Tras haber estudiado varios manuales de esos que últimamente están de moda, tipo Neil strauss o el sex code, y haberme convertido en un experto en el tema de la seducción, voy a contaros los resultados de mi experiencia al llevar a cabo tan grandiosas enseñanzas.
En primer lugar decidí cual sería el día indicado para salir a ligar, y aunque parezca una tontería no crean ustedes que tal elección fuera sencilla, porque imagínense el fracaso que alcanzaría nada más empezar por no asistir a los lugares adecuados. Y así tras mucho pensar y meditar decidí que el mejor lugar para intentar la hazaña tendría que ser sin duda alguna el Pub Zeppelín, el local más de moda de la ciudad.
El segundo paso era elegir la ropa de combate adecuada, pues es importantísima la apariencia para ser un ligón. Ya sé que siempre se dice que el físico no importa. ¡Falso, eso lo dicen quienes no ligan nunca! Una chica en un bar siempre se fijará más en aquél que tenga un aspecto cuidado, tenga sentido del humor y la haga sonreír. Otros de los rasgos que harán falta son la sociabilidad y la capacidad de convertirse en el centro de atención.
Así que nos ponemos bien vestidos con vaqueros ajustados, calzoncillos asomando por encima del pantalón, camiseta bohemia, chaqueta de cuero y zapatillas adidas deportivas, aunque son recomendables unos zapatos a la última moda. Luego nos engominamos el pelo hasta darle una sensación de bien peinado-despeinado (se aconseja utilizar el bote entero y reforzar con espuma si hiciera falta) y nos afeitamos dejando un poco de perilla en la barbilla. Ya estamos preparados para salir.
Tercer paso: llamamos a esa amiga nuestra tan pija y tonta que siempre nos entra dolor de cabeza cada vez que habla con nosotros y la invitamos a salir de fiesta. Resulta mucho más fácil conocer una mujer en un bar si entras del brazo de una chica guapa que entrando sólo. Para convencer a la amiga sólo tienes que venderle bien la situación: Le vas a presentar a los camareros que son amigos tuyos que si hay un amigo que quiere conocerla o simplemente dile que quieres conocer una chica y te gustaría que te ayudara (pues el sólo hecho de que te puedas echar novia le ilusiona y quiere colaborar con la causa, y es que las pijas son así de fraternales, ¿Por qué no aprovecharse de ello entonces?).
Tras cumplir todos y cada uno de los tres pasos me dispuse al ataque. Entré en el Pub Zeppelín con mi amiga del brazo (mantendré su identidad en el anonimato para que mi integridad física no peligre) y ya en ese mismo instante me pude dar cuenta de que las miradas de las chicas se lanzaban hacía mí incluso, y más, las que tenían novio. Primer objetivo cumplido, la misión iba viento en popa. Revisando cada uno de los puntos estratégicos del local iba estudiando a todas las chicas que allí se encontraban y dándoles la puntuación adecuada hasta encontrar a la que buscaba: ¡una chica 10!... Y de pronto allí estaba, junto a la gabina del Dj. Había cerca de cuatro maromos alrededor de ella por lo que tenía que ser cuidadoso si quería triunfar. Me acerqué y mi amiga la pija colaboró involuntariamente dirigiéndose a ellos: - Hola guapos, ¿Venís mucho por aquí? ¿Conocéis a mi amigo Vicent?
Perfecto, nos estaba integrando en el grupo, la mitad del trabajo estaba hecho, lo demás ya tenía que trabajármelo yo utilizando las herramientas de lo ya aprendido en los libros. Los mejores depredadores se acercan lentamente a su presa, sin amenazarla, y cuando se ganan su confianza ¡atacan! Al principio tendrás que conocer a la gente del grupo, es más, a la chica 10 debes ignorarla, esto llamará su atención.
Por ello cuando mi amiga la pija me presentó no tuve más remedio que hacer uso de mis cualidades para ganarme la confianza de todos los presentes, cosa que no me costó demasiado: Primero les conté el chiste de la vaca que nunca suele fallar, después los invité a todos a una ronda de tapones y por último les reí todas sus gracias y los felicité por su buen sentido del humor, pues para ganarse a una persona sólo tienes que hacerla sentir importante (peloteo puro y duro, pero es necesario si uno quiere lograr su acometido).
El objetivo es ser detectado por el radar de la chica, hay que destacar entre los demás para atraer a la hembra más deseable. Por tanto para hacerme más interesante que sus amigos sin que estos percibieran que estaba haciendo tal cosa utilicé la llamada técnica de los bares: ser amigo del disc-jokey al que saludé gratamente y sacar una nueva ronda de tapones a la camarera a la vez que le das un par de besos son índices que demuestran la popularidad que tienes entre los trabajadores de dicho local. Esto no hizo más que reforzar la imagen de persona inalcanzable que se había hecho la chica 10 de mí, a la que por supuesto aún ignoraba. Así que como cualquier mujer hubiera hecho en su caso fue ella la que se presentó (prueba de que ya había caído en la trampa) y comenzamos a charlar. Está demostrado que las primeras palabras que diriges a una mujer apenas tienen importancia, la cuestión es que solamente te haga caso a ti. A todo esto acompañó que mi amiga la pija estaba camelándose a los 4 maromos por lo que el camino quedó libre para mí en ese sentido. Como la mayoría de las conversaciones son tan aburridas basta con decir algo diferente para atraer la atención de una mujer. Si decís: - Hola Soy contable-, no atraeréis la atención de una chica ni despertaréis su curiosidad. Sin embargo si les dices que eres una persona bohemia, culturalmente rica y muy comprometida con los problemas del tercer mundo, y para colmo sacas tu móvil y les enseñas las fotos del concierto de los Héroes del silencio (al que por cierto no fuiste pero que te las había pasado un amigo) y de los que la chica dice que le encantan sobre todo de la época en que David Bisbal aún no había dejado el grupo, significa que la tienes en el bote y estará babeando a tus pies ¡Y eso es lo que hice!
Quedaba demostrada la teoría de lo aprendido en cada uno de los libros que había leído de los maestros de la seducción. Eran ciertas sus enseñanzas: lo único que hacía falta para conocer a una chica es saber qué decir, cuándo decirlo y cómo hacerlo.
A todo esto nos fuimos a la puerta de los aseos y yo ya me las prometía felices cuándo ella me ofreció algo inesperado: ¡Un porrito! Esta parte del proceso no la había descrito ninguno de los autores antes mencionados, ¿Qué debía hacer? No podía dejar escapar a la chica 10 ahora que la había conseguido, así que acepté gratamente su ofrecimiento y le di una calada al cigarrito ese Pero claro, para eso no estaba entrenado y entre ello y la cantidad de tapones que había ingerido comencé a ver todo borroso mientras mi sentido del oído me abandonaba lentamente. De pronto abrí los ojos y frente a mí tenía a la chica 10 dándome aire con cara asustada. Pero ahí no acabó todo pues mi amiga la pija que también se había fumado lo suyo con los maromos apareció de repente diciendo: - Oye Vicent no me encuentro bien - ¡Y zas ! echó todo su vómito sobre la que se suponía que era mi ligue de esa noche, la cual horrorizada no pudo más que chillar y salir corriendo. Yo como pude cogí a mi amiga y sujetándonos a la pared logramos llegar hasta los servicios dónde ella terminó de potear. Fui a tirar a la cisterna y esta se desprendió sobre nosotros empezando a salir agua por todas partes. Además al ir a lavarnos la cara el grifo también se rompió por lo que entre la cisterna y el lavabo el aseo quedó hecho una piscina. Luego al salir medio nadando con el agua hasta las rodillas una chica que entraba al verme se asustó y me dio un bofetón mientras me decía: toma por golfo y degenerado que el de los tíos es el de ahí al lado -
Salimos del Pub Zeppelín la pija y yo como si viniéramos de coger pimientos bajo una tormenta, y al llegar al coche observé que tenía dos ruedas pinchadas y el cristal del conductor roto pues me habían robado. Encima el móvil se me había caído en el vater cuando levanté a la pija y tampoco me funcionaba. Llegamos andando a la casa de mi amiga como pudimos, que por cierto se encontraba en la otra zona de la ciudad, y para colmo de los finales ésta había perdido también las llaves de su casa por lo que tuvimos que tocar al timbre para que nos abrieran sus padres, y claro cuando su padre abrió la puerta y nos encontró en el estado lamentable en el que estábamos cogió y me dio una hostia dejándome tumbado en la puerta de su casa mirando las estrellas mientras la introducía a ella en la vivienda rápidamente y llamaba a la policía. Y ahí acabo mi historia del ligoteo de una noche, dando parte en la comisaría, donde los policías se partían de risa mientras les contaba mi gran hazaña. Por lo menos mi amiga la pija se puso bien y siguió hablándome, en cuanto a la chica 10 todavía a día de hoy tiene que estar intentando que salte la mancha de vómito de su vestido.
¡Así que para otra vez mejor me quedo viendo el teletienda!
By clemen
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