Mea Culpa -ab imo pectore- (cap. 10: la confesión) -PARA ADULTOS-

Categoría(s): Mea Culpa, Ciudad Mágica

Hasta que al fin estoy libre de la condenada tesis y soy Lic. en Idiomas Modernos :D pude dedicarme a seguir esta nueva temporada de Ciudad Mágica.

Esta vez las cosas se irán complicando más y más: los Spinning Brothers y Dreams Live tratarán de librarse del yugo de GiantDrop, aun si ello implica hablar de asuntos que tal vez pondrían en peligro su estadía en el parque.

Advertencias de rigor:

1- TODOS los personajes y la trama de esta historia son de mi total y absoluta propiedad.

2- Esta historia contiene Yaoi. Si, Yaoi, llámese dos hombres guapos danzando horizontalmente en una cama. Si no les gusta ¡NO LEAN!

3- Críticas... Hechas de buena manera, y constructivas. Críticas hechas de mala manera (Llámese con groserías) así como con pequeños dejos de “superioridad”, serán desechadas, por muy certeras que hayan sido. No tengo paciencia con los sabelotodos que vienen a criticar a los demás con aires de superioridad y condescendencia, como si lo supieran todo. Es muy desagradable. Así mismo, rectifico además que cualquier crítica que implique un juicio directo o indirecto contra la mentalidad, orientación o lo que sea de la autora, en el mejor de los casos, será ignorada y en el peor de ellos, burlada con todo mi sarcasmo.


¡Diviértanse!

Selene18 “The Spicy” Darkside & Zuster


Mea Culpa -ab imo pectore-

Capítulo X: la confesión.

Al día siguiente, los tres discos giratorios se habían despertado muy temprano para discutir su plan contra GianDrop y así librarse de su espantoso yugo.

— ¿Estás seguro de esto? —preguntó SpinBall; realmente le aterraba la sola idea de ir voluntariamente y contarle a la Manager todo lo acaecido en Francia… ¿y qué pasaba si los veía mal? ¿Y si ya había oído hablar de ellos? No era tan sencillo, por Dios.

Por otro lado, Dreams Live no dejaba de mirar a los dos hermanos: primero, le habían confesado algo que jamás había esperado que fuese cierto: su relación incestuosa. Dreams Live recordaba haber leído algo en los periódicos de Francia, pero acostumbrado como estaba a la falsedad de la mayoría de los chismes faranduleros, pensó que simplemente era publicidad exagerada.

No obstante, no era humanoide de condenar a otro humanoide; no lo había hecho con aquel par de torres abusivas, menos lo iba a hacer con dos discos giratorios amigos, y que eran mil veces más dignos de un trato respetuoso. Después de todo, ellos no buscaron jamás lastimar a nadie con su relación, a diferencia de GiantDrop y MegaDrop, que parecían tener hambre de dolor ajeno a cada momento.

—Sí, petit. —contestó SpinFly —No podemos seguir sometidos al yugo de GiantDrop, y algo me dice que la señora Manager nos escuchará sin juzgarnos.

Le echó una mirada a Dreams Live, quien sería el intérprete, ya que conocía a la perfección el español y el francés.

—Gracias por ayudarnos, Dreams. A cambio te ayudaremos en todo lo que necesites. —le dijo el mayor, tomándole de las manos —Luego de esto, tendremos libertad para actuar, y si quieres te ayudamos a denunciar a GiantDrop.

—No será necesario. —murmuró Dreams Live, con una sonrisa triste —Todo lo que quiero es volver a ser yo ¿entienden? Sólo quiero tener amigos y no volver a pasar más por esto.

SpinBall sonrió. Por un momento se sintió identificado con Dreams Live: ambos tenían en común aquella falta de malicia y odio que solía caracterizar a la mayoría de los humanoides. Además, eran de aquellos que mientras los dejaran en paz para siempre, no habría problemas.

—Yo también desearía lo mismo, Dreams. —contestó SpinBall, y tomó la mano de su hermano mayor —Sólo quiero tener amigos y ser feliz con mi hermano. Es todo lo que me importa en mi corta vida de humanoide.

—Pues chicos, la realidad no es tan linda como parece…— argumentó SpinFly, solemne —Las torres de caída libre son vengativas y rencorosas. Cada ofensa que les hagas es una que pagarás con un precio alto. Y esos dos no cesarán hasta hacernos “pagar” las ofensas que les hicimos.

— ¿Huir de su yugo es una ofensa? —preguntó Dreams Live.

—Para ellos, si. —contestó SpinBall, bajando la mirada; se sentía muy deprimido ante el panorama que se les presentaba.

—GiantDrop es una persona muy triste. —dijo Dreams Live, sin mirar a sus homólogos —Se cree fuerte, pero en realidad, es débil. Se apoya sobre su compañero para tener fuerza.

Recordó nuevamente cuando estuvo con ellos en su habitación; era su imaginación, ¿o los ojos azules de aquella torre miraban con cierta cautivación a MegaDrop? Parecían arrebatados cada vez que el pelirrojo hablaba o se movía. Fuese lo que fuese, todo indicaba que MegaDrop podría ser su punto débil.

—Cuando yo hablé con él, me di cuenta de tantas cosas. —explicó el humanoide moreno, a media voz —Viene de bregar en una Alemania nazista, donde los humanos lo engañaron y chantajearon.

—Pero nosotros no tenemos la culpa de sus traumas, Dreams. —contestó SpinFly, sin vacilar —Es lamentable lo que cuentas, pero estamos ya en el siglo veintiuno, y nosotros no tenemos la culpa de esos infortunios e infamias.

—Ciertamente. —corroboró SpinBall —El que nos chantajee con la pérdida de nuestro hogar es simplemente algo infame y cruel. Nosotros tenemos derecho a ser felices, aunque el mundo piense que no debido a nuestra relación.

Dreams Live bajó la mirada; sentía una punzada de envidia, ya que por un momento, deseaba tener quien lo acompañara, sin importar quien: hermano, primo, o incluso amigo. Una lágrima subrepticia corrió por su mejilla morena. Dios, los envidiaba, y demasiado.

—Ustedes se tienen uno al otro, pero la única persona que me quiere no está conmigo ya. —gorjeó el humanoide moreno —Me siento solo ¿saben? Indescriptiblemente solo, y todo lo que quisiera es volver a los brazos cariñosos del señor Jacques.

Mereces estar en un sitio seguro y no corriendo peligro a manos de terroristas o de oficialistas del gobierno… hoy en día están dispuestos a matarte por lo que sea, y eso no lo permitiré.

Los hermanos rodearon a Dreams Live y lo abrazaron entre gorjeos; en ese momento no cabían los celos el uno con el otro, simplemente estaban ocupados confortando a su colega, que lo estaba pasando quizás aun peor que ellos.

— ¿Y por qué no le dices a la Manager para que vuelvas con Jacques…? —preguntó SpinBall, inocente.

—El señor Jacques dice que estoy más seguro aquí, porque estoy con los de mi especie, y no sujeto a ataques de terroristas. —explicó Dreams Live, entre gorjeos roncos —Pero lo que nunca supo es que aquí corro tanto peligro como a su lado…

«Y cuánta razón tiene…» pensó SpinFly «Sobretodo con torres humanoides cerca. Se nota que el embajador no sabe nada sobre la complicada vida de un humanoide…»

—Te ayudaremos, Dreams. —dijo SpinBall —Seremos pequeños, pero algo podemos hacer.

SpinFly se puso en pie, con gesto decidido.

—Hablaremos con la Manager y también le contaremos lo ocurrido contigo…

—No, SpinFly…— negó Dreams Live. De repente, se vio recordando la cruel dentellada de MegaDrop, y su terrible amenaza proferida entre aterradores rugidos:

Le haces algo a GiantDrop y escríbelo, Dreams, gozaré arrojándote desde lo alto de la rueda de la fortuna…¡Y por mucho poder que tu papacito tenga, no podrá resucitarte!

—Yo me comprometo a ayudarlos a ustedes con la labor de intérprete. No tienen que hacer nada por mi, excepto acompañarme. Ya se los dije, sólo quiero rehacer mi vida.

«Dreams está traumatizado más allá de lo razonable…» pensó SpinFly, negando para sus adentros «Además que MegaDrop lo amenazó con la muerte, y francamente, lo creo capaz de eso, y dudo que le importe lo que ocurra después. Alguien que pierde el alma no suele preocuparse por las consecuencias de sus actos. »

—De acuerdo, si así lo decides, respetaremos tu decisión, Dreams Live. —concedió SpinFly, en tono conciliador. Tomó un pañuelo y le secó el rostro a su homólogo.

— ¿Vamos con la Manager?

Dreams Live asintió, levantándose. Al menos se sentía bien ofreciendo apoyo y siendo útil a aquellos que también habían pasado la misma situación a manos del mismo abusivo.

«Como eres alguien triste, también me has convertido en uno igual a ti, GiantDrop.» pensó Dreams Live, mientras caminaba junto a los Spinning Brothers rumbo a la oficina de la Manager del parque.

***********************

— ¿Señorita Louise? —preguntó Dreams Live, asomando la cabeza por el quicio de la puerta — ¿Podemos pasar? Necesitamos hablar con usted.

La mujer —bastante extrañada— asintió y les indicó que tomaran asiento; su mirada impersonal, oculta por dos enormes gafas, recorrió a los tres humanoides que la miraban con mucha seriedad.

— ¿Y bien? ¿En qué puedo ayudarles? —inquirió la mujer. Fue entonces cuando Dreams Live tomó la palabra.

—Verá, señorita Louise, SpinFly y SpinBall tienen que contarle algo, pero como aun no dominan mucho el español, me han pedido que sea intérprete para que usted comprenda bien.

—Bien, de acuerdo, Dreams Live. —contestó Louise, algo impaciente e inquieta ¿qué sería lo que le iban a decir? —Aunque te pediría que mejor tradujeras lo que yo digo en español para que ellos entiendan. Comprendo a la perfección el francés hablado, pero yo no puedo decir ni una sola palabra.

Dreams Live tradujo lo que dijo la Manager a los dos hermanos, y éstos asintieron. Entonces fue SpinFly quien comenzó a hablar, pero con cierta pausa para asegurarse que ella comprendiera bien. Era importantísimo evitar cualquier malentendido.

—Verá, señorita Louise, hay algo que no le hemos contado, y es la razón por la cual llegamos a este parque; no, no, me refiero a la VERDADERA razón por la cual estamos aquí. —SpinFly tragó en seco y prosiguió —La verdad, nosotros venimos huyendo de Francia.

Por un momento, la Manager se sintió abrumada por esa afirmación; ¿huyendo de quiénes? Se preguntaba para sus adentros. Sin embargo, asintió, aparentando serenidad e instó al humanoide para que siguiera.

—Resulta que en Francia, dijeron que mi hermano y yo tenemos una relación incestuosa, señorita. —dijo SpinFly, bajando la mirada por un momento, temeroso de ver la expresión de la mujer —Alguien nos vio besándonos, y armaron un follón de tal magnitud que ningún parque nos quería aceptar.

Entonces, se hizo el silencio entre los cuatros; Louise intentaba digerir lo que acababa de escuchar ¿acaso esos dos hermanos tenían una relación de pareja? ¿No estarían bromeando con ella? La mujer se rascó la cabeza, en un gesto de perplejidad.

—Déjenme ver si entendí. —dijo lentamente. —Ustedes dos son pareja, y la gente de su antiguo parque los vieron besuqueándose, y armaron un escándalo de dimensiones épicas.

Dreams Live tradujo rápidamente para los hermanos, y SpinFly respondió:

—Así es, señorita. De hecho, el escándalo fue tal que los periodistas nos acosaban con preguntas, y la noticia fue difundida por periódicos, radio e incluso la Internet. —relató el humanoide, bastante compungido. —Mientras que los parques aborrecían nuestra presencia, la prensa nos perseguía a donde sea que fuésemos.

—Si no lo cree, puede buscarlo por Google. —afirmó SpinBall, con voz ronca —Le saldrá la noticia en los principales websites de la prensa francesa.

Louise intentó a duras penas salir del shock que le producía saber que tenía a dos incestuosos en su parque. No sólo eso, tenía a dos prospectos de criminales, huidos de la ley y de su país.

—El hombre que los trajo aquí; ¿él sabe lo que ocurre entre ustedes dos?

Dreams nuevamente tradujo para los hermanos.

—Si, señorita Louise. —asintió SpinFly —Y fue la única alma caritativa que se ofreció a darnos una mano, ya que nadie más no quería.

Entonces la buena Manager se vio en una tremenda encrucijada. Ella no era persona de negarle refugio a humanoides necesitados; su meta siempre había sido acoger a estas criaturas y darles un hogar cálido y seguro. Fue lo que se propuso desde que tuvo a Cargoy y a Foot Loose, una pareja de martillos humanoides. Vislumbró fugazmente la foto que se habían tomado los tres frente a la rueda de la fortuna, y que ostentaba en la esquina de su escritorio.

—Antes de emitir mi juicio, tengo una pregunta muy importante para ustedes, y exijo que me la respondan con sinceridad, porque de esto depende su estadía aquí…— Dreams Live fue traduciendo en francés para que los hermanos fuesen comprendiendo — ¿Existe una evidencia FÍSICA de que ustedes se besaron? ¿Alguien les tomó fotos, o simplemente una persona los vio y armó el escándalo?

SpinFly carraspeó, porque sabía que esto iba a ser realmente difícil de explicar y que la mujer lo creyera: una jodida vieja, jefa de bedeles del parque, los había visto en un rincón mientras se besaban, y la muy puta fue a formar el maldito escándalo.

—Sé que usted no puede creerlo del todo, pero resulta que fue una anciana que nos vio besándonos. Esa… —iba a decir “vieja puta” pero se abstuvo por respeto a la mujer —Esa señora nos conocía, ya que era jefe de los bedeles del parque, usted sabe, esa gente que limpia las instalaciones. Bueno, el caso es que la señora nos vio y comenzó a regarlo todo.

—Y cuando nos despidieron esto terminó de estallar, debido a la fama, tanto nuestra como la del parque. Así fue como la noticia voló hasta la prensa…— explicó SpinBall, cabizbajo —Y por eso, por muchas portadas y fotos que hubo de nuestro caso, nunca hubo foto ni nada de lo que realmente hicimos, así que aprovechamos de negarlo todo cuanto pudimos.

—Pero la gente es terca, señorita Manager…— prosiguió SpinFly —No les bastaba nada, sólo querían tomarnos fotos. Los malditos periodistas nos perseguían, teníamos que andar camuflados con ropas que ocultaran nuestras caras, porque nunca, nunca faltaba el que diera el chivatazo para que la prensa nos encontrara. Fue un cuento de nunca acabar…

La Manager escuchó esto último en silencio, y fue lo que contribuyó a tomar una decisión algo arriesgada, pero que valía la pena si sabía manejar las cosas con discreción: dejaría quedarse a los hermanos, siempre y cuando respetasen sus condiciones al pie de la letra.

Después de todo, recordaba un caso similar de otro humanoide, Zipper, quien había llegado exiliado de España porque la policía lo estuvo buscando. Si fue capaz de mantenerlo aquí sin problemas, estaba segura que podría lograrlo con SpinFly y SpinBall. Sin embargo, quiso salir de dudas:

—Cuéntenme algo: si no hubo evidencia de lo suyo, imagino que entonces pudieron esquivar a la policía ¿no? Porque recuerden que el incesto aquí en la tierra, es ilegal. La gente va presa por este tipo de actos.

Mientras Dreams Live traducía para los hermanos, se preguntó hasta qué punto la gente podría llegar a ser cruel; él había leído del caso, pero pensaba que sólo eran inventos de la prensa amarillista, porque precisamente le había sorprendido que hablaban mucho y no mostraban evidencia del supuesto beso que se dieron. El señor Jacques le había explicado —entre risas— que la prensa exageraba e incluso mentía algunas veces.

“Y si fuera cierto…” le había dicho el embajador “entonces ellos dos estarían en prisión instantáneamente. No andarían campantes yendo de un parque a otro”.

—De hecho, si pudimos explicar a la policía que no hubo tal cosa. No tenían evidencia física, así que no podían acusarnos. Además, dijeron que un “asqueroso beso” entre hermanos no era suficiente para ponernos de una vez en la cárcel, pues no habíamos cometido abuso sexual ni nada por el estilo…— explicó SpinFly, recordando la expresión burlesca de algunos de los oficiales, mientras ellos dos intentaban decirles cómo habían ocurrido las cosas. —De modo que nos terminaron dejando en paz… más ése no fue el caso de la prensa, porque siguieron hablando, aun si no teníamos problemas con la ley.

Aquello alivió profundamente a la Manager; podrán haber huido de un escándalo pero mientras que eso no involucrara a la ley, las cosas se podrán manejar mejor. Exhaló un largo suspiro mientras bajaba la mirada, pero en un gesto pensativo. Los tres humanoides aguardaban tensos y expectantes, ya que de esa mujer dependía su futuro y su hogar.

«Bien, supongo que no hay problema en mostrar una actitud tolerante, porque al fin y al cabo, estos hermanos no expondrán sus cosas en público.» pensaba Louise, aun sin levantar la mirada «Y mientras no sea de dominio público ni dañen a nadie, no veo por qué impedirles quedarse.»

Finalmente alzó la mirada y encaró a los tres humanoides. Carraspeó un poco y balbuceó en un pésimo francés.

—Ustedes poder quedarse aquí en parque. —dijo la mujer.

Los hermanos estuvieron a punto de abrazarse, en un arrebato de alegría, pero se contuvieron no sea que fueran a molestar a Louise. La mujer les hizo un gesto para restarle importancia, y luego les dijo lo siguiente en español:

—Pero deben observar unas cuantas condiciones para que todo salga bien, señores humanoides. —Dreams Live iba traduciendo a medida que la Manager hablaba —Primero que nada, su relación debe quedar en ESTRICTO SECRETO. Nadie más debe saber lo que ocurre entre ustedes. Esto es para vuestra protección, y la nuestra, porque ambos tenemos reputaciones que cuidar.

«Claro» pensó SpinFly «Esa es totalmente sine qua non.»

—Y esto implica cero demostraciones de afecto que puedan comprometerlos. Sólo pórtense como simples hermanos y todo saldrá bien. —dijo la mujer —Por mi parte, si alguien me hace alguna alusión o chisme malicioso sobre ustedes, haré oídos sordos. Y me encargaré que el personal también haga oídos sordos, a fin de que no se riegue nada que los pueda perjudicar.

Terminado de traducir esto último, SpinBall miró con atribulada preocupación a Louise:

— ¿Eso significa que también los control masters sabrán lo nuestro?

—No, no y más no. —dijo la Manager, haciendo gestos de enfática negativa —Simplemente explicaré que si alguien dice algo sobre ustedes, que es una mentira malintencionada hecha para atentar contra su reputación como humanoides. Solamente ustedes y yo sabremos la verdad.

Ambos humanoides respiraron aliviados cuando escucharon esto último. Sin embargo, SpinFly pensó que, aunque arriesgado, era mejor avisarle a la señorita Manager de GiantDrop:

—Ehh, señorita, una última cosa: hablando precisamente de chismes malintencionados…

La Manager miró al humanoide, entre intrigada y algo sorprendida; «Más sorpresas no, por favor…» pensó.

—Resulta que tenemos un problema serio con GiantDrop…— explicó SpinFly —un día, él estuvo espiándonos y descubrió lo nuestro; entonces nos chantajeó diciéndonos que si no accedíamos a sus deseos, nos delataría con usted para que nos echara del parque…

Louise se quedó fría y sorprendida; ¡ahora GiantDrop andaba causando problemas! Se llevó la mano a la frente, mientras pensaba qué diablos haría con esa condenada torre camorrista, ya que estaba harta de recibir quejas y más quejas de parte de clientes y otros humanoides que sufrían bajo su yugo. Recordó los tranquilizantes para elefantes que guardaba su padre —quien solía cazar en África— y pensó que tal vez ya era momento de usarlos, pero demonios, no quería. No quería, por Dios.

—Bueno, hablaré con Xavier para ver qué haremos con él. Gracias por hacérmelo saber…— dijo, alzando la mirada y tratando de guardar su compostura —Por ahora, prefiero ocuparme de ustedes: mantengan una conducta normal en público y limiten sus relaciones cuando ya estén encerrados en su cuarto ¿de acuerdo? Nadie más tiene por qué enterarse.

 —Tenga cuidado. —advirtió Dreams Live —Si las torres humanoides son peligrosas para nosotros los humanoides, lo son aun más para los humanos.

«No tienes qué decírmelo…» pensó la mujer, recordando los reportes que obtuvo durante las primeras semanas de estadía de MegaDrop.

—Retírense tranquilos. Aunque no comparto ni acepto el incesto, supongo que mientras eso quede confinado a su intimidad y no hagan daño, puedo hacer la vista gorda. —concluyó la Manager, con una sonrisa entre cansada y algo hastiada. —Eso sí, recuerden lo que les dije, o estaremos en problemas muy serios.

Rápidamente Dreams Live tradujo para los hermanos, y éstos sonrieron agradecidos.

—Se lo vamos a agradecer de todo corazón, señorita Louise.

La mujer les hizo otro gesto de restar importancia, y sonrió ahora con cierta vaguedad, mientras los observaba retirarse…

***********************

Media hora después que los Spinning Brothers y Dreams Live se retiraron, alguien tocó la puerta:

— ¿Sí?

—Fräulein  Manager, ¿puedo hablarr con usted? —dijo una voz conocida al otro lado de la puerta. La mujer sonrió, adivinando instantáneamente de quien se trataba.

«No tardaste para nada, GiantDrop…» pensó ella, mirando fijamente el pestillo de la puerta de su oficina «Menos mal que ya me advirtieron…»

—Adelante. —dijo la mujer, preparándose rápidamente para lo que venía. La torre humanoide se sentó frente a ella, aparentemente muy confiado en lo que le diría.

—Verrá, fräulein[1], tengo algo que contarle sobre dos humanoides…— los ojos azules gigantescos de GiantDrop se pasearon sobre la mujer, pero no pudieron adivinar qué se escondía detrás de aquellas enormes gafas que le daban un aire frío e impersonal.

— ¿Si? —dijo la mujer, fingiendo mucha ignorancia. Quería que GiantDrop hablase inocentemente. — ¿De qué se trata?

—Se trrata de SpinFly y SpinBall, fräulein Manager…— comenzó a decir GiantDrop. Arrimó un poco la silla y se inclinó un poco como si fuese a decirle un gran secreto —Ellos no son normales. Ellos tienen relaciones sexuales.

Pasaron minutos que para la torre humanoide fueron eternos, y finalmente vio los labios de la Manager curvarse hacia un lado, mientras sus gafas seguían brillando y escondiendo el brillo taimado que tenían sus ojos.

—Verá, “herr”[2] GiantDrop…— dijo la mujer, sacando los reportes que tenía de la torre humanoide —No apruebo el incesto, pero puedo vivir con él mientras no lo ventilen en público ni implique abusos y daños a otros humanoides o miembros del personal ¿sabes?

GiantDrop tragó en seco, incapaz de moverse; estaba totalmente helado y desconcertado con la reacción de Louise… ¿acaso no se pondría furiosa e iría a echar a ese par de enanos giratorios?

— ¿Qué… qué quiere decir?

—Quiero decir lo siguiente, GiantDrop…— ahora, tanto el rostro como la voz de la mujer se endurecieron y adquirieron un matiz extremadamente severo —SpinFly y SpinBall no hacen daño a nadie, porque su relación es privada, mientras que tú no tienes relaciones incestuosas con nadie, pero chantajeas, acorralas y abusas sexualmente de clientes y otros humanoides. Tengo más motivos para echarte a ti, que para echar a SpinFly y a SpinBall, y es por una sencilla razón: lo que ellos hagan en su intimidad, no es de mi incumbencia, pero los abusos y daños hacia los clientes, personal y otros humanoides SI es asunto mío.

La torre humanoide estaba muda y paralizada mientras escuchaba hablar a la Manager con aquel tono tan duro y helado. Un tono que esperaba que reservara para echar a los dos condenados discos incestuosos, pero no, ¡lo usaba en su contra!

—Por otro lado, “herr” GiantDrop, ya hablé con los hermanos sobre esto, y me dijeron que lo del incesto era mentira, sólo un escándalo barato que les armaron para destruir su reputación — dijo la mujer, colocando a un lado el reporte de las quejas sobre GiantDrop —.No hubo ni siquiera evidencia física de tales relaciones, así que… ¿por qué va usted a intentar alimentar una penosa y denigrante difamación contra dos criaturas que no hacen daño a nadie y se quieren como cualquier pareja de hermanos, eh?

—Pero, pero… yo los vi, fräulein Manager. Estaban follando en su habitación…— argumentó GiantDrop, tratando de defenderse —Se metían el puño ya sabe donde…

— ¡Ahórrate los detalles! —exclamó la mujer, con cierta mueca de asco —No me interesa lo que ellos hagan en sus habitaciones. Además, ¿acaso crees que voy a tragarme así no más una acusación tan grave? No tienes evidencia física, ¿o sí?

La torre emitió un gruñido entre dientes y permaneció en silencio. La mujer pudo darse cuenta de su frustración.

—GiantDrop, tengo cientos de reportes sobre tus travesuras en el parque, y estoy perdiendo la paciencia contigo. Si no quieres que muestre las fotos y reportes de todos tus abusos sexuales a la policía, entonces hazme el favor y compórtate. —dijo Louise, entre dientes —Esto no es tierra de atracciones mágicas, esto es LA TIERRA, y aquí imperan leyes distintas. Si en tu mundo está muy bien que todo humanoide deba ceder a tus impulsos sólo porque eres tú, está bien, pero aquí conocemos algo llamado “consentimiento libre”, y hasta donde yo sé, nadie está obligado a obedecer a nadie, y menos en el aspecto sexual.

Entonces GiantDrop se levantó y dejó salir un rugido que voló algunos papeles del escritorio de Louise. Rápidamente la mujer alcanzó un rifle y se lo apuntó.

—No me hagas lastimarte, GiantDrop.— le dijo con determinación, a pesar de que muy por dentro sentía algo de miedo por el tamaño del humanoide y la intensidad de su rugido —Lo siento, yo no soy un humanoide, ni vas a jugar conmigo. O acatas mis reglas, o te largas de aquí… ¿está claro?

La torre humanoide no olió miedo en Louise, sino rabia y determinación. La mujer no le había mostrado miedo en lo absoluto, ni antes ni ahora, y en cambio, se mostraba muy dispuesta a cumplir sus amenazas. GiantDrop la miró fijamente, pero su mirada fue casi animal, como la de un león que mira a un fiero domador de circo.

Entonces, su naturaleza de torre humanoide le dictó bajar la cabeza, por no haberle mostrado miedo. GiantDrop sólo podía respetar a quien no le alimentara con el temor.

«Parece que subestimé a esta mujer…» pensó la torre humanoide, volviéndose a sentar, pero sin despegar la vista de ella «Nunca más lo haré, demonios…»

—Está bien, fräulein. —dijo con un gruñido algo gutural, pero no fue de amenaza. Mientras ella bajaba el rifle, GiantDrop no dejó de seguirle los gestos con la mirada fija, casi sin parpadear.

«Es como domar un león…» pensó Louise, sentándose pero aún sosteniendo el rifle en la mano «Tiene exactamente la mirada de ellos…»

—GiantDrop, olvídate de SpinFly y SpinBall. Déjalos viviendo su vida ¿de acuerdo? —le dijo Louise, cruzando las piernas —Pórtate bien, y yo haré caso omiso de tus reportes. Los dejaré comiendo polvo en los archivadores de mi casa ¿qué te parece? ¿Tenemos un trato?

«Maldita humana… me tiene agarrado por los cojones y sabe muy bien donde apretar…» pensó GiantDrop, mientras asentía con un gruñido grave. «Nunca más volveré a subestimar a esta mujer…»

—De acuerdo, fräulein. —contestó finalmente, resignado y algo frustrado —No los molestaré más.

—Bueno, te daré voto de confianza, pero te estaré vigilando, GiantDrop. Próxima queja sobre ti, y te echaré de mi parque sin pensarlo. —le dijo Louise, muy seria.

Sin decir nada más, GiantDrop abandonó la oficina.

Continuará…

 

[1] fräulein: señorita

[2] Herr: señor.

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