Le ronca el mango.Lo que me ocurre a mi no le ocurre a nadie.Diez años esperando a tener un hijo macho,macho y remacho y la Eloísa se me rajó como una yuca.
No quiero acordarme de aquel día.....La ropa de la canastilla era azul.Azul desde los pañales al biberón.Lo rosado no quería verlo ni en pintura.Pero Eloísa como siempre, se rajó a la contraria y se apreció con una hembra de nueve libras.¡Le zumba! y yo que le tenía puesto hasta el nombre: Erasmo.Erasmo como mi abuelo, como mi padre y como yo.
Claro, sería pescador, le enseñaría a navegar, a coger langostas y cangrejos moros a la mano y a cantar rancheras, porque eso sí,iba a tener un pecho que ni Aceves Mejía.......
No es que yo fuera machista, ni la cabeza de un guanajo.Es que sería mi primer hijo......
Nació Marinita ¡Linda como una estrella! y ¿Por qué negarlo?, la quise igual.Vaya, me resigné.Total la sangre es la sangre y me quedaba la esperanza de que me diera un nieto.
Y con el sacrificio con que criamos a esta niña.
Siempre dándole todos los gustos:
-Papi, tremendos jeans están vendiendo en la calle Alante....
-Papi, que una sandalia "Yo claudio"...
-Regalame veinte fulas para ir a la shoppy....
Y uno como pulpo con tontera, resolviendo todo.A pique de buscarme un barretín y dejando a veces hasta de darme un trago para que la niña estuviera contenta y pasara de grado.
Cuando cumplió los quince, llegó Maikro,un jovencito fino, delicado y con un olor a puta que metía miedo.
-Yo uso suchel-decía.
Su...su madre que lo parió, pensé entonces.
Maikro comenzó a rondarla.Se veían a la salida de la escuela, en las colas...y comenzaron los problemas en casa.
¿Se imaginan?Yo sentado en el termo, tomando cerveza en la misma perga y cantando bajo una petenera aquello de: "Del puerto de La Habana, el morro Castle se vio zarpar"
Y la canalla muerta de risa:
-Métele ñooooooo, a lo que ha llegado Erasmo, si hasta se ha buscado un yerno maricón.
O en el ferrocemento, pescando al palangre, atosigándolo a uno con las puyas:
-El hombre que es hombre debe oler a ron, tabaco y sicote, de lo contrario, es una tonina...
Todo esto yo trataba de metérselo en la cabeza a Marinita
pero ella seguía con la misma cantaleta:" que el muchacho era bueno,que era técnico medio en no sé qué, de que su finura y delicadeza era por los estudios"....
¡Los estudios! como si la cherna no tirara siempre al sorribo...
La gorda fue cuando lo del permiso para visitar la casa.El tipo venía con un pantalón guarabeteao y un pulovito negro lleno de letras en inglés con un muñeco haciendo piruetas sobre una tabla en el mar.
Le fui franco y le dije que yo era una bestia y que él era un blandito para mi hija.Que Marinita necesitaba un macho.Un hombre hecho y derecho.
Me tiró un piñazo y caímos revolcados en el piso.Necesitamos a casi todos los vecinos para que nos separaran.Pese a todo siguió rondando a mi hija.
Una tarde, al regresar de marea,Maikro me esperaba en el muelle del guabancho.Estaba erguido, como orgulloso a pesar de la visible palidez de su rostro.Ignorándolo, atraqué lo mejor que pude, recogí mis chiliches y bajé a tierra desconfiado....
-Erasmo, quiero hablarle de hombre a hombre...
El grampín tembló en mis manos.
-Es sobre Marinita. Ella y yo nos amamos,eso usted ya lo sabe. Queremos casarnos...porque vamos a tener un hijo.
Sentí una fuerza brutal que me ahogaba. Una sensación de intenso vacío.
-El mes que viene me lleva el servicio militar y quiero dejarlo todo arreglado.
Dio media vuelta, caminó un trecho y gritó en voz alta, volviéndose bruscamente:
-Ah, me olvidaba.Si nace varón le pondremos Erasmo.Erasmo, como el abuelo.
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