Mi fusil (2)

Categoría(s): Historia, reflexión, metáfora

 

Después de tantos días llegué por fin a casa. Cansada. Desconcertada. Lavé mis pies y los introduje en un calzado cómodo, en mis viejas y suaves zapatillas de peluche. Antes los unté bien y los masajeé con crema hidratante. Encendí la chimenea y me senté cerca a ver crepitar las llamas mientras agradecía su calor.

 

De pronto algo se ofreció a mi vista, sobre la mesa, allí reposando, como esperando mi regreso cual fiel amante, mi fusil, allí estaba. No me agradó encontrármelo entre mis objetos. Sí, ya sé, él es uno de ellos, pero yo ya no lo quería. Es cierto que me había acompañado montones de ocasiones que, incluso, no hubiera podido pasar sin él más de una vez. Pero ahora, ahora yo ya no lo quería.

 

Sin embargo no lo traté con desprecio. A pesar de que mi intención era dejar reposar a mis pies todo lo posible, me levanté del sillón, lo agarré entre mis brazos, en recuerdo de los buenos tiempos compartidos, pero le hice saber que ya no lo necesitaba, que, a partir de ahora prescindiría de él, que ya no lo usaría más.

 

Con cuidado lo limpié, lo engrasé y lo guardé en su lugar correspondiente dentro de la vitrina del salón. Y le dije adiós para siempre. Pero no me deshice de él, no quise alejarlo de mí. No se trataba de olvidarlo, no. Se trataba de que, cada vez  que lo viera recordara que no debía usarlo, que estaba mejor reposando como si fuera un trofeo, como un recuerdo que uno conserva cuando no quiere olvidarse de algo.

 

Recordaba a mi compañero de viaje y me preguntaba qué sería de él... Ya no podía volver atrás, ya no podía deshacer lo hecho, desandar lo andado... Pero sabía que no estaría herido de muerte.

 

Volví al sillón, me recosté, me puse cómoda... Poco a poco me fue invadiendo el sueño... Recordé que fue él quien forcejeó conmigo y entre los dos, sin querer, apretamos el gatillo.

 

Comprendí que para apretar el gatillo era necesaria un arma. Si no la portaba conmigo nadie me incitaría a apretar el gatillo. Pero también comprendí que para continuar mi camino debería buscar compañeros de viaje que no me incitaran a apretar el gatillo, aunque no llevara el fusil. 

 

 

Registrarte y comentar la historia

Comentarios:

Escrito por: Renanalvarez       05/08/08 04:29
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Reminiscencias que va calando los sentidos, y que viene la vida siendo protagonista en el devenir de la vida.
excelente texto amiga
saludos
Martín
Online
Escrito por: sumysel       31/07/08 19:39
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Excelente, amiga!...como siempre nos tienes acostumbrados.
Es sin dudas, tal como la primera parte, un texto lleno de metáforas en el que cada uno, le dará su propia interpretación. Pero que sin dudas, todas estarán bien.
Coincidirán que siempre habrá recuerdos (quedan en el chips de nuestro disco duro) y aunque ya no produzcan nada en nosotros, están allí para que los recordemos. Buenos, para alegrarnos el alma y "malos" porque eso nos hizo valorar otras cosas y nos hicimos fuertes.
Un beso enorme para tí, Avecita. Te quiero.
Páginas: 1

Imprimir

Enviar historia
© Historias, poemas y otras contribuciones pertenecen al autor, el resto pertenece a Escribe Ya.
Condiciones    -     Privacidad    -     Acerca de Escribe Ya    -     Anunciar    -     Publicar poesía