MEMORIAS DE PRIMAVERA.

 

Estaba una en lo más alto de una pequeña colina, sentado sobre una tersa  roca, observando el vasto firmamento; también viendo volar  a las aves cerca de las sinuosas nubes. Se había dado la  transición entre el invierno, y el verano, momento climatológico en que el invierno declina y ya se sienten las primeras manifestaciones de la Primavera: las semillas rompen su envoltorio para crecer hacia la luz, las hojas y las flores estallan en las ramas para regalarnos ese color Verde, característico de este periodo, las primeras flores en los árboles del campo...era el mes de septiembre.

       Mi forma de mirar cambio de improvisto, de lo diagonal hacia lo horizontal, al percibir en aquel escenario un espectáculo, que me emocionó y me gusto más que cualquier show o caricatura que por entonces acostumbraba ver por la televisión. Percibí que por todo el horizonte donde minutos antes el sol se despedía sollozo de este día, que para mañana sólo iba a ser cenizas de un pasado que partió  y jamás volverá. Pasaban cosas exóticas para mis pupilas, será porque nunca antes me había puesto a contemplar el firmamento de la forma que en ese instante lo hacía o será que era por la estación, una tenue tonalidad de naranja  y violeta, el   color   naranja me hizo recordar mucho a esa  mezcla de rojo y amarillo que cuando era pequeño y estaba en mi modesta escuela, la maestra en la hora de educación artística con mucho ahínco nos recordaba que era un color primario.

        Esos colores de naranja y violeta eran genuinos del ocaso o mejor dicho es la huella del sol sobre la arena del infinito que en su partida nos deja al caminar a otros continentes, es un ocaso  que se percibe en todo el horizonte. Yo miraba, miraba…, mientras más lo  hacía más pasmado y absorto me quedaba y el corazón derrapando en el tobogán de la emoción, una emoción casi comparable a que cuando era niño por las tardes alborotado salía a jugar fútbol en el campito cerca a la plaza de mí casa.

       Era una de esas tardes que además se respiraba una tranquilidad muy misteriosa, como si todo allí estuviera petrificado o como si se descansara de arduo trabajo realizado incansablemente durante el día, sólo se escuchaba un sonido casi tan imperceptible al oído como el grito de una hormiga, era  un arroyo de agua cristalina que fluía lentamente sobre una alfombra verde cubierta de hierbas y flores muy aromáticas un paisaje que solo se logra apreciar en la estación de primavera. Era la primavera en todo su esplendor todo allí era hermoso, el sonido del agua, el trinar de las aves, el palpitar del viento que rosaba mis mejillas.

         Podía sentir como los elementos de la naturaleza y más en la primavera que por entonces vivía, son necesarios en los ciclos de vida del hombre y del universo, que si ella faltara, la vida no sería completa en ningún ser viviente.

 

        Escuche el canto de un búho, que si hubiera sido otro el escenario donde me encontraba me hubiera invadido el temor; pero allí nada de eso ocurría, el búho seguía alborotando el ambiente parco de ese lugar; pero lo que en realidad el canto del búho quería transmitir era, que la noche caía  súbitamente sobre mí, y yo que no me daba cuenta; luego de un par de cantos más volví en sí y percibí  que ya obscurecía, lentamente me puse de pie; luego de un largo sosiego que me impactó y causó un gran estupor en mi corazón, me eche andar con el firme propósito de llegar pronto a mi afable  hogar donde me esperaban mis padres y mi hermanita.

      Fue una tarde tan bonita donde la primavera iniciaba que sigo recordando ese momento como si fuera ayer y cuando me pongo a dormir casi siempre me transporto a aquel mágico lugar.

Registrarte y comentar la historia

Comentarios:

Escrito por: Oscarhugo       30/06/10 19:42
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Son momentos mágicos y maravillosos contemplar esos atardeceres, donde uno siente con fuerza ser parte de la naturaleza. Bello texto que trae muchas reminiscencias.
Felicitaciones por la belleza con presentas esta contemplación.
Páginas: 1

Imprimir

Enviar historia

Enviar a Facebook
© Historias, poemas y otras contribuciones pertenecen al autor. El resto pertenece a Escribe Ya.
Condiciones    -     Privacidad    -     Acerca de Escribe Ya    -     Preguntas frecuentes    -     Enlaces    -     Anunciar    -     Publicar cuentos