Mientras desempeñaba su diario oficio un día la S, se dijo a sí misma que ya era hora de que tomarse vacaciones, las cuales nunca había tenido. ¡¡¡Decidido!!! las tomaré el próximo fin de semana, para lo que, durante los días que faltaban para el fin de semana adelantó cuanto trabajo pudo y preparó sus mejores ropas para irse a la playa a refrescarse mucho, el calor de los últimos días era insoportable. Y así sucedió, pero al encontrarse en ella volteaba de un lado a otro la S no hayaba un lugar para ella, a un lado el mar, al otro arena y en aquel un acantilado. Caminó en vano de aquí para allá, y de allá para aca, para tratar de hayar el lugar idoneo. ¿Que voy a hacer? era la pregunta que bullía en la mente. Vine aquí a encontar un lugar y todo ocupado.
Mientras tanto el mundo era un terrible caos porque al irse la S de vacaciones las palabras estaban incompletas y las frases no se podían terminar, el mundo estaba incomunicado. Nadie comprendía nada y no encontraban solución, ya habían probado con otra letra, sin embargo el resultado no fue el esperado y en algunos casos fue terrible. Así pasó ese día con la S errante en busca de un lugar, y un mundo con ansía, de volver, la comunicación recuperar. Al otro día la S extranada por no ver periódicos o noticieros se pregunto que había sucedido y alrededor de medio día cayó en la cuenta que ella hacía falta para que el mundo de la comunicación fluyere, decidiendo regresar de inmediato a hacer lo que tan bien solía.
Intento de moraleja: Nunca minimices tu trabajo por pequeño e insignificante que parezca, por el contrario desempeñalo con orgullo, porque en algún sitio alguien. Reconocerá tu enorme valía, aunque sea, cuando decidas irte de vacaciones.
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