-LACRE DULCE DE MUJER-
-¡¡Cierro mis ojitos y pienso en ti!!-
Por mis bafles suena música chill relajante, suave, dándome un baño de notas lejanas, que me sosiegan
hasta el punto que mi cerebro se queda en trance.
Casi en blanco nieve,
noto el frio y el vapor de mi interior es expulsado por chimeneas de mi
cuerpo cansado.
Estoy solo en medio de una llanura lechosa, y te veo
como parada me miras con la distancia atrevida que nos corta el paso. Mis brazos se estiran como si fueran de plastilina, y tu mente los
amasa con sus pensamientos tórridos. Solo quieres que te agarre, que te
regale mil y un beso mezclados con el humo de mi cuerpo helado.
-La
música cambia- Y se torna oriental y mística. Ahora me arrastra a las
puertas de Petra y Samarcanda.
El calor me abrasa tirado en medio de
desiertos de tierras sanguinas, donde un perfume de té me recibe bajo
un toldo de viajeros nómadas. -Y tu.- Tendida entre cojines multicolores,
yaces semidesnuda solo tapada por un velo añil como el mar índigo,
pintado con tu sangre real, de mi reina perdida de desiertos lejanos.
Pero el sonido no cesa, sus acordes incesantes martillean mi cerebro
lleno de revelación, es la inspiración divina que me concedes para mis
obras. El puro plectro alucinógeno que desvela mis sentidos, eres la
improvisación, el instinto, la lucidez.
Eres mi musa que me regala
jadeos de puro arte en mis pinturas, de mi bolsillo izquierdo extraigo
un sobre con pinceladas maestras que me conferiste un día, del derecho
una bolsita con mezcla de pigmentos rosados de amor eterno.
Mi torpeza la borro con una goma de migas de pan.
-¡Y la luz!- Divina
irradiación que ilumina mi obra terminada, donde tapas todas las
tenebrosidades de mi loco corazón de rojo cadmio.
Por fin, saco de una cajita de madera tallada por tu esfinge, el
secreto mejor guardado para cerrar cualquier obra que se precie. Una
barra de lacre envuelta en un paño de terciopelo negro. La mezcla de la
pasta es un revoltijo de besos, mimos, cariños verdaderos, gotas de
sangre rociada al alba, con diez gotas de tu fragancia de mujer.
Para
que coja cuerpo se mezcla cola de pez y pigmento molido de rosa de
Jericó, esta papilla se remueve sin cesar y se coloca en un molde de
plata. Al calentarse con los instintos del pensamiento más febriles,
las gotas se deslizan sobre el lienzo como si fuera el esperma de la
vida. El bermellón se en fría poco a poco, dando el tiempo suficiente
para estampar la firma con un sello dorado.
La faena está finalizada
con las palabras repujadas en lacre, el rezo que se lee es el siguiente
-¡TE QUIERO AMOR!-
gracias Lenys, espero no sea la mejorrrr.
Una magnífica creación, en la que el amor ha provocado tu mejor obra.
Mis cariños.
Es el amor el responsable de activar a don cerebro para la creación de mil fantasías.
De nueva cuenta lo disfruté.
Besitos…
"Al calentarse con los instintos del pensamiento más febriles, las gotas se deslizan sobre el lienzo como si fuera el esperma de la vida...." uyyy Creas unas imágenes magníficas, como una fuente inagotable donde los matices los esbozas para que el lector les dé cuerpo dentro suyo. Bue-ní-sí-mo!