Los celestes pasos de los sueños marcan su estadía en los jeroglíficos de mis ideas, que se extienden risueñas entre los razonamientos y la serenidad de un anochecer común, pero especial. Las melodías guardadas las acabo de liberar y éstas se retuercen satisfechas en la atmósfera de mis emociones nostálgicas. Mi niñez y adolescencia se despliegan ante mí. Una niña surge y brinca feliz. Y una jovencita llora ante mi presencia su primera decepción amorosa. Intento reconfortarla pero ella no me ve o quizás me ignora. Con la niña es distinto, disfruto mucho observar su felicidad y sus ensueños que juguetean entre los cuentos de hadas que habitan en su entorno.
Todo es maravilloso, pero de pronto una lágrima interrumpe mis cavilaciones, surgida de una puerta que conecta con el presente y el pasado, ésta lágrima tiene la fuerza arrolladora de un dolor inmenso, de un amor en silencio
Que desfallece y resucita continuamente en éste laberinto subliminal de ideas yuxtapuestas. La psicología se mezcla con la filosofía de un libro encerrado en la recámara del pasado..,La opacidad de los sueños rotos gira melancólica y subjetiva me observa
Más nuevamente entro a una estancia confusa y llena de lágrimas, de sentimientos intensos donde una niña rie y juega feliz en brazos de su querido padre, lo abraza tiernamente, cuanto lo ama y el le prodiga mimos que ella nunca olvidará. La lluvia se extiende al igual que mis lágrimas, El padre abraza, a la niña de tres años, el dice llueve , ven mi bebe vamos a dormir
Los recuerdos me involucran y digo; papa donde estas , papa te fuiste, las lágrimas nublan mi realidad, pero posteriormente despierto en el mismo anochecer, oscuro y radiante de los pensamientos constantes y errantes que navegan en los ríos de inquietud y paz del universo, sumergido sobre las redes del tiempo
Autora: Maritza Hernández (Yetsenia)
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