
MARIPOSA
(Relato
de carácter autobiográfico. Pequeño recuerdo solitario. Confesión triste.
Deformación del deseo. Otro sueño más arrastrado hacia una tumba. Casi una
suplica. En los dominios de la melancolía. En la lúgubre llanura del rencor. Un
viento que arrastra cenizas.
Hace
mucho tiempo atrás.)
Ese día
me desperté con un humor de mil diablos. Era tarde (cerca de las once) y no
tenía nada que hacer. No me detuve en la cocina, sino que pase directo al
patio. No tenia ganas de desayunar. Me senté en un banco (de esos bancos que
hay en los parques, bueno en mi casa teníamos uno que mi padre había comprado)
y me quede mirando el piso. Que desperdicio de vida. Solo había una cosa por
hacer: Dejar pasar los minutos hasta que se hiciera la hora del almuerzo. Quizás,
mas tarde pasara algo. ¡Cuanto tedio en esa mañana de verano!
Me
acerque a la pileta (era una pileta de lona) y mire dentro de ella. El agua
estaba verde y llena de hojas e insectos. Se había ido evaporando con el paso
de los días y llegaba ahora hasta la mitad de la pileta. Cerca de un vértice vi
una mariposa que se había caído en el agua. Era una mariposa muy pequeña, sus
alas no eran mayores a los dos centímetros. Estaba patas para arriba con las
alas adheridas a la tensión superficial del agua, trataba de batir sus alas por
lo que deformaba la superficie (pero no generaba ondas). Después de un par de
intentos logre sacar el pedazo de agua donde estaba atrapada. Filtre el agua
verde a través de mis dedos hasta que la mariposa quedo posada sobre mis manos.
Recuerdo que sus alas mojadas se pegaron a mi piel y tuve que despegarla con
mucho cuidado para no lastimarla. La lleve hasta el asador donde daba de pleno
el sol sobre los ladrillos rojos, y la deje delicadamente sobre una pequeña
superficie horizontal. Permanecí a su lado, fumando despacio, convencido de que
estaba medio muerta y de que todo había sido inútil. Ella moriría. Debe haber
estado exhausta. Quien sabe cuanto tiempo hacia que estaba allí. Probablemente
demasiado tiempo. Pero el sol no tardo en secar sus alas, porque sus alas eran
delgadísimas, casi transparentes, a pesar de los colores vivos y furiosos, y
mágicamente emprendió el vuelo.
Estoy
contento de haber vivido ese día. Aquella vez me sentí como un dios, como un
dios adolescente que se inicia en el descubrimiento de la dimensión y el
alcance de sus poderes, y, también, en el entendimiento de lo que podría pasar
si algún día llegara a perder el control de si mismo. Nadie puede destruir las
emociones que fueron creadas ese día.
Ahora
cuando estoy cerca de una pileta medio llena de agua verde no puedo evitar
salir corriendo a ver si hay alguna mariposa ahogándose.
He
considerado seriamente comprarme una red para mariposas (las redes se usan
especialmente para atrapar peces) y construir una habitación especialmente
diseñada para contener mariposas, miles de ellas, de todos los tamaños y
colores. ¿Para que querría un hombre como yo una habitación llena de mariposas?
A veces tengo que contenerme para no salir a cazar mariposas que luego podría
arrojar dentro de una pileta para después salvarlas y volver así a sentirme
como un dios. Porque eso hacen los dioses.
Durante
años he deseado secretamente volver a vivir ese día.
Seria muy
hermoso poder vivirlo una y otra vez, todos los días, pero con pequeñas
variaciones: Primero una mariposa, luego un murciélago, después una mosca, otro
día una paloma, al cabo de unas semanas una rata y finalmente una flor.
(O todos
simultáneamente.)
Me acerco
al borde de la pileta y miro dentro de ella. Cerca de un vértice veo una flor
que se ha caído en el agua. No se que flor es. No se mucho de flores. Después
de varios intentos logro sacar el pedacito de agua donde esta atrapada la flor.
Dejo escurrir el agua verde entre mis dedos hasta que la flor se posa sobre mis
manos. La llevo hasta una pequeña superficie horizontal donde el sol da de
pleno y permanezco a su lado sin esperanzas, fumando pensativamente. Ella
morirá. Estoy seguro. Pero el sol no tarda en secar sus pétalos, porque sus pétalos
son delgadísimos, casi transparentes, y mágicamente emprende el vuelo.
Comentarios:
Sin duda uno de tus mejores trabajos...
mmm... Para quien sea el o la protagonista de la historia:
y quien te rescata a ti de tu pileta con agua verdosa?.... quien tiene tu red?, quien juega a Dios contigo?... Posiblemente la sensación de estar con otros (mariposas, ratones, moscas, flores, etc.) bajo control a caso no tenga que ver con anhelos de que efectivamente tengas tú el control de aquellas cosas?...
Quién o que es ese sol, que te sigue faltando para emprender el vuelo?...
Patricio, simplemente muy bello relato, cargado de emociones, y sin duda con un mensaje muy potente detrás...
nos leemos
Escrito por:
ferruz
31/10/07 00:13
Yo no te critico narrativa, ni quiero hacer una reflexión acerca del tema, tampoco quiero recomendarte que hagas un cuento de esto. Sólo puedo decirte qué es genial, me gusto muchisimo y nos haces ponernos en tus zapatos. Me gusta cómo escribes ¡Felicidades!
Fernanda
Escrito por:
Abedul
14/10/07 04:38
La grandeza , el sentirnos parte de este gran universo, hace que a través de estos pequeños momentos podamos valorar la vida en todas sus expresiones. Y al tomar conciencia que un acto, un movimiento, una palabra tuya puede cambiar toda una vida, nos hace sentir de lo que somos capaces.
Me gustó tu texto, aunque en narrativa yo tengo varios conflictos. ESto se que está en primera persona y es una experiencia vivvida, pero no queda ejor en 3ª como si la contaras en cuento? quizás lo resumiría un poc, pero obviamnet me encantó el mensaje de la vida y de lo que se puede lograr si uno ayuda al otro aunque crea que esté vencido.
Escrito por:
CAMILLE
02/10/07 15:11
Tu texto fluye y atrapa.Logras que uno sienta incluso tu estado de humor, tu escepticismo. Me gustó. Tiene un tono existencial sencillo, honesto. A veces la sencillez es muy difícil. Logras trabajar sobre algo que en apariencia parece nimio.
Bien!
Una mirada a una mariposa que salva y despierta una profunda sabiduría. Me encantó. Delicioso texto que rescata la simpleza de un hermoso y gran gesto para quedarse en el alma. Y adhiero a Ysa himura, excelente la frase "...A veces tengo que contenerme para no salir a cazar mariposas que luego podría arrojar dentro de una pileta para después salvarlas y volver así a sentirme como un dios. Porque eso hacen los dioses".
Muy bueno! gratificante, llega al alma, nos hace sentir mejores, ojalá la gran pileta que es el mundo nos permitiera salvar muchas mariposas luchando por sobrevivir de las variadas y oscuras opresiones, gracias...Guadalupe, jubilada de Santa Fe capital
me gustó, muy poético, una narrativa excelente, muy bello
Exquisita prosa, para un relato formidable, cautivante en su contenido. Realmente te felicito. Mi enhorabuena para esta exelente historia. Saludos.
Escrito por:
Marjull
10/09/07 18:34
me encantó tu historia, la verdad es que me hizo reflexionar sobre la cantidad de veces que necesitamos que la vida nos presente situaciones como estas, para poder sentirnos unos dioses.
Tu manera de hilvanar el relato es muy descriptiva. Casi pude verme en el patio, al borde de tu pileta y rescatando a la mariposa... Un saludo grande y mucha suerte!!!
Me parece estupendo,yo cada q veo una mariposa volar,frente de mi me siento feliz,por q creo q es buen augurio exelente tecnica de relatos realmente te vivi con la mariposa,llenandose de vida en tus manos.
es un pequeño relato muy inspirador. te felicito.
Oye... me has hecho ver para abajo y ver lo simple que es el poder. Es una historia inocente, sencilla pero para mi, a la vez cargada de una sabiduría compleja. Me gustó esta parte:
A veces tengo que contenerme para no salir a cazar mariposas que luego podría arrojar dentro de una pileta para después salvarlas y volver así a sentirme como un dios. Porque eso hacen los dioses.
Me gusta esas preguntas y afirmaciones que nos hacemos acerca de Dios o de los dioses.
Me gusta el existencialimo, y creo que este relato tiene mucho de él...
Te felicito.
Atte: Ysaías Núñez
PD: Faltan algunos acentos amigo...
Dios!!!! de verdad que me ha encantado tu historia, movio profundamente ese sentimiento en mi de ingenuidad, lo que uno siente de niño, al seberse poderoso dentro de ese mundo basto y pequeño.
Pero a la vez, es un sentimiento que vivimos a diario, aun siendo adultos, a vece podemos lastimar a alguien, para luego curarle.
Patricio, has escrito uno de esos textos donde uno puede reeler mil veces, y puede suspirar lo doble, que alegra el dia, y deja un excelente sabor de boca.
Excelente en verdad, amigo mio...
Te mando un abrazo, con todo mi cariño.
Escrito por:
DILCIA
01/09/07 21:15
Es de una ternura y delicadeza enorme, de un amor por el mundo y todo su entorno. Además el cómo lo cuentas, es cotidiano, de la sensación de ingenuidad, de infancias y el cómo un hecho tan simple nos cambia el día, a veces la vida.
Me ha encantado este texto, es bonito, una palabra que no uso mucho en mis comentarios, bonito. Yo creo, ya lo he repetido muchas veces, que en escribeya aparecen de pronto unos textos geniales que no son precisamente cuentos anecdoticos, pasionales, sino otra clase de textos, textos inspiradores. Ya quisiera tener el tiempo —quizas pueda sacarlo— para coleccionar estos textos y hacer un libro solamente de ellos, un libro no muy holgado, un regalo perfecto para amigos y familiares, un libro inspirador. Siempre me sorprendo de los crueles que pueden ser los niños con los animales, especialmente con los insectos. Yo personalmente, evito —literalmente— matar hasta a las hormigas. De manera que este texto lo aprecio doblemente, como literatura excelente y como eco del amor a la naturaleza y el significado que da a nuestras vidas una accion tan vana para algunos como la salvacion de una mariposa o de una flor.
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