Soledad era una mujer de principios; de niña eso fué lo que le inculcaron sus padres.
Creció creyendo en el romanticismo, en la pareja, en el matrimonio; se casó para tratar de olvidar un amor que la lastimó, poco a poco la convivencia en pareja, los hijos, fueron suavizando aquel recuerdo.
Sin darse cuenta, a medida que pasarón los años todo fué cambiando,algo extraño le sucedía, sentía algo dentro de sí que no atinaba a comprender.
Soledad quería algo distinto en su vida, quería renacer, disfrutar, aventurar.
Un día, una noche cualquiera, comprendio que aquello que ella sentía en su interior, en su ser, no era más que el vacío que se siente cuando algo falta y no sabes que es o por qué?. La vida comenzó a cambiarle y todo se cubrió de gris, rindiendole honor a su nombre.
En el trabajo buscó cobijo, consuelo, vivía para él, hasta que una tarde un nuevo amor, tocó a su puerta, una puerta que no se atrevía abrir por miedo, por serle fiel a sus principios, ¿como cometer tal desatino, si ya tenía dueño?, pero el vacío, las ganas de vivir algo distinto o el deseo de probar, de aventurar pudo más y sin menos pensarlo se enrredó en una pasión tal que le cambio la vida y le avivó las ganas; ese vacío poco a poco se fue llenando con un nuevo amor de juventud desbocada y todo en ella cambió y la vida se le pinto de colores, cual arcoiris en una tarde de lluvia después que escampa.
Soledad ya no era la misma, su mirada era distinta, había un brillo diferente en su mirada, el brillo del amor tormentoso, con ansiedad, con necesidad, con pasión, eso sentía ella por él, que aveces no estába y ella sin derecho a exigir y ¿como hacerlo?... si tenía dueño, solo de ese amor podía esperar, momentos, puesto que no hay un futuro, hay barreras que los separan, mas por ella que por él, tiempos distintos, ideales, gustos y la más fuerte de todas: los hijos.
Soledad, sólo pretendía, ser feliz- así de cualquier modo- la rutina acabo con sus ilusiones de mujer y busco desesperada una salida , que talvez, no fué la mejor, la correcta.
Vivió entre dos aguas, sintiendo confusión, culpa, miedo, a sabiendas que tarde o temprano, llegado el momento, su amor de juventud, terminaría y volvería a ella el vacío que por tanto tiempo le acompañó y al cual esta resignada.
|
Imprimir |
Enviar historia |
