Micaela ( aprenderá?)
Micaela disfrutaba caminar descalza por la arena, por el césped, sobre todo transportada por el aroma que desprendía recién cortado y con rocío en la piel.
Micaela deseaba ignorar olvidar el aroma del jazmín en los ojos del que ama.
Holgazaneando, en los balcones del bolsillo de un minuto, se perdió. Se pasó de parada recorriendo la sal de una lágrima hasta sus labios.
Micaela penetró en el bosque de lo oscuro del silencio hasta hundirse en su fango.
Ensayó, una y mil veces, los caminos para hallar fundamento a sus letras y fracasó en el intento (pobre Micaela).
Repasó los tonos de la voz (esa voz) buscando las huellas borradas por el agua del tiempo y la no memoria
y se sorprendió sonriendo
Ella omitió, en un descuido, registrar las mariposas jugando a ser insectos que se buscan y se alejan en circulares danzas de sortilegio místico. ¿Será que así, podría verlas nuevamente y disfrutar del espectáculo como si fuese la primera vez?.
Sus labios, olvidaron sobre la arena, el sabor de los besos capaces de eclipsar su razón florecida; para verlos nacer en cada nuevo roce
como si fuese ese: el primero.
Su piel ocultó la mirada al arrumaco
y no lo escribió
dejando en blanco la posibilidad de volver a ser acariciada como esa matriz.
Micaela fue adiestrando con ternura sus papilas para saborear el café recién madrugado en las primeras luces y se dejó cautivar por una taza de chocolate caliente en la más cruda de las tardes de invierno.
Sus oídos dejaron colgada de una rama los trapos mojados del sonido del arroyo
de la risa de los niños y la canción de cuna. Y podría gozar de la sinfonía
una
y otra vez
como si fuese la única.
Dejó, Micaela, la experiencia y las vivencias para no atesorarlas demasiado,
con el fin de revivir la original, no la copia.
No se encuentra en la repisa de sus ojos de celulosa nostálgica el trofeo postrero y mas reciente del encuentro hacia el extremo
porque desea inaugurar en cada colisión un nuevo pacto
y descubrir ... permanentemente...
Mica: no por lúbrica carnal, liviana y deshonesta, sino por sutilmente rústica, tenue y etérea
Ela: donna, fémina, orgullosa de serlo (¿y por qué no debería estarlo, aún con su pesada mochila de defectos?)
Micaela, Micaela
será tal vez que el tiempo, y su fiel compañero de años, la iluminen con la luz del amor que se tienen y ... y... ¿Acaso aprenderá a no aprender
para conservar su capacidad de asombro?
Una excelente prosa poética, cargada de sentimiwento intenso, metáfora de vida...excelente amiga.
Y es primordial no perder la capacidad de asombro.
Que las hadas te sigan dando vuelo en las letras.
Que bellas metaforas...y el final? ufff, ni que decir, realmente fue un placer volver a pasar por tus letras...un realato muy bien llevado...
Nos estamos leyendo
Besos
Es realmente linda, siento que lo había leido ya. Felicidades.
No puedo sustraerme al encanto, que me produce cada uno de tus escritos. Aplaudo una vez mas tu talento. Saludos.
Deliciosa esta historia escrita por el duende de la poesía.
Guadalupe de Santa Fe
Muy buena reflexión, llena de metáforas y bellas imágenes.
¿Acaso aprenderá a no aprender? Para no perder su capacidad de asombro. Para reflexionar. Muy bueno. Me encanto. Un abrazo
Uy, este te ha quedado magnifico, encantadoras metaforas, mucha reflexion, tu historia se oye casi como un suspiro de la consiencia que invita a naufragar por tus letras de aqui para alla, excelente amiga, me ha llegado profundamente, bellisimo...