La verdad, capítulo 5...

Capítulo 5: La verdad...

Fue acercándose poco a poco, hacia el cuerpo cubierto con una sábana. Celeste en un gesto casi maternal le pasó el brazo sobre el hombro, Raúl no rehuyó la turgencia de sus senos, casi sin querer le rodeó con su brazo el talle y de esta forma casi andrógina caminaron como si fueran uno al encuentro de la mesa que tenía ese cadáver, ese vestigio de lo que antes había sido un ser humano y ahora yacía en esa habitación tan oscura, tan húmeda como un útero.

 

Era como si todo se hubiera dispuesto de esa forma, como si el color del ambiente, las moscas pegadas en las puertas, la oscuridad y la humedad prevalecientes hubieran sido puestas en el ambiente de pesadumbre, que sentía Raúl tanto adentro como fuera de su cuerpo.

Un sentimiento que no era de ninguna manera existencial que le permitía reconocer la finitud de la muerte, sus limitaciones y contraer como algo contagioso la certeza: de que la muerte estaba ahí, no como un hecho meramente intelectual, sino como una realidad tangible, a la que asistimos todos lo días, porque viviendo se muere y muriendo se vive en cada instante de la vida…

Se acercó con cuidado, se despegó del talle de su amiga
y cuando levantó la tela que cubría el rostro…


Se vio a si mismo. Impacto que lo hizo despertar y entreabrir los ojos, en ese momento volvió a ver al viejo y a la muchacha Celeste, a los payasos que colgaban sus sonrisas de los cuadros, a las moscas que como una nube gris se posaban en sus piernas desnudas, sintiendo sus patitas dando suavidades entre los vellos sensibles y sus diminutas trompas haciéndole cosquillas molestas…

 

Atado con cintas de cuero. Pero ciertamente en este momento era lo que menos le preocupaba: tanto hablar de la muerte, y ahora estaba allí con una mordaza de tela maloliente en su boca sedienta de agua…Sentía que la vida se le iba a cada bocanada de aire que respiraba…Un desconsuelo le recorría de cabo a rabo…

Vio como se alejaba el viejo y la muchacha Celeste. Trató de soltarse, ellos conversaban y hacían gestos dirigidos
a la mesa donde  estaba atado….

De pronto El Viejo, con estudiados movimientos se plantó delante de la mesa…Sin decir palabra con mirada vacilante al principio y fija después, se miraron de arriba abajo, como estudiándose, como reconociéndose y su mente divagó, con tal esfuerzo conciente por ser fuerte en medio de aquella situación, que comenzó a sudar…


Pero era el único modo de afrontar en lo que estaba metido: de un momento a otro oyó en su mente como miembros de su familia le decían que se cuidara por ese camino, su mente le jugaba malas pasadas pero ese llamado del pasado le envalentonó en la lucha que se acercaba. 

 

Hizo un resumen mental de lo que había pasado en las últimas horas pero no hallaba una explicación lógica, si tenía claro: lo que había oído en la radio, su entrada a la universidad, las palabras de su mamá, el Viejo y Celeste la estudiante de antropología. ¿ Que era cierto o no ? Ya no estaba tan seguro, siempre se había sentido desarraigado de todo, con todo y estos sentimientos intuitivamente le confirmaban de la magnitud de la situación en que se hallaba involucrado…

Reconoció que estaba desesperado, cuando El Viejo le dijo a la mujer con aquella sonrisa sin dientes:

--Alista el instrumetal…  Ella sumisa se fue por unos
minutos, sólo se oía objetos de metal, que se sonaban como campanillas al golpearse unos con otros, como llamando a misa, a misa de difuntos, en una misa en la que no quería participar…( sintió que le tenía miedo a lo que venía, a la vida que se resistía a irse y no a la muerte que sería su descanso).

Luego lentamente Celeste, hizo su entrada
con un carrito de metal con una tela cubriéndolo
y después con un cuidado, como si tratará seres vivos
fue develando lo que había en la superficie de la mesa,
destellos de acero inoxidable, lo deslumbraron, su mente se nubló y comprendió en un segundo que su fin estaba próximo, no a la velocidad de un automóvil que lo atropellara sino con la lenta precisión de un bisturí!

Cerró los ojos…

Y ese sabor fino, preciso del filo como cuando se pasa la lengua por un cuchillo se hizo de él.  Sintió como la
carne se iba abriendo y Raúl fue espectador de su dolor….De ese dolor que irradiaba, buscando cada resquicio de su cuerpo, de su mente. De ese dolor que siempre lo había acompañado. Y que esa noche tomó formas absurdas en su cerebro para liberarse y surgir en él, después de tantos años de reprimirlo, al principio casi imperceptiblemente como un malestar en el estómago , sólo como una ansia, como un deseo y luego en forma de dedo que le produjo un vómito en su garganta, para botar toda esa inmundicia que tenía por dentro. Cosa que efectivamente hizo, pero lo peor vendría en unos instantes cuando ese vómito se produjo en su conciencia e intoxicó todo su cuerpo de recuerdos. Y de ese puente entre  lo conciente e incociente erupcionó la verdad, la única verdad, la que había escondido en cada escondrijo de su vida, en cada mentira que había dicho, a través de esos momentos vividos ( malos o buenos) y que ahora ya no tenían ninguna importancia…

En un último arrebato se clavó las uñas en el pecho, se desgarró la piel en surcos desde donde brotó su sangre y gritó hasta quebrar la reciedumbre de la noche: un grito de sorpresa, odio, tristeza y realidad:

La mano que manejaba hábilmente el bisturí en esa carne,
era la suya….Y por fin entendió…Todo lo vivido… Y todo lo que vendría…

 


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Comentarios:

Escrito por: S_Bustamante       20/05/08 18:56
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Me olvidaba comentarte que: aunque te duelan las muelas, algo de ti escribe con la pluma de Garcia Marquez, uno de mis favoritos maestros. Doblemente mejor aunque te reduela.
Un abrazo.
Escrito por: S_Bustamante       20/05/08 18:53
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Loreto me recomendo leer tus trabajos. Este es el primero. Muy impresionado por tu impecable 'realismo sucio' que es muy traicionero si no se tiene pasta para el suspenso, lo inesperado, lo brutal y de los finales abiertos.
Salud con un buen vino, hermano.
Escrito por: Siniestro       12/03/08 19:26
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wow, de veradd pude imaginar a ese pobre sujeto, las moscas y quizá el olor, "y comprendió en un segundo que su fin estaba próximo, no a la velocidad de un automóvil que lo atropellara sino con la lenta precisión de un bisturí!" que escalofriante se escucha.
Escrito por: Linosangalli       11/03/08 19:37
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Mi estimado Rotko, este relato ya lo había leído con anterioridad pero no lo comenté por falta de tiempo. Lo hago ahora. Es una historia bizarra y tétrica, muy bien narrada que mantiene el interés hasta el final. Dice que es el capítulo 5, por lo tanto me ha entrado la curiosidad de saber cómo llega el protagonista hasta ese estado de éxtasis frenético, en que lascera su propio cuerpo. También debo saber del viejo y Celeste. El ambiente que creas en este fragmento está bastante bien logrado y me pareciera estar viendo uno de aquellos viejos filmes en blanco y negro, en los que en un tétrico sótano, un científico loco se apresta a experimentar con su víctima, auxiliado por el infaltable discípulo deforme, que en este caso es una muchacha, aún no sé si bonita, pero supongo que lo sabré al leer los primero capítulos de tu historia.
Te felicito amigo, una buena pieza de literatura negra, muy bien escrita y lograda. No te voy a decir que es perfecta, porque es muy difícil lograrlo, pero es muy buena.
Felicitaciones amigo.
Escrito por: Sidra       04/03/08 21:47
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Wow!

Tienes la cualidad de dejarme boquiabierta...

Hay algunas observaciones que quisiera hacerte, pero me ha gustado e impactado tanto que siento que no es el espacio para ello.

Ya lo haré, dejame mientras recuperarme de la sorpresa. (Ufff fue contundente)

Mis Sonrisas...
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