MI CREL FORTUNA

OH MI CRUEL FORTUNA

Fortuna

OH mi cruel fortuna, mi doncella cambiante como la luna-apareces totalmente frente a mi o desapareces sin deja rastro-grito en mi habitación-haces mi vida tan detestable-tomo mi chaqueta y me voy a la taberna-cuando tu pasas entristeces los sentimientos de los hombres fuertes, solo para llenarte de satisfacción-murmuro-ella se sienta en la mesa y saca un mazo de catas y empezamos a jugar, y a apostar.
Y digo-me atormentas en la mesa de juego-ella se va con todo (mi cartera, mí celular y mi camisa) ella pasa y la multitud exaltada por su belleza y su maldad
Regreso y veo que los ricos y los pobres se derriten como el hielo ante su presencia cuando ella se comporta cruel y vacía en el vicio de las cartas
Por ella termino enfermo y la comparo con un fragmento de una canción: La pobreza y el poder
se derriten como el hielo.
Ante tu presencia.
Una rueda girando es lo que eres,
si está mal colocada
la salud es vana,
siempre puede ser disuelta,
eclipsada
y velada;
me atormentas también
en la mesa de juego
Pero otro día término siendo tu más fiel esclavo
Y siempre esto a tu servicio y un tiempo después termino lejos de ti diciendo- El destino de la salud
y de la virtud
está en contra mía,
es atacado
y destruido
siempre en tu servicio.
En esta hora
sin demora
toquen las cuerdas del corazón;
el destino
derrumba al hombre fuerte
que llora conmigo por tu villanía.
E intento consolarte con obsequios pero con ojos rebeldes te los llevas y  termino ofensas de mi Fortuna
Y lloro porque mi fortuna me ofende
Y grito-Lloro por las ofensas de Fortuna
con ojos rebosantes,
porque sus regalos para mí
ella rebeldemente se los lleva.
Y acostumbraba sentarme a su lado con coronas de flores que ella me ponía.
Pero ahora otro hombre es subido a la gloria mientras yo caigo apenado y desolado gritándome- La rueda de la Fortuna gira;
un hombre es humillado por su caída,
y otro elevado a las alturas.
Todos muy exaltados;
el rey se sienta en la cima,
permítanle evitar la rutina
ya que bajo la rueda leemos
que
Hécuba es mi reina.
Y me despido por siempre de ella.
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