Los hipócritas no tienen rostro. Apenas la careta maquillada con que sumarse al carnaval y simular una apariencia humana. Los hipócritas no tienen risa, solo una mueca extraña y compulsiva. Los hipócritas no tienen palabras. En todo caso excusas, apenas disimulos. Los hipócritas no tienen hijos. Tienen y alimentan inversiones que cotizar en los mercados de la carne a la espera del alza y de los beneficios. Los hipócritas no tienen amigos. Como mucho otros socios de embozos y artificios los hipócritas no tienen sueños. Quizás la pesadilla de despertar un día, indefensos al engaño en que mintieron sus vidas. Los hipócritas no tienen amor. Únicamente tienen miedo a conocerse y a que los descubran. Los hipócritas no tienen Dios. Les basta darse golpes en el pecho invocando su nombre, en el temor de que alguna vez los oiga. Los hipócritas no tienen pasado. Solo paginas en blanco que esconder o que olvidar. Lo único que en una sociedad como la nuestra tienen los hipócritas es futuro. Un futuro sin rostro, sin risas, sin palabras, sin hijos, sin amigos, sin sueños, sin amor, sin Dios, sin pasado sin futuro.
Actualmente se ven muchos hipocritas...espero que las proximas generaciones sean diferentes...no quiere ver ese mundo...sin futuro.
Nos estamos leyendo
Besos