Maltrato
Un sonido terriblemente agudo, me silva en la oreja, impacta con sus finos y punzantes aguijones perforando mis arrollados tímpanos… y avanza, se da permiso para alterar mis esquemas mentales. Me confunde
¿Qué cruel barrera determina el grado de sonoridad? ¿Con qué derecho las audaces ondas sonoras atentan contra mis sentidos?
El pensamiento se me vuelve eterno. Rebota una y mil veces en el interior de mi cerebro, enunciando claramente en su eco la incógnita de mis desvelos… ¿A qué lugar se dirigen los sonidos después de herir y abofetear a mi percepción acústica?
Marjull
Bueno, yo he experimentado una sensación semejante a la que describes, sobre todo cuando alguna voz humana chillona, irritante, se aproxima a mi oído. Pero no se ha ocuurido darle un trataminento literario al asunto. Te felicito por tu perspicacia.
Bella forma de narrar un momento que se graba en el tesoro más grande de quienes vivimos del pensamiento... ¡el cerebro!
Un abrazo,
Jadi
Muy bueno. Me gustó. Son muy buenas preguntas.
Me gustó; sin embargo, no se...creo que quedaría mejor con más metáforas (de todas formas es mi modesta opinión personal)
es muy bueno, sobre todo por que tu título anuncia algo mas explícito y sin embargo es elegante y pausado su contenido, con la brevedad necesaria haces hincapié en ese estado tan complejo...el de tener miedo, de escuchar las pisadas a unos centimetros. Gusto en leerte. (=