Se fue, se fue, un día sin decir adios, palida, serena aún tibia cuando llegue al sitio donde yacía su cuerpo, el que un día engendro mi vida y dio a luz y me trajo al mundo e hizo todo lo humanamente posible para que yo creciera....tanto amor que me dio y como lo desperdicie, ahora al verla ahí, no sabía que hacer, ya no habia nada que hacer se habia ido para siempre, ya no volveria a sentir el calor de sus brazos ni el aliento tibio de sus besos y la ternura de sus palabras.
Cuanto dolor Dios mio, cuanta tristeza...., el mundo se te derrumba en un segundo, la vida te cambia y no te das cuenta.
Como la ame, pero es tarde para demostrarcelo, porque una flor en su tumba ya no significa nada para ella.
Un día después de su entierro, pude meditar un poco y le dije a Dios enfurecida, las mamás no deberían morirse, sin ellas no tiene sentido la existencia, ellas son quienes nos dan todo el amor, su comprensión, su ayuda incondicional, sus palabras de aliento, nos acompañan en todo momento con sus oraciones...en fin una mamá es lo más preciado que tenemos en la tierra, ninguna riqueza se compara con ellas.
Si aún tienes a tu mamá viva, disfruta de sus cuidados de su calor de madre, atiendela y dale también todo tu amor, ruega con fervor a Dios para que le conceda la salud y vida suficiente para que te haga un hombre o una mujer de bien.
Imaginate, qué pasaría si no se murieran nuestras madres ?
SERIAMOS INMENSAMENTE RICOS.
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