También yo leí dos veces una historia, la tuya. De profunda belleza que remueve en su lectura lo íntimo y afectivo en la imagen de la madre. Sinceramente, Lía.
Amigo Jesús:
La juventud ha perdido la fe en los adultos porque hace tiempo nosotros dejamos de ser "ejemplo". Cierto es lo que dices, será una rémora deshacernos de Fujimori y sus secuaces; pero quedamos nosotros para contribuir, a nuestra manera y desde donde estamos, en favor de los futuros ciudadanos peruanos.
Sé de gente, mejor digo, de MUCHA gente, que sale de su hogar muy de madrugada a trabajar, y regresa a su nido ya pasado el sol. MILLONES de jóvenes y adultos peruanos dedicados a sus estudios o su trabajo, con hombría de bien, pero de quienes no se dice nada, porque este tipo de vida, es tan común, que ya no es noticia, por eso unos MILES de corruptos y delincuentes que dan la noticia no hacen la regla. Al menos, estimado José, déjame la ilusión de pensar así; ¿ sino, por qué cantas con tánta beneración al TRAJÍN Y LAS OBRAS de tu linda viejita, ¡ah!?
Un abrazo de amigo
Javier Cotillo
JACO
Imaginativa y hermosa historia.
Cuna, brazos, olas del mar entre los dos cuerpos y la vida con el imponderable manto de amor maternal. El más dado en tu relato.
sua...sua...sua... Canción, golpe poético del verbo y la espalda en el tiempo... las manos madre ... ¡Muy bueno!
Hermosa historia , me gusta en todo su contenido