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Te vas del chat y quedo pensando en tí, como todos los días y en el milagro de amarte y cómo mi vida ha cambiado tanto en este poco tiempo, que al fin no es tan poco, cerca de dos años....
Y comienzo a recrearme con el recuerdo de aquellos días que pasamos juntos el verano pasado.
Sabes? me hubiera gustado quedarme aquella noche en la playa al lado del mar, tirados en la arena, boca arriba mirando el cielo.
Un cielo para nosotros solos, me encanta.
Lo creamos como queremos. Podemos ponerle mil planetas de colores, millones de estrellas titilantes sincronizadas con los latidos de nuestros corazones, una infaltable luna llena, y ah!! ...también se me ocurre una luna de la eternidad para que aún trascendiendo la materia, podamos continuar amándonos ahí.
Vos y yo, enamorados contemplando las estrellas, amándonos a través de las miradas.
Solo que claro, la playa estaba desierta, un poco lejos de la ciudad y me provocaba un poco de temor, los dos solos en la noche, pero qué maravilloso hubiera sido.
Una conjunción de latidos, sentimientos y emociones encontradas y arriba... nuestro cielo, el cielo que nosotros podemos crear, tal como creamos todo el entorno con nuestros gigantes convertidos en piedras adheridos a los gigantescos barrancos.
Cómo era que decíamos?...ah sí, ya me acuerdo: eran gigantes que bajo el hechizo de una bruja malvada fueron condenados a vivir para siempre convertidos en piedras amalgamados a los barrancos.
Sólo saldrían de su hechizo cuando llegaran a esas playas dos almas gemelas profundamente enamoradas una de la otra. Sólo así quedarían libres del hechizo.
Y allí estuvimos nosotros, almas gemelas, locamente enamorados.
¿Será que si vamos otra vez ya no los encontraremos?
No, no!!...no te acuerdas?
Ah bueno, es verdad que no sabes la otra parte de la leyenda, tendríamos que verlos por las noches solamente, porque aún no podrán ser librados del hechizo totalmente.
Es que por las noches salen los gigantes y se introducen en las aguas y juegan y se deleitan con el cielo que hemos creado tu y yo, y cantan serenatas a la luz de la luna.
Ah, y sabes qué?...nos roban nuestras canciones y nuestros poemas y los recitan en la divina soledad de la playa.
Al amanecer, cada uno debe volver a su lugar y permanecer ahí, mientras haya luz.
Dice la leyenda (según nuestra versión) que podrán ser libres totalmente cuando nuestro amor trascienda lo humano y regresemos a los verdaderos planos del alma.
Allí, desde el cielo que hemos creado, desde el lugar que ya escogimos, desde Orión, los veremos desprenderse en un amanecer cualquiera.
Partirán para siempre al pais de los gigantes, que queda al otro lado del océano.
Ves amor mío?...te das cuenta de lo que nuestro amor es capaz de lograr? Cómo pensar que algún día pueda dejar de amarte, ángel mío?
Porque eres la luz de mis días, el sol de mi vida, el aire que respiro, eres mi propio corazón que late y que me mantiene viva, en fin...¡eres todo para mí!!
Quisiera ser tantas cosas para tí amor, y mucho, mucho más!
Fundirme en tu cuerpo como aquella primera vez, besarte, desearte apasionadamente, acariciar suavemente tu cuerpo, recorriéndolo con mis manos y mi boca, y amarte, amarte hasta morir...
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Bostezo y comienzo a guardar lo que escribí. Mañana te lo enviaré sin falta.
Te adoro, mi cielo... y sé que me estás preguntando "hasta dónde?" y me apresuro a contestarte: "hasta la luna" y me dices "no es lo bastante"...."entonces, hasta la luna de la eternidad".
Hasta mañana mi vida.
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