En un lugar de Madrid, de cuyo nombre no debo olvidarne, ya hace tiempo que vivía un muchacho de los de chándal futbolista, mente despierta, cuerpo flaco y notable patinador.
Álex Pizarro, así le concían los del barrio, y llevaba una vida sencilla y sin lujos. Vivía con su madre, que pasaba de los cuarenta y con su hermana, que no llegaba a los dieciséis. Como Álex era un buen estudiante, no le mandaban casi nunca tarea, y dedicaba sus horas libres a leer tebeos de superhéroes. Y así, de mucho leer y de poco comer, se le secó el cerebro hasta tal punto que se le ocurrió el mayor disparate que se pudiera pensar, llegó a imaginarse que él era un superhéroe.
- ¡Sí, no hay ninguna duda! Yo nací para ser superhéroe y defender a los déviles y a los oprimidos.
Así que Álex revolvió sus cajones hata encontrar su disfraz de superhéroe, que lo componían:
-Un traje azúl.
- Un calzón rojo.
- Un antifaz.
- Una capa morada.
(¡QUÉ CUTRE!)
- ¡Pero necesito un vehículo!- pensó Álex. Y no se le ocurrió mejor vehículo que su patín, al que llamó "Locomotriz".
- ¡Y también necesito un arma y un nombre!
Por arma no tenía nada salvo la espada láser de las navidades pasadas; y por nombre: "Alexman" (¡Viva la originalidad!)
-También necesito una chica en apuros a la que salvar en los momentos cumbres.
Y enseguida pensó en Alicia Pérez.
Alicia era una chica que bien podía asustar al más valiente del instituto. Tenía muchos pelos que le salían de la nariz, y despedía un olor a pescado y sudor muy desagradable. Su pelo era rugoso y tan áspero, que parecía que tenía una peluca de estropajo pegada a la cabeza.
De normal a Álex nunca se le hubiera ocurrido fijarse en Alicia, pero como se le había secado el cerebro, la veía como una chica guapa e inteligente, continuamente amenazada por las fuerzas del mal.
- ¡Muy bien!- dijo Álex-. Ya tengo una chica, un arma, un vehículo y un nombre, solo me falta ir por el mundo en busca de aventuras.
Y así fue Álex o Álexman, empezó su trepidante aventura, como había hecho hace mucho tiempo, cierto caballero castellano, en un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme.
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