Martes metalicamente negro (parte III)

 

  Korm salio con su acostumbrada potencia y energía. A esas alturas ya estábamos agotados así que nuestras demostraciones de aceptación y aprobación hacia la performance que estaban entregando sobre el escenario se disminuían a poco y nada ya que las últimas energías serian quemadas con el maestro.

   Con los ojos cerrados y moviendo la cabeza al son de los riff de Korm, algo me sorprendió de sobre manera. Uno cuando esta en los recitales se dedica a escuchar la música y mirar el espectáculo. Concentrado en eso, en un momento senti que me tomaban delicadamente el brazo, al comienzo no preste atención ya que entre tanta gente los roces son normales, pero después de un momento nuevamente, pero esta vez mas enérgicamente me tomaron del brazo, me di vuelta y detrás de mi, estaba parada una chica de pelo color oro, risado, de gafas y de tes muy lisa y cuidada, cuando la miré sonrió y me ofreció tomar de su cerveza , yo, ni corto ni perezoso accedí, me eche un buen trago ya que estaba con la garganta seca de tanto gritar tonteras hacia el escenario, después se la entregue y agradecí el gesto, ella me miro y sonrió , yo nuevamente me sumergí en la laboriosa tarea de seguir el ritmo de la música. No paso mucho rato y esta chica se paro justo frente a mi, yo dije.

-         Tendré que devolverle la mano. Y le cogí el brazo tal y como ella lo había echo conmigo.

-         ¿Quieres un cigarrillo? Le pregunte con la poca voz que me quedaba. Ella al ver que era yo, volvió a sonreír y ahí me di cuenta a ciencia cierta que era una mujer muy hermosa. Charlamos un rato, me dijo su nombre pero no me acuerdo cual era. Me contó que quería que la llevaran al medio de la gente cuando estuviera sobre el escenario Ozzy y que la tomaran en los hombros para que la viera, era una mujer de esas que siempre aparecen en los recitales y que se merecen ser vistas en los hombros de algún burro de carga de turno. Se que el ser un burro de carga tiene sus regalías, eso esta escrito, tienes permiso para protegerla entre la gente de la manera que estimes conveniente, ¿No se si me explico? Entre un mar humano eres el que estará mas apretado contra ella, entre otras cosas. Mi ángel malo me decía:

-         ¡¡¡¡Mira la media mujer, no pierdas la oportunidad, te buscó por algo, no seas weon!!!!! Pero de inmediato mi ángel bueno me dijo todo lo contrario y bla, bla ,bla. Yo como soy un hombre, de principios le hice caso a mi ángel bueno y me corrí lamentando por tener tantos compromisos que cumplir.

Se apagaron las luces de una manera brusca, solo quedaron unos focos azules   iluminando el escenario. Se empezaron a escuchar provenientes de todos los  rincones de la pista atlética, ruidos guturales que carcomen las cuerdas bocales, característicos de los amantes del metal. Como un estruendo que se hacia sentir en el pecho y en todas las fibras del cuerpo comenzó a sonar con fuerza aquella típica pieza de la opera Carmina Burana. Nuestros sentidos se agudizaron y el corazón comenzó a latir con fuerza cuando el maestro OZZY apareció con una vestimenta azul, polera ancha para que no se le notara la ponchera de viejo rockero, y haciendo que cada vez el publico gritara mas fuerte.

-         ¡¡¡¡¡OZZY, OZZY, OZZY…….!!!! Entre ellos estábamos nosotros, con la piel   de gallina quemando nuestros últimos cartuchos de energía. Un tema, dos temas. Todos saltando y disfrutando a concho al música del viejo rockero. Él, sólido, su voz aunque un poco disminuida nos elevo hasta el cielo cuando entonó “Ironman” de  Black Sabbath.

    Así trascurrió el recital del príncipe de la oscuridad. Sólido y poderoso. Nosotros extasiados y agotados, nos retiramos arrastrando los pies de tan cansados pero satisfechos de haber disfrutado tal vez por ultima vez de una de las pocas leyendas verdaderas del rock que van quedando. A nuestros 30 y tantos años aun sentimos lo mismo con su música.

   En particular todo el sacrificio esta mas que justificado ya que Ozzy fue unos de los personajes que me inyecto en mis primeros años, el bicho del rock que aun llevo en la sangre.

 

 

 

                                         FIN

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