Leyendas de mi pueblo: El señor de Chalma en Calacoaya

Categoría(s): Historias

El Señor de Chalma en Calacoaya


                                                              (Recopiló Rene Rodriguez Vasquez) 

 

   En esta población hay una leyenda en relación al Sr de Chalma, dice Don Manuel Bernal Gutiérrez habitante de este lugar que si comparamos la población de Chalma y Calacoaya, tienen bastante parecido en su geografía, el camino sinuoso que hay antes de bajar a las poblaciones, el cerro del tornillo en Calacoaya y el camino que baja del Ahuehuete a Chalma; son lugares con bastante grado de dificultad para llegar a estos lugares y curioso, los ríos que bajan pasando cerca de los poblados, lo mismo las cuevas donde quería descansar. “El Señor de Chalma”, al no tener donde vivir buscó un lugar para que se le venerara, anduvo “vagando” por varios lugares, sobre todo en zonas montañosas, su deseo era estar rodeado de cerros.
  El episodio de la búsqueda de su casa, paso por los años de 1534 ó 1535 aproximadamente recién iniciada la colonia, tan solo unos años después de haber llegado los frailes Franciscanos a esta tierra mal nombraba “Nueva España”. En este año el señor de Chalma llegó a Calacoaya y observó que en el cerro -hoy llamado del tornillo- había unas cuevas donde se quedaría a descansar, tenía las características que él había buscado para levantar su casa, fue tanta su emoción que no vio en esa parte del cerro la casa (cueva) del diablo, una de las tres cuevas que tiene Calacoaya. Los naturales de aquella época iniciaron la construcción de una pequeña ermita, cada día que pasaba se trabajaba pero la obra no avanzaba, siempre era lo mismo, se construía y al día siguiente no había nada de inicio de obra, los constructores no se explicaban este hecho, desesperado el Señor de Chalma se dio cuenta de lo cerca de la cueva del diablo, casa de su acérrimo enemigo, quien con una sonrisa burlona se le enfrentó y le advirtió que ahí jamás podría ser levantado su santuario, por que su casa era ese lugar y no lo compartiría con nadie mas, para evitar problemas el señor de Chalma optó por retirarse, siguiendo su camino hasta que en 1537 los frailes agustinos, Sebastián de Tolentino y Nicolás Perea, se enteraron de que en una cueva cercana a Chalma se veneraba a Oxtotéotl (dios de la cueva), con sacrificios humanos. Fueron conducidos por los indios y al observar las “diabólicas” escenas, emprendieron la tarea de evangelizar a los naturales y a destruir al ídolo y a venerar a Jesucristo. Al Server día regresaron y vieron con sorpresa que en ese lugar se encontraba la imagen que hoy se venera. Construyéndose primeramente una iglesia y años mas tarde en 1683 se construyó el edificio que mas tarde se reconstruyó. Siendo este lugar parecido al de Calacoaya, lugar donde había querido estar. (Relato de Don Manuel Bernal Gutiérrez  Calacoaya)

 

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