Calle, calle oscura, en aquel lugar me encuentro observando a la indefensa víctima. Su cabello es como oro, un oro delicioso que me atrae, me reprime y me transtorna.
Le vengo observando hace un par de días desde mi persiana dañada que tiene tantos huecos como esponja.
pero le encuentro solo a la medianoche, miro su rostro y su cuerpo. Mis ojos le desvisten y mi cuchillo espera, el callejon es inseguro y el está borracho, me acerco fuertemente, caminando en el pasto pensando como y cuando pasaría.
Pero mi víctima camina lento y si me acerco no podré abrazarle es un poco agresivo. Se desmaya en el poste, mi oportunidad es cercana. Me acerco y le quito la chaqueta y lo arrastro a mi casa.
Parece una buena victima esta vez.
|
Imprimir |
Enviar historia |
