció al
pedido.
No duro mucho el acto, durante la oración el
anciano lo hizo jurar entregar su vida por su amada y cumplir con la misión que
se le pediría. Solo así podría cumplir sus deseos carnales.
Y al terminar la oración, el anciano se retiro sin despedirse,
pero antes le había leído las reglas del juego; él joven debía de llevar tres
almas y regresar al sexto día a obtener su corona y así poder obtener lo que
deseaba. Las almas debían ser féminas, tan bellas como su amada.
El mal husmea entre la noche cuando la mente descansa y el corazón late; atrapa las almas sin cuerpos. Y el joven al no dudar se entrego al abismo. Se sintió inútil un instante, pero como salido de un sueño se levantó y más fuerte que antes se retiro del lugar decidido a no fracasar en su misión.
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