Un día vas por la calle. Conoces a alguien. El teléfono. Un celular. Tu habitación. Sexo rápido. Te olvidas de ella. Luego es otra y otra al día siguiente.
Tu vida pasa inadvertida por aquellas circunstancias. Estudias, follas. Comes hamburguesa en Mc Donalds. Los días pasan como si tu vida fuese fumarse un cigarrillo tras otro. Ves a Kant por todas partes. Comes un helado y piensas en un lejano imperativo categórico. Vas todas las tardes a cursos de ingles, no quieres fracasar. Luego follas.
Hoy es la niña de los ojos negros. Mañana será una que te encuentres en el bus. Lees libros sin sentido que te llegan por todas partes. Novelas de Bukowski, te gusta el sexo pero detestas como Bukowski lo describe. Lees porque toca. Comes porque en Mc Donalds consigues viejas.
Llevas camisetas de todos los colores. Un día es verde, otro anaranjado, otro amarillo, otro azul. Consigues plata de algún modo y vas y te compras camisetas, luego vas por una hamburguesa y luego consigues un vieja.
Tu apartamento huele horrible. Hay cajas de hamburguesas tiradas por ahí, junto con latas de cerveza y coca-cola. Es un apartamento pequeño, una habitación, una sala comedor y una cocina improvisada. El dinero sale de tus padres que viven en un pueblo. El pueblo en el que tú naciste pero que has olvidado. Has olvidado hasta el nombre. Talvez te detengas a pensar en eso mientras estás llegando al orgasmo. Hay que encontrar formas de no correrse tan rápido.
La gente de la universidad pasa y se va. Los amigos que tienes hoy, mañana están en Miami o están muertos de sobredosis en sus pequeños apartamentos. No tienes novia, sólo niñas que identificas por el color de sus ojos. Niñas que están hoy en tu cama, luego tú en la de ellas. Luego son reemplazadas por otras que tengan el mismo color de ojos.
Sales a tomar solo. Una cerveza en un parque no cae mal. Un cerveza + un hamburguesa + un orgasmo. Así pasan los días. Los viernes. Los sábados. Al final ya no sabes qué día es. Pasa un mes cuando ves que tu cuenta bancaria tiene de nuevo dinero. Tus padres. Piensas y luego los olvidas de nuevo.
Esa es tu vida. Los días pasan como si no tuviesen nada por dentro. Pero no estás triste. No sé. Es como vivir la vida porque sí. Sin ninguna intención en particular. Haces esto porque hay ciertas circunstancias que te dicen que lo hagas. Sin ningún problema lo haces. No hay muerte, no hay vejes. Sólo cerveza, hamburguesas y sexo.
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