Érase una vez un pétalo que debido a un fuerte viento de la flor se desprendió. Ligero como una pluma voló y voló por el cielo, hasta que en el marco de una ventana se posó. Una joven que lloraba desconsolada la recogió con delicadeza entre sus manos. Una lágrima cayó en el pétalo que de blanco a rojo intenso se convirtió. La joven lo cogió y entre las páginas de su diario lo guardó. Eran tantos los sentimientos escritos a su amado, que en el pétalo quedó impregnada la palabra "Amor".
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